<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877</id><updated>2012-01-03T11:25:35.675-08:00</updated><category term='crónicas del crepúsculo'/><category term='semblante'/><category term='melancolía'/><category term='crepúsculo'/><category term='Último fantasma'/><category term='historia de amor'/><category term='crepùsculo'/><category term='bombillos rojos'/><category term='tristeza'/><category term='artista'/><category term='demonios'/><category term='fantasmas del pasado'/><category term='optimismo'/><category term='estrella'/><category term='Hostal barato'/><category term='amor bajo el crepúsculo'/><category term='existencialismo'/><category term='cenizas'/><category term='poema'/><category term='cuarentón'/><title type='text'>Crònicas del Crepùsculo</title><subtitle type='html'>Esquina de un ser sumido en el nihilismo y la intolerancia</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>44</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-3536896270486033784</id><published>2010-08-06T14:40:00.000-07:00</published><updated>2010-08-07T04:34:30.796-07:00</updated><title type='text'>Prometiendo el infierno en la tierra</title><content type='html'>Voy a dejar un extracto muy valioso de la obra "El Sujeto y la Ley, El Retorno del Sujeto Reprimido. Este libro es para mí una de las visiones màs lùcidas de la realidad. En uno de los últimos párrafos, donde el autor hace el cierre y vierte todo el análisis previo de la Modernidad, se toca suicidio del Sistema y de todas sus partes en antagonismo, como una consecuencia final de la irracionalidad a la que ha llegado la burguesìa y su Ciencia (El Empirismo, como fuente) en la defensa de una racionalidad que excluye al mismo sujeto, un pragmatismo extremo en el cual la "Ciencia" moderna saca de su visiòn todo valor de vida, y en fin, todos los valores, subordinando cualquier acto a la razòn instrumental. Es asì como esta edad devoradora de la Modernidad ha devenido en el suicidio, en el terrorismo, generando desesperaciòn entre los excluìdos, su marginaciòn de la Sujetividad y pèrdida de la dignidad. Los poderosos del sistema tambien han perdido su Sujetividad tal como sostiene Franz Hinkelammert en un extracto del subcapìtulo "Prometiendo el infierno en la tierra de la citada obra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La mìstica de la muerte se levanta en contra de la dignidad humana. Toda la filosofìa dominante del siglo XX hasta hoy es una filosofía de la mística de la muerte. desde Nietzsche a través de Heidegger hasta los posmodernos. El ser humano es un ser para la muerte. Ahora lo es. ¿Es eso la verdad?. Nietzsche manifiesta: "Hagamos un intento con la verdad. Y si la humanidad perece, que asì sea".  ¿Vamos a seguir con esta verdad de San Nietzsche?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Novak - teòlogo de oficio del American Enterprise Institute, que es un think tank del capital multinacional - plantea:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pàramo que encontramos en el corazón del capitalismo democrático es como un campo de batalla sobre el cual los individuos vagan profusos en medio de cadáveres (Novak Michael. The spirit of democratic capitalism).&lt;br /&gt;Y concluye como Nietzsche:&lt;br /&gt;La naturaleza no es algo consumado, completo, terminado: la Creación està inconclusa. Existen tareas aùn, para los seres humanos. Nos esperan sorpresas. Tendremos que enfrentar horrores (como siempre ha  ocurrido), pero Dios està con nosotros. Tal vez el futuro no sea un  camino ascendente, salvo como del del Gòlgota: Que asì sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Van a seguir?. Muy bien saben a donde nos llevan. Pero ¿no es eso precisamente el terrorismo del sistema? Los que lo sostienen prohiben pretender un cielo en la tierra. Por esta razón prometen las consecuencias de su propia negativa: el perecimiento, el Gòlgota, el infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso creen que los terroristas, que dirrbaron las torres, piensan diferente?. Probablemente es tambien el pensamiento de ellos. Con pensamientos iguales, se confirman en forma mutua en esta voràgine de la violencia. Que uno los exprese como perecimiento, uno cristianamente como el Gòlgota y otros islàmicamente como corresponde ? ¿Qué diferencia hace? ¡Una guerra de civilizaciones?. Pero ¿qué diferencia hay entre aquellos que entran en esta voràgine de la violencia?. No hay ninguna, solamente las chaquetas son diferentes ?Importa si llevan turbante o sombrero de copa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segùn informò la prensa, Microsoft desarrollò y distribuyò mucho antes de los atentados (11 Sept 2001) un juego electrònico, en el cual el jugador conducìa un aviòn. tenìa que superar muchos obstàculos para llegar a la meta: estrellar el aviòn en el First Empire Building. era fácil instalar el juego en simuladores de vuelo para adiestrar a potenciales secuestradores. ¿Es posible entender eso como un error o como puro negocio?. ¿Como avaricia que ya no sabe lo que hace?. No lo creemos. la pèrdida de la subjetividad de transforma en agresión contra si mismo. del ser humano ya no se deja màs que un "ser para la muerte" que impulsa la muerte, inclusive la propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill gates desarrolla el proyecto, Bin Laden lo ejecuta. De una manera extraña - inversamente correspondiente - van juntos. Es evidente, eso no tiene nada que ver con una lucha de civilizaciones. No se trata de personajes de diferentes culturas. se trata de una cultura global que se expresa a través del camuflaje de sus subculturas: turbante y sombrero de copa. Bin Laden y Bill Gates. Lo que hay es un desdoblamiento donde los extremos se tocan. ¿hasta cuando tragamos los cuentos?..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la confusión de las lenguas, que hace caer las torres de los imperios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quien es el criminal, el que traza el plan o el que lo realiza?. Las fuerzas detràs, ¿cuales son?. !Analicemos la voràgine entera!  Desnudemos al emperador!"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un nuevo tipo de locura, que es locura de gente perfectamente  cuerda. manejan la razòn instrumental sin problemas. En cuanto la  psiquiatría entiende la normalidad a partir de este manejo de la razón  instrumental, considera normales a estos locos. No puede descubrirlos.  se trata de la locura en el interior de la razón instrumental. Quien la descubrió la primera vez fue Goya, un hombre de las artes (El sueño de  la razón produce monstruos).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-3536896270486033784?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/3536896270486033784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/08/prometiendo-el-infierno-en-la-tierra.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/3536896270486033784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/3536896270486033784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/08/prometiendo-el-infierno-en-la-tierra.html' title='Prometiendo el infierno en la tierra'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-4229745494279636374</id><published>2010-08-05T05:47:00.000-07:00</published><updated>2010-08-05T05:57:06.628-07:00</updated><title type='text'>El Hombre que fuma la pipa</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/TFqzo9xGZNI/AAAAAAAAACU/ycA11w-qlLA/s1600/DSC_2737-copia.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 134px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/TFqzo9xGZNI/AAAAAAAAACU/ycA11w-qlLA/s200/DSC_2737-copia.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5501907411143124178" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/TFqzfQg3C1I/AAAAAAAAACM/ipCiVsKq5iY/s1600/Senor-con-la-pipa-BN.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 134px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/TFqzfQg3C1I/AAAAAAAAACM/ipCiVsKq5iY/s200/Senor-con-la-pipa-BN.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5501907244376591186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/TFqzGcTIOoI/AAAAAAAAACE/iy_0SE7pFvc/s1600/DSC_2743-copia.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 134px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/TFqzGcTIOoI/AAAAAAAAACE/iy_0SE7pFvc/s200/DSC_2743-copia.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5501906818043492994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="color: rgb(243, 243, 243);   line-height: 16px; font-family:Verdana;font-size:12px;"&gt;&lt;div class="post-body entry-content" style="width: 100%; position: relative; line-height: 1.4; "&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;"Es la edad en la cual ya no espera. Nadie viene por él, y él no va por nadie. Son ojos de paciencia infinita los que se ocultan en la espalda curtida del que contempla. En honor a esa espera olvidada quizás nos obsequie una calma revelación de su mirada, un medio voltear. Quizás diga "Haz lo que quieras, soy yo el que ve". A lo mejor haya olvidado su propia alma. Entonces alguien le extrae un trozo de ella y se la lleva. Es la edad del poeta, después de haber visto los crepúsculos, de haberlos preguntado, de haberlos rasgado hasta el desahucio. Él poeta no espera, él hurta los pétalos del tiempo y enciende la pipa una y otra vez antes de partir."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Texto: José Rafael Mena Lozada&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Fotografías: Alfonso Paolini&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="clear: both; "&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="post-footer" style="line-height: 1.6; margin-top: 1.5em; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; "&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-4229745494279636374?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/4229745494279636374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/08/es-la-edad-en-la-cual-ya-no-espera.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4229745494279636374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4229745494279636374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/08/es-la-edad-en-la-cual-ya-no-espera.html' title='El Hombre que fuma la pipa'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/TFqzo9xGZNI/AAAAAAAAACU/ycA11w-qlLA/s72-c/DSC_2737-copia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-1166240053853830809</id><published>2010-08-02T13:02:00.001-07:00</published><updated>2010-08-02T13:07:34.292-07:00</updated><title type='text'>El Caso Tetrakys</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Emiliano Henao Matos es un reportero experimentado que ahora se regodea en el bar del prostíbulo más chic de Caracas. Qué pasado, qué gloria. Sus éxitos dorados son páginas donde se extasía. Pero Emiliano ahora se siente como aquella vieja canción titulada “Periódico de ayer”. Es un clásico que nadie olvida pero se mantiene incólume el alguna página del pasado. Emiliano roza los sesenta, pero los relieves de la camisa dan una idea de su sólido talle, duro molde en el cual fue hecho materia. Pocas canas surcan su abundante cabellera, que se eriza rebelde como prueba de sus fuertes orígenes autóctonos en aquellas serranas cercanas a Pregonero, cuna de su padre. Emiliano hizo estallar su nombre en los albores del periodismo amarillista con su grácil pluma de poeta. Extraía de la realidad las historias más insólitas y las plasmaba con un arte sin igual. Pero como los buenos caballos del hipódromo no tardaría en envejecer o “quebrarse una pata”. En el prostíbulo más chic de Caracas gasta su holgada fortuna. Pero atrás quedó todo, sobre todo la vigencia, su activo más preciado. Una anfitriona se le acerca, él la despacha brusco, sólo espera el “show” lèsbico de Cassandra y Alondra, dos exuberantes hembras a quienes contrata esporádicamente para desbocar el vacío creativo que le ha invadido este año. Sin embargo una reciente obsesión le saca anímicamente de ese lugar. Ha escrito sobre casi todo, especialmente sobre putas. No hay nada en ese espacio que le active el genio, simplemente encuentra estímulos para perturbarse, para movilizar sus emociones que palidecen en las vísperas de su retiro profesional. Emiliano le da vueltas a la cabeza buscando el reportaje que lo catapulte de nuevo a la palestra. El presentador, apretujado en su esmoquin de utilería, anuncia entre fanfarrias la proximidad del “show” lèsbico. Como preludio, el “selector musical” deja caer una balada de Guns &amp;amp; Roses, mientras una chica (una de las màs cansadas y aburridas del catálogo) sube y baja con pereza el tubo de la pasarela. Al terminar suenan tambores y platillos en baja resolución. Ya vienen Cassandra y Alondra. Los bordes del escenario se atiborran de sexagenarios regordetes que derraman guiski a diestra y siniestra. Emiliano permanece retirado y apenas comenzado el set desaparece. Allí no lo mueve nada.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;A velocidad de crucero Emiliano cavila en su camioneta rústica, un viejo ejemplar de la Toyota. Cuando evoca su vida ve la exploración de temas prohibidos pero ya conocidos. La diferencia estribaba en su prodigiosa forma de hurgarlos y sacar de allí todos los miedos del lector. Sin embargo la caída de los tabúes, toda la apertura del común actual a la realidad ha derrumbado la seguridad de sus encierros. Drogas, delincuencia, prostituciòn, prácticas indecibles, todo eso cuelga ahora en Internet, desarrollando en el espectador una relación inmediata con todas esas representaciones. Buena parte del público es ahora esa juventud que se lanza a los peligros de la calle. Cualquiera puede experimentar un “codo a codo” con los bajos fondos sin la necesidad de un literato que haga de mediador.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;El hombre de las páginas sensacionales maneja y sus pensamientos son el camino al abatimiento, ese sentimiento de estar acabado, desechado y excretado por un mundo que ya no le requiere. De la nada, de repente, un sujeto se lanza frente a la máquina que Emiliano pilotea, esquivándolo éste de milagro. A juzgar por las apariencias, el inusitado personaje parece salido de un hospital psiquiátrico. La marcha se detiene, Emiliano lo encara. Como reportero creativo de sucesos, él cultivó un instinto de calle. Su oficio le deparó peligros espeluznantes, por lo que ahora, de viejo, pocos son los eventos que le producen miedo. Encara al loco entonces, y haciéndole preguntas amables, logra persuadirlo para montarlo en su carro. En el camino, el extraño&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;conversa sin coherencia ni estructura. Emiliano conduce hasta la sede más cercana de los bomberos y allí lo deja: en manos especializadas. Luego sigue rumbo a casa, pero esta vez lo asalta una corazonada que le llena de optimismo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;La locura clínica y el mundo donde ésta hace vida se revelan como un tema oculto que aún esta sociedad no es capaz de afrontar abiertamente. Las experiencias relacionadas, los manicomios, son aún catacumbas ante las cuales el público salta despavorido y atemorizado. Emiliano siente aquellos pretéritos pálpitos del genio. No ha dormido y no piensa hacerlo; un escritorio le espera, también una libreta y una pluma, viejos amigos con quienes ilustraría bocetos, esqueletos sobre los cuales amoldaría sus famosas crónicas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Una semana lleva Emiliano Henao Matos imbuido en la construcción de su nuevo proyecto. Una montaña de papeles rayados, plagados de esquemas, cronogramas, y demás gráficas, a veces le sirven de almohada en sus momentos de descanso. Para ahorrar tiempo, su dieta se ha reducido a rodajas de casabe y queso guayanés. Enciende la música, buscando enaltecer el espíritu al son de Eddie Palmieri. Revisa una y otra vez sus bocetos y la intuición lo lleva al final del camino: ingresar a un manicomio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Emiliano sabe muy bien que entrevistar a las autoridades de un centro de salud mental arrojaría resultados mezquinos. Este problema se resolvería entrando al estómago del monstruo, no como observador, sino como paciente. Para tal efecto debe elegir una enfermedad, estudiarla e incorporarla a su propia humanidad. Comienza por ensayar su discurso patológico basado en los rasgos de un esquizofrénico paranoide. Frente al espejo estudia el guión, apoyado en literatura relacionada al tema, pero se le hace complicado. Recuerda a su amigo Pacheco, compañero de aventuras profesionales y le echa una llamada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- ¡Epa hermano, es Emiliano! – exclama apenas su interlocutor contesta la llamada &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Coño Henao. Estaba por llamarte para preguntarte una vaina chico – Contesta Pacheco&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Antes de que me preguntes cualquier vaina quiero que vengas a mi casa, necesito un favor tuyo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Está bien compadre, allí estaré, pero necesito que me des un material para hacer una selección y exponerlo con mi archivo fotográfico en el colegio de periodistas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Plomo Pacheco, cuenta con eso, te espero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Pacheco no tarda en aparecer. Son las dos de la mañana, pero entre colegas el horario es algo suntuario, siempre hay que estar al pie del cañón. Emiliano le va al grano, sin muchos preámbulos:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Mira hermano, necesito que me lleves al Hospital Mental de la Colina, pero en calidad de enfermo, voy a hacer un trabajo de campo. Quiero que me hagas pasar por un carajo que está loco e’ bolas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Verga Henao – exclama sobresaltado Pacheco - eso que me estás planteando caga a cualquiera, ese manicomio es el más sórdido del país, pero bueno chico tu eres terco y somos unos corresponsales de guerra en esta urbe. Usted es un tigre, así que vamos a echarle pichón pues.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Gracias Pacheco, yo contaba con “usted” desde el comienzo hermanazo, entre nosotros la verga es Patria o Muerte – y haciendo una pausa agrega – en el escritorio te dejo un verguero de mi trabajo pa’ que escojas el que quieras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- ¿Y pa cuando es lo del manicomio Henao?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Pa’ la semana de arriba hermano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Los dos amigos abren una botella de güisqui. Es hora de compartir más allá de lo profesional. A lo largo de treinta años ellos cultivaron una hermandad que superó a la sangre misma. Comienzan los cuentos, las risas. Emiliano se sube la franela y muestra una cicatriz de bala en el costado derecho, Pacheco hace lo mismo y deja al descubierto un viejo golpe de chuzo. La bebida se agota y van por más, la música suena y ellos la suben. Ebrios, entonces, se despiden. Pacheco lleva bajo el brazo un bloque de papeles, todos ellos paridos por Emiliano, su colega, su hermano del alma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;El sol le hace arder la locura en su rostro. Una semana sin comer da sus resultados inmediatos. El color de la piel se hace follaje moribundo, y la dentadura absorbe el smog de la ciudad privada de higiene. Emiliano ha comenzado el ciclo inicial de su trabajo que consta de varias etapas: no asearse, no comer, no dormir, beber, drogarse y finalmente enloquecer. Su bagaje le permite entremezclarse con esa humanidad abandonada a la indigencia. Un grupo de miserables le adopta en las inmediaciones del “hueco de los Chaguaramos” y llegan a un acuerdo de protección; el precio de este servicio: varias botellas de licor de anís y dinero. El reportero pronto arrastra consigo la inmundicia de la calle. La ropa en pocos días es un cortinaje de harapos, donde guarda una libreta destinada a recibir los apuntes de la miseria. Intenta no confraternizar mucho ya que sus energías se enfocan en el recinto que le abrirá las puertas de la “inserción social”. Según lo acordado, Pacheco lo pasa buscando a las nueve de la mañana del séptimo día. Cuando ocurre esto, el amigo se llena de espanto al reconocer (con mucha dificultad) a su colega. Emiliano tiene la faz contraída, ojos desorbitados, figura apocada y su conversación es difusa, sin embargo un hilo de cordura le mantiene atado al proyecto. Pacheco le pregunta “Coño loco. ¿Te drogaste?”. Emiliano contesta que no hubo más remedio, ya que sin hacerlo no sobreviviría. Una vez en el Centro Psiquiátrico de La Colina todo se hace ágil. Ya Pacheco había movido la red de emergencia con antelación. Lo primero que recibe Emiliano es una inyección que lo hace desvanecer de inmediato. A Pacheco se le salen las lágrimas y maldice. “¿Por qué coño me presté pa’ esta vaina carajo?.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Emiliano despierta. No tiene noción del tiempo ni del espacio. Se incorpora y se sienta al borde de la camilla. Es un lecho oxidado sobre el cual cuelga una raída colchoneta. Revisa sus brazos y en la mano derecha tiene colocada una vía intravenosa o catéter, sin embargo ningún medicamento le está siendo administrado a través de este dispositivo. Comienza a hilar recuerdos y de esa forma logra conectarse nuevamente con el motivo de la experiencia. El recinto, más que una habitación, es un corredor en cuyas paredes dos hileras de camas crean un efecto uniforme. Se rasca la cabeza. Otros deambulan, otros duermen, otros observan algún punto invisible, otros parecen estar en la estratosfera. Un habitante repara en Emiliano y se acerca con cautela. Es un individuo de muy baja estatura, tez morena y un labio leporino sobre el cual una incipiente película capilar amenaza con convertirse en bigote. Ya más cerca, extiende una de sus manos y se presenta como “Gurrufìo”. Emiliano pregunta cómo le vieron llegar. El nuevo acompañante le responde “Tres días llevas acostado, ahora es que te estás parando”. El hombrecillo, a pesar de su aspecto, se expresa con mucha cortesía. Un haz de luz inclinado anuncia el crepúsculo que entra por un pequeño ventanal, indicando dos posibilidades: un amanecer o un atardecer. Las paredes están divididas cromáticamente en dos mitades horizontales, una de blanco (la superior) y otra azul oscuro (la inferior). Un olor peculiar es el resultado de una mixtura: humores humanos, medicamentos y humedad. El hombre es ahora una dualidad que se debate entre su condición de paciente y su misión de cronista. Una enfermera aparece en un extremo de la sala llevando consigo un bulto de lencería. Emiliano la intercepta y le llena de preguntas. El abordaje reporteril extraña a la mujer, quien se encoge de hombros e indica que espere por el médico tratante. Entonces vuelve a su cama, se sienta y comienza a explorar el entorno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;“Gurrufìo” se convierte en un guía que Emiliano aprovechará al máximo para el reconocimiento del espacio al el cual está confinado, es un reincidente experimentado. Para despejar dudas le pregunta éste a que altura del día están. El compañero responde que se aproxima el desayuno. Otra enfermera cruza el marco de la reja azul que está en uno de los extremos del corredor y en alta y clara voz anuncia la hora de la comida. Enseguida se hace una cola, la cual se ordena precisa y de manera espontánea. Todos saben ya donde ubicarse. Gurrufìo no suelta a Emiliano y le ayuda a integrarse al grupo de pacientes quienes inician la marcha hacia el comedor. Un letrero en la parte superior del marco de la puerta indica que la sala es un área de cuidados intensivos. Emiliano pregunta a sus adentros cual será su destino, intuyendo que de un momento a otro abandonará su actual sector para ser acomodado en otro. Entre los sujetos resaltan ciertos perfiles de apariencia delincuencial.: Cicatrices, tatuajes de precaria técnica y el típico “tumbao” de los enemigos de la ley. Emiliano indaga a su protector por algunos sujetos, en especial uno que observa al&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;detalle sus proximidades con aire amenazante. En efecto, tal como lo sospechaba, es un asesino que se encuentra en evaluación siquiátrica por orden de un juez. En algunos semblantes se observan relieves atípicos que sugieren deformaciones congénitas, tanto físicas como mentales. Uno de ellos, según lo informado por el guía, es un pedofìlico recurrente. Posee un perverso aura de inocencia,: obeso, facciones que indican un desarrollo interrumpido. Es como un niño gigantesco al cual la comida se le desborda entre los labios. El menú es un atol de avena hirviendo, servido en un recipiente metálico. El aire está cargado, el periodista-paciente es atenazado por una premonición. A lo largo de su vida ha aprendido a confiar en su instinto, ese sentido inexplicable que late ante el peligro cercano. El hombre sentado a su derecha no come, su lengua parece mover algo de un lado a otro de su boca. Repentinamente el tipo salta sobre otro quien está a una distancia considerable, sacando de sus fauces un pequeño objeto filoso para herirle en el rostro. Veloces, un trío de enfermeros-esbirros saltan sobre el atacante, lo neutralizan no sin antes propinarle una paliza. El agresor es llevado a rastras a otro recinto que, visto desde la&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;posición de Emiliano, luce siniestro. El herido es conducido a la enfermería, como si se tratase de un costal de papas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;El proceso de investigación se reactiva. Salen nuevos informantes. Uno de ellos señala la sala donde se encuentra el agresor y explica su función: aplicación de terapias electro convulsivas. Aquello que se presume instrumento terapéutico ahora lo es de castigo. Pronto un hombre de edad madura se une al investigador. Es un carpintero, quien víctima de sus nervios, arrancaría a su patrón un trozo de cara de un mordisco. Aparenta ser un tipo amable y circunspecto. Todo evento para él conlleva a una enseñanza. Ningún detalle escapa a su análisis ético. Cuando concluye una idea cierra parcialmente sus ojos y aprieta la boca en un gestual de sabiduría. Su reflexión sobre el incidente no se hace esperar: “La intención de ese tipo era joder al otro”. Emiliano le palmea la espalda mientras dice “Coño hombre, es verdad, no me había dado cuenta”, luego se retira con expresión divertida. José Ramón es el nombre del carpintero&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;La población es arriada nuevamente a su lugar de permanencia. Los internos están separados según ciertos criterios médicos. Los estresados y deprimidos, los adictos, los psicópatas y criminales, los esquizofrénicos y demás patologías, todos distribuidos en diferentes espacios de la edificación. Sin embargo hay segmentos del día donde la totalidad comparte un espacio común. Estos momentos se dan en los comedores y el horario de recreación que se desarrolla en un patio de cielo abierto y altas paredes. Los encargados del orden son los mismos que cumplen con las tareas de enfermería. Los controles son rígidos, cualquier actividad individual y grupal es monitoreada exhaustivamente. Ahora Emiliano es llevado al patio de recreación. Casi todos los confinados fuman. Este hábito es permitido ya que ayuda al apaciguamiento de las conductas ansiosas que se dan en lugares cerrados. “Gurrufìo” señala a un tipo gigantesco y narra su historia. Se trata de un famoso homicida esquizofrénico quien cercenaría la cabeza de su padre con el objeto de liberarlo de una posesión diabólica. Emiliano recuerda el famoso caso, a pesar de no haber escrito sobre él. La fama de aquel personaje le depararía el título de “El decapitador de las Tres Cruces”, creando un vínculo entre el perpetrador y el callejón de su horrendo crimen. En la información suministrada se deja colar una advertencia: este criminal de portentosa fuerza física ha intentado estrangular a varios pacientes, dejando como saldo uno en estado de coma. En otra oportunidad, ya fuera de control, lesionaría a dos enfermeros que intentaban neutralizarlo, provocando en ellos traumatismos severos. Emiliano acusa recibo de las observaciones de su compañero y procura mantenerse lejos del violento hombre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Llega la hora de la “terapia ocupacional”. Esta parte de la rutina incluye diversas actividades manuales guiadas por terapeutas especializados y mal pagados. Ellas incluyen el desarrollo de destrezas para la transformación de materiales en utensilios, prendas y objetos de arte. También hay una biblioteca diminuta y muy precaria que Emiliano decide explorar con sumo interés. Es este el momento donde ocurre un hallazgo que cambiaria el curso de la investigación. Apilados a lo largo de un estante se acumulan viejos números de lo que parece ser una revista literaria creada dentro de la institución y cuyo contenido es una vasta obra producto de la creatividad de los pacientes. El nombre de la publicación le resulta hermoso: Tetrakys. A partir de ese instante la exploración del material se convertirá en una obsesión donde al reportero le serán reveladas urgencias, y muchas de ellas harán ecos en las carencias de su propio ser. Emiliano indaga sobre el valioso descubrimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Hace casi dos décadas un médico de la institución, lleno de sueños, tuvo la idea de fundar una publicación en la cual los internos no solo exorcizaran sus demonios íntimos. También esta idea tenía la finalidad de hacer brillar talentos y brindar a los pacientes una nueva manera de enfrentar sus propios problemas. El medio impreso prosperó durante casi diez años, hasta que una nueva autoridad decidió cancelarlo por considerar que allí se exponían situaciones peligrosas para el funcionamiento del sistema institucional. Emiliano no puede sentir otra cosa más que indignación ante el truncamiento de tan maravillosa realidad. Avanzando en la lectura surgen descubrimientos sorprendentes que le llevan al cuestionamiento de lo que es considerado cordura o normalidad. Un poema firmado por un tal Romeo Sànchez desgarra el telón de la vida:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;“Soy detritus de un mundo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;que no perdona la risa del alma&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;él clavará una sonrisa en mi cara &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;como niebla que oculta&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;una puñalada de la noche.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Un bostezo es el gesto más apropiado para robarse un ejemplar. Pronto la enfermera encargada de los anuncios advierte la proximidad del almuerzo. Todos se ordenan con una exactitud inercial en el cauce del sistema. Todos tienen hambre. Emiliano no.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Un tipo delgado, de apariencia indefinida y casi borrosa llena un formulario. Emiliano permanece en silencio esperando alguna señal concreta que de inicio a la situación que está por venir. Una larga pausa permite fotografiar el consultorio. El escritorio de fórmica escarapelada desentona con su marrón aliento ante el omnipresente blanco-azul de la pared, el gris pantanoso del suelo y el calendario playero, único decorado del ambiente. En el flanco izquierdo que hace de fondo, un paravàn que divide el espacio no tapa del todo un diván destartalado. El silencio es interrumpido por un cuestionario:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-¿Usted oye voces Sr. Henao?, quiero decir, si usted percibe mensajes de alguien que no está en la realidad – Pregunta con apatía el médico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- No&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- ¿Se ha sentido usted destinado por causas del más allá a una misión grandiosa o algo similar?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- No&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- ¿Siente usted que alguien o algunos conspiran en su contra, o que quieren matarle?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Bueh, siempre hay alguien que quiere joderlo a uno, pero nada del otro mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Explíquese mejor&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Es natural en este mundo que alguien, por cualquier razòn, quiera dañarle a uno. ¿No le parece eso razonable?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- ¿Usted se siente atraído por hechos de violencia, derramamiento de sangre o el dolor de otra persona?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- No&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- ¿Usted ha maltratado a algún ser vivo,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;a un animal por ejemplo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- No&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- ¿Usted tiene problemas para adaptarse a la ley, la autoridad o la convivencia común?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- No me gusta que me manden – Responde Emiliano con molestia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- ¿Usted consume drogas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- No&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Pero usted dio positivo en el toxicológico con algunas sustancias&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Bueno, estuve pegado unos días con la piedra, estaba deprimido y terminé en la calle con un poco de bichos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Las preguntas continúan y Emiliano se aburre. Quiere que este trámite pase lo más rápido posible. Sin embargo intenta memorizar todo el cuestionario para anotarlo en la libreta que logró colarse con él. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Un hombre alto y corpulento, vestido de blanco, intercepta a Emiliano en uno de sus vagabundeos por la sala de cuidados intensivos. Éste le indica que será reasignado a otra área. Emiliano, lleno de temor, pregunta cual sitio es ese. “Vas al ala de adictos, no debería decírtelo, pero no me caes mal”. Un paquete con sus pocas pertenencias le es entregado, también un uniforme azul que le queda grande. El nuevo dormitorio es muy similar al anterior. Una bolsa de suero le es conectada a la vía intravenosa. Son las tres de la tarde y ha llegado la hora de la merienda. Una vianda desechable&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;contiene una torta insípida acompañada de un café con leche aguado. En el paquete se vino el ejemplar de la revista hurtado y la libreta; el enfermero, al parecer, no se percató de aquello. Los ojos que le observan ahora son más amenazantes que los de la antigua sala. Los esquiva con discreción para no levantar ánimos. De pronto un golpe de alegría le dice que la suerte no es tan mala: Aparece Gurrufìo con la mirada brillante y una sonrisa que se sobrepone a los relieves de su boca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;En la hora de terapia Emiliano logra acceder a un bolígrafo. Se aparta de las labores manuales con la excusa de que quiere desahogarse escribiendo. Le es concedido el permiso. Se acerca al rato a la terapeuta y le interroga sobre los peligros de su oficio. Ella es una joven que apenas pasa los veinte, es entusiasta y recibe las preguntas con agrado. Pronto le suelta una anécdota. Èl escucha con atención. La joven tendría pocas semanas de servicio. Un hombre amable, de agradable conversación, la llenaba de confianza y ella, descuidando las normas, dejaba que él permaneciera a su lado en la soledad del recinto. Hasta que en una oportunidad de intimidad, por ausencia de pacientes y un descuido en la seguridad, aquel agradable paciente se abalanzó sobre ella quitándole casi toda la ropa de un tirón. Ella logró golpearle con una prensa y salir corriendo. El agresor sería sometido una y otra vez, como castigo, a sesiones de electroshock que le dejarían casi como un zombi. Emiliano recuerda la suerte de aquel tipo de la mesa que cortaría el rostro de otro paciente y sería conducido a la siniestra sala de castigo. Ahora las preguntas van abriéndose camino, hasta llegar al asunto que envolvería el cierre aquella publicación literaria que tanto le atraería. La terapeuta cambia la expresión, borrando de plano su receptividad. “No sé por qué, pero eso es tema&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;prohibido, no me preguntes más”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;El instinto de periodista provoca en el olfato de Emiliano el olor de un escándalo cuyo suceso giraba en torno a la pequeña revista. Se iniciaba entonces el reportaje de un hecho que denominaría “Caso Tetrakys”. Pacheco se hace presente en el horario de visitas, haciéndose pasar como familiar. Allí sería colocado al tanto de esta posible conspiración. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-¿Coño, no serà que esta vaina te está poniendo paranoico Henao? – Susurra Pacheco con una sonrisa disimulada&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-No vale, yo estoy lúcido pese al tratamiento que recibo – Apunta Emiliano – Tú sabes muy bien que cuando en un sitio de estos, que ésta oculto a la luz pública, ocurre la censura de algo es porque hay gato esmochilao. Estos lugares son proclives a situaciones asquerosas, en esta mierda nadie mete el hocico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Está bien – reconoce Pacheco – pero cómo còño tú metido en esta mierda haciendo de loco vas a llegar al meollo del peo que me planteas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Por ahora voy a ponerme a revisar los ejemplares que estos carajos tienen en la sala de terapia, siempre hay un descuido o un detalle no previsto&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Bueno, voy a estar pendiente Henao – y haciendo entrega de un paquete agrega – te traje cigarros pa que no te vuelvas loco&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Emiliano entrega por debajo de mesa hojas de la libreta con anotaciones, teme que sean descubiertas y la investigación se arruine, poniendo además su integridad personal en riesgo. Los amigos se despiden con un fuerte abrazo. La investigación continúa y con ella la pesada rutina del Hospital.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Gurrufìo es de los que va y viene. Ya lo conocen. Cuando hay un cupo es recibido. Así encuentra descanso, comida y techo temporales, una tregua en esa permanente guerra de la indigencia, en la cual una sociedad que gusta de tapar sus ojos lo condena al abandono, además de maltratarle y arrinconarle a las riveras de concreto del Río Guaire. Él es la fuente de información que Emiliano procura mantener, siendo generoso en el suministro de cigarrillos y palabras aduladoras. “Coño Gurrufìo, tu eres la verga de Triana” es una frase recurrente para celebrar cualquier ocurrencia, por más tonta y anodina que sea. En una de esas le deja caer una pregunta. “¿Tú que sabes de una revista que aquí tenían pa’ que los enfermos escribieran sus vainas?”. Al comienzo Gurrufìo escurre el bulto. Emiliano, tenaz en su cacería pregunta de maneras distintas para ver si el hombre cae en la trampa. Hasta que un día, el informante se descuida trayéndole un número de la publicación. “Aquí te traigo algo que escribí una vez y me lo publicaron”. Emiliano se ríe y le pregunta. “No y que no sabías nada de eso?. Gurrufìo baja la vista pero pronto es consolado. “Tranquilo vale, no me arrecha eso”. Poco a poco los testimonios son anotados en la oscuridad. En una ocasión sale a flote el caso de un paciente que se vio involucrado en un asunto poco antes del cierre de la revista. Algo ocurrió después del incidente que todos los ejemplares de ese último número fueron recogidos. El hombre se llamaba Romeo Sánchez y él también desapareció.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Emiliano vuelve a la biblioteca y busca en el material todo lo que tenga la firma de Romeo. Encuentra poemas y algunas alusiones a sus pesadillas. Entonces tropieza con una frase llena de metáforas. “Manos que me asaltan en la oscuridad, es el demonio pálido. Día a día su hambre flagela mi piel. Luego viene la fiesta donde otros demonios se unen”. Aquello pasa a la libreta. Mientras anota piensa “Estos carajos si son pendejos, no se dieron cuenta de que Romeo llevaba tiempo escribiendo una verga comprometedora, esto es demasiado evidente”. Esos demonios existen y son de carne y hueso. Podría alguno de ellos estar cerca ahora mismo..&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Otro&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;fragmento da nuevas revelaciones “El gran ojo todo lo sabe, pero cuando cae sobre mí se esconde, él brilla cuando mis carnes son traspasadas hasta el alma”. Sigue anotando y devuelve rápidamente los textos a sus estantes. Emiliano interpreta, une cabos, establece un hilo conductor entre las pesadillas y los breves aforismos que esconden episodios reales. Las hojas arrugadas son reducidas es los confines más recónditos de su cuerpo, es evidencia y sólo desea que Pacheco vuelva pronto para sacarlas de aquel presidio surrealista. Emiliano intenta dormir. Emiliano no duerme. Emiliano teme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Un golpe seco le hace saltar de la camilla. Un extraño espécimen le observa parado justo al lado del catre. Tiene un corte muy particular de pelo, muy afeitado por los lados y un copete decolorado que le adorna la cabeza. Tiene las cejas cuidadosamente delineadas. El labio inferior, muy grueso, le cuelga húmedo y pesado. Es de piel acetrinada y de rasgos azambados. El blanco uniforme saca de dudas a Emiliano, se trata de un enfermero, aunque parece más un estilista de la Baralt. El hombre anuncia en tono seco: “Inspección de rutina”. Emiliano logra sacar con disimulo los apuntes arrugados y los echa un poco lejos, para que parezcan basura. En seguida es colocado mirando hacia la pared mientras es revisado minuciosamente. Luego la camilla es volteada y la colchoneta sacudida varias veces. El enfermero termina y le ordena: “Ahora acomoda todo”. Es obedecido al instante, pero unas palabras cortan el aire. “¿No te gusta andar de preguntón y jorungando?. Ahí tienes pues”. Un escalofrío le recorre el espinazo y le llega a la nuca. Antes él estaba cerca del peligro, ahora es el peligro el&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;que se acerca a él. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Pacheco desplaza su voluminosa humanidad y casi no cabe por la puerta. Emiliano salta eufórico. Recibe un montón más de cajetillas de cigarrillos y una variedad de chucherìas. Emiliano no pierde el tiempo y le pasa los nuevos apuntes por debajo de la mesa.:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Mira coño, la vaina está que arde, ayer un enfermero me revolvió toda mierda, me revisó hasta los pelos del culo, menos mal que tiré los papeles en una esquinita y el coño e`madre no se dio cuenta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Verga Henao. ¿En que peo te metiste coño? – pregunta en voz muy baja Pacheco&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Nada, que el carajo me ha visto explorando la biblioteca, y al parecer alguien le sopló que yo estaba preguntando vainas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Entonces la vaina puede ser una olla podrida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Coño sí, según lo que he interpretado de todo este peo es que al tal Romeo se lo estaban puyando y alguien con autoridad sabía la guevonada. – tras una pausa sigue – Vas a tener que echarme una manito desde afuera Pacheco, revisa archivos, ubica al tal Romeo Sánchez, háblate con alguien del CICPC, búscate a Guanipa que ese es panadería y averigua la suerte de este carajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Bueno, pero voy a tener que sacarte de esta vaina compadre. Esto es territorio desconocido pa `nosotros, esta verga es una caja negra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-¡No! – Exclama Henao manoteando, y luego susurrando dice – Mira, aquí tengo un carajo que entra y sale y se ha hecho llave mía…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Pacheco interrumpe – ¡Nojoda, seguro es ese el guevòn que te echó paja!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- No lo creo, muchos ojos me miran. Gurrufìo es un pobre carajo que no se mete en peos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Bueno, ya me voy – dice Pacheco mientras se levanta aparatosamente – Voy a estar pendiente, tengo al psiquiatra tuyo a monte, pa’ que vea que no estás a la buena de Dios en esta verga.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Los amigos se despiden como siempre, fuertes apretones y sonoras palmadas en el lomo. Pacheco es de los que no desaprovechan oportunidades para tomar nota de los hechos que él considera hitos de su experiencia. El tema del manicomio le inquieta tanto como Henao. Todo lo que su amigo le comunica va a parar a su libreta “Moleskine”. Pacheco había comenzado sus dìas de comunicador como reportero gráfico. Cuando conoció a Emiliano, sus habilidades se fundieron en célebres investigaciones. Con el tiempo aprendería de su amigo técnicas para escribir, y su amigo a usar ese maravilloso artefacto fotográfico. Emiliano bromeaba a menudo por el parecido de Pacheco a “Clemenza”, uno de los personajes de la primera parte de la saga “El Padrino”. Pacheco se pregunta por qué su amigo se empeña en renunciar a ofertas de importantes medios. “¿Será pendejo o estará loco?”, se pregunta mientras Caracas lanza un extraño esplendor que sólo puede verse desde la Cota Mil .&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;El baño es un amplio escenario donde todos están a la vista de todos. Emiliano es de los últimos en ducharse. La fuerte presión de la ducha le es útil para depurar una pastilla de jabón azul de uso colectivo. Un tipo alto y delgado le ha estado observando desde hace dos días. Emiliano procura mantenerse lo más retirado posible de esa clase de sujetos curiosos. Pero esta vez se ha distraído y ha quedado solo con el tipo, quien le mira con una extraña languidez que le hace ver la dentadura superior más grande y deforme que de costumbre. Emiliano se quita la película de jabón con apuro, actitud que el observador percibe. El individuo se aproxima y pregunta. “¿Cómo te llamas encanto?. Emiliano tiene un defecto de carácter que jamás ha podido controlar: su volatilidad. Esta característica unida a una homofobia estimulada por las lecciones de su rural progenitor es una mezcla explosiva. “Serà mejor que muevas ese culo y te apartes “piazo” e’ marico. El otro intenta tocarle pero recibe un certero gancho de izquierda y un derechazo demoledor en la mandíbula. El flaco grita y llora en posición fetal. Emiliano trata de escabullirse pero es alcanzado por dos enfermeros, quienes le someten en el acto. Es conducido inmediatamente al consultorio del psiquiatra residente. Emiliano explica y el especialista le interrumpe:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Aquí hay un personal encargado del orden, Usted debió notificarles la situación&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Pero… - Es interrumpido de nuevo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Usted está muy agresivo, le recomiendo que mantenga una actitud abierta y pacífica, vamos a ayudarle. – Con un un gesto ordena a los enfermeros que se lo lleven.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Emiliano es llevado casi a rastras a la siniestra habitación, aquella que en aquel desayuno fue el destino del hombre que rajara el rostro de un compañero. Emiliano se resiste, y a pesar de su fuerza los enfermeros le aplican una llave que lo inutiliza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Una férula le es introducida inmediatamente en la boca. Sus manos y pies son atados a la camilla. En las sienes siente algo húmedo y unas gomas adheridas. Algo le es inyectado, eso le da somnolencia; pronto un sonido eléctrico lo invade. Toda su humanidad se contrae, la mandíbula se le cierra mientras la lengua se le pone tiesa. Una extraña fuerza le obliga a echar la cabeza para atrás, le cuesta respirar. El sonido cesa y todo es luz blanca A la segunda descarga pierde el conocimiento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Emiliano despierta y siente un peso titánico en la nuca. Trata de hilar pero solo obtiene fragmentos de vida. No recuerda ni su nombre. Gurrufìo le pasa el brazo sobre el hombro. Emiliano sabe que le conoce, pero no recuerda de que manera. El amigo le dice “Tranquilo, en unos minutos vas a recordad todo, no te esfuerces”.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Aturdido y encerrado en su extraño sopor, pregunta con dificultad. “Qué mierda me hicieron estos hijos de puta”. El compañero le responde. “¿Ves?, ya estás recordando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Ya en la mesa el mismo atol es servido en los mismos pocillos metálicos. Emiliano tiene hambre y mientras engulle el desayuno reconstruye el panorama. Todo está claro. Siente un poco de astenia, pero las ideas están claras. Una mano se interpone entre la comida y sus ojos. En ella ve más pastillas que de costumbre. “Como que te equivocaste, galán. Yo no tomo esa cantidad de medicina”. Comenta mientras da otro sorbo al atol. El enfermero, uno más amigable, le recomienda que se tome los medicamentos. “El doctor modificó el tratamiento”. Emiliano se mete las cápsulas en la boca, y cuando el enfermero voltea, escupe el contenido en la mano izquierda y lo introduce en uno de los bolsillos del uniforme de enfermo. Todo sigue normal. “No me van a poner como un mongòlico, están pelaos”, piensa mientras limpia sus labios después de dejar el recipiente vacío. Busca a Gurrufìo. Codo a codo van al patio. Encienden sus respectivos cigarrillos. Nada de lo ocurrido sale en la conversación. Emiliano reflexiona sobre las prácticas ,del hospital. “Esa vaina del electroshock es una verga medieval. El mundo avanza y estas mierdas se mantienen como si nada. “Que sociedad tan hija de puta es esta, nunca nos preocupamos por esta gente”. Observa a Gurrufìo y se dice a sí mismo. “Pero la calle es más coño e’ madre, este carajo es feliz en esta vaina”. Hablan de sus vidas. Gurrufìo es el que más conversa. Es un ser sin nombre. La civilización ha construido una gran letrina, y en ella este hombre fue lanzado casi desde su nacimiento. Pero esa letrina se ha hecho tan grande, que supera en dimensiones a la misma sociedad que le hizo. Emiliano, que siempre ha estado en contacto con la realidad, sólo había estado cerca de los excrementos. Pero ahora ya no observa la mierda desde afuera, ahora está nadando en ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;La visita llega. Pacheco se presenta casi a diario para velar por su amigo. Como de costumbre trae cigarrillos y golosinas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-No te traigo un libro porque sé que estás metido de lleno en esta verga – dice mientras abraza a Emiliano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Pues haces lo correcto Pacheco – responde&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Cuéntame, dime en que otro peo estás metido,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Emiliano narra todo, con lujo de detalles. Todo esto en voz baja con una falsa sonrisa. Pacheco abre los ojos como si estuviese escuchando al mismísimo diablo. Sus orejas enrojecen y las venas se asoman en su frente. Interrumpe la charla y deja caer con ira su reacción:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-¿Sabes una vaina Henao?. Te voy a sacar de esta poceta de mierda – hace una pausa jadeante y prosigue – No sin antes darle una coñiza al doctorcito ese que casi te fríe el cerebro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Coño, no – es la réplica que suena a súplica – El amigo que te&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;dije me ha contado sobre el tal Romeo, me dijo que estuvo aquí cuando desapareció y cerraron la fulana revista. Vamos a hacer una vaina, espérate, ya tengo aquí quince días, achanta una semana y me sacas contra indicación médica. Tú eres mi representante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Bueno, te tengo noticias de todas maneras Henao. Para aquella fecha en que el peo de la revista explotó, coincidencialmente el Director Administrativo, cuyo nombre es Pedro Eduardo Echezurìa, fue removido de su cargo y con él dos residentes y como cinco enfermeros. El carajo es ahora Adjunto del Director Sectorial de Salud, del Ministerio de Bienestar Social – Pacheco frota sus manos y continúa - y llamé a Oscar Benavides, el cronista de farándula de la revista “Prestigio”. Ya sabes, ese carajo se conoce toda Caracas, y como el coño e’ madre es requetechismoso no dudó en contarme sobre el carajo. Resulta que Echezurìa es tremendo marico y se ha logrado codear con los billetùos del mundo gay. El carajo organiza en su Pent House de Sebucán un poco de rumbas y cojeculos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Del carajo Pacheco, que datazo – por el perfil del carajo, hay algo ahì que lo hace parte de del peo con Romeo. Es más, ¿Averiguaste algo sobre Romeo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;- Guanipa està en eso, ya sabes que ese carajo es amigo. Nos caemos a cervezas todos los viernes en “El Galeòn”, asì que esperemos, que pasado mañana me toca la curdita con èl.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Bueno Pacheco, yo me moveré y buscaré un poco más, creo que no hay mucho que buscar en esta vaina. Pero la experiencia me ha fortalecido. Algo bueno saldrá de todo esto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;-Okey Henao, pero te voy a sacar de esta verga aunque sea a coñazo limpio. Tengo un poco de vergas que has anotado con fuentes y todo,&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;tienes como para hacer un libro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Ya ido Pacheco, Emiliano va al patio a reunirse con su informante. Cuando llega ve a tres tipos golpeando a su amigo. Trata de interceder, pero la prudencia le detiene. Corre hacia enfermería y grita “¡Vayan al patio!, están escoñetando a Gurrufìo”. Los dos hombretones que le llevaron al electroshock salen disparados, sedientos de acción,. Emiliano los sigue. Los enfermeros agarran a los agresores, pero un gigante se avalanza sobre ellos. De un puntapié en un costado saca de combate al más grande, y con el brazo derecho agarra al otro y comienza a estrangularlo. Es el famoso decapitador de Las Tres Cruces. Emiliano vuelve a enfermería y grita de nuevo “Van a tener que ir al patio como diez, el decapitador està jodiendo a dos de ustedes. La enfermería se vacía, suena un silbato y un grito alerta “!Al Patio!”. Emiliano está angustiado, aunque muy en el fondo siente un poco de regocijo. Pero su ética le hace apartar de un manotón ese sentimiento &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Es la hora de la terapia. Emiliano anota nombres, entre ellos están los del enfermero que le requisó y Echezurìa. Gurrufìo le ha contado que en aquellos tiempos, el Director Administrativo, se paseaba por las instalaciones del hospital y conversaba mucho con los pacientes. Poco a poco va revelando más. Hasta que, sorpresivamente, estalla en llanto y confiesa. “!Yo conocí a Romeo, me enseñó tanto, tanto!”. Emiliano posa sus manos sobre los hombros de su amigo. “Descarga, tranquilo, sabes que soy tu amigo y que no te voy a traicionar”. Le da un cigarrillo y un bombón. El hombre en llanto suelta algo más revelador. “Siempre se lo llevaban por horas, a veces de noche, El se enfermó, casi ni hablaba, sólo decía que lo estaban matando en vida. Un día dejó de hablar y al poco tiempo no lo vimos más” Emiliano, lo consuela. Más tarde, en la hora de terapia ha anotado tanto que pide varias hojas a la terapeuta. Se siente agotado, se levanta y va al bebedero. Ya aplacada la sed, un presagio le atraviesa. “Las hojas coño!. Corre a la sala de terapia. No hay rastro de sus apuntes. Pregunta a todos y nadie&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;sabe nada. Busca y busca. Revisa toda la biblioteca, las papeleras. Alguien le dice que la señora de la limpieza ha pasado por allí. Trata de calmarse. “Botaron esa mierda, tranquilo Henao, tranquilo”. Hace todo como si nada, observa para ver si alguien le está siguiendo los pasos. No ve nada anormal. Se fuma la mitad de una caja en media tarde. “Mañana le digo a Pacheco que me saque de esta vaina, a lo mejor no pasa nada grave, pero ya es suficiente”. Después de cenar se reúne con Gurrufìo. Aprovecha un intersticio para fumar antes de ir al dormitorio. Se calma, nada anormal sucede. Antes de dormir recibe las medicinas. Las conserva en la boca y las escupe. Hay que mantenerse alerta. . “Hace días me quitaron el tratamiento intravenoso, eso es una gran ventaja”. Se anuncia el apagón para que los pacientes duerman. Emiliano queda viendo el techo. Pasan las horas y todo está en calma. Siente ganas de dormir, pero se resiste. No sabe cual es la hora, pero la noche se hace eterna. Se relaja y cierra los ojos. De pronto, una mano sale de la oscuridad. Emiliano forcejea, siente un extraño olor. Es un trapo húmedo. Todo se vuelve negritud.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Pacheco está en el atril. El auditorio del Colegio de Periodistas es como un santuario repleto de dolientes. Afuera hay una buena cantidad de paravanes, con fotografías y escritos de Emiliano Henao. El discurso es improvisado. Pacheco balbucea un poco conteniendo el llanto. Luego con simpleza pero con emotividad termina lleno de lágrimas diciendo: “Henao no era amante de la verdad, era enemigo de ella. Por eso la perseguía, implacable. Era un tipo sencillo pero culto. Emiliano Henao me hizo y yo hice algo de él. Pero es incomparable su influencia sobre mi vida. Sé que él se nos hundió en lo más profundo de la realidad. Pero esto no quedará así. Tenemos un reto por delante. Ya esas cajas negras se llenarán de nuestra luz justiciera. Ahora es que comienza el trabajo de Emiliano.”. Estallan los aplausos, la gente se pone de pie. Pacheco abandona el auditorio. Afuera le espera Guanipa y abordan una patrulla. Un número de la “La Voz de la Mañana” está en el asiento de atrás. En el índice, el primer título es un reportaje titulado “El Caso Tetrakys”. Otro de los titulares anuncia “Siguen averiguaciones sobre supuesto infarto del periodista Emiliano Henao”. Pacheco extraña a su amigo. En su honor ha escrito ese reportaje, que se publica por varias entregas. El diario ha pagado mucho por el exitoso trabajo. Pacheco ha cedido todas las ganancias a una Fundación, Radio Comunitaria que era los ojos Emiliano. Un mar de pensamientos le llena de culpas. “Coño, no llegué a tiempo. El tal Romeo había pelado bola y mi llave tuvo la misma suerte”. En voz alta reflexiona. “Todos esos coños de madres van a pagarla”. “Romeo Sánchez era también escritor, sabías? Guanipa conduce. El silencio es largo, la reflexión continua. “Sólo que el pobre murió solo y loco de bolas por todo lo que le hicieron. Pero Henao no, él lo hizo cumpliendo una misión”. Sigue el silencio pero vuelve a la carga. “Por lo menos hay un poco e` grandes carajos detenidos y en averiguaciones, y el antro ese de mierda ese lo cerraron. Pero hay muchos más en otros infiernos iguales. Me les voy a convertir en un perro de presa”. El conductor asiente. Cuando Pacheco, finalmente, se baja del vehículo le suelta una pregunta a Guanipa “Esto no queda asì. ¿Verdad? . Éste hace una pausa.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Luego responde sereno. “Mientras yo viva, no”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-1166240053853830809?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/1166240053853830809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/08/el-caso-tetrakys.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1166240053853830809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1166240053853830809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/08/el-caso-tetrakys.html' title='El Caso Tetrakys'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-5085722762357253850</id><published>2010-08-01T10:39:00.000-07:00</published><updated>2010-08-01T10:40:28.163-07:00</updated><title type='text'>Inicios de un taxista novato / versión no corregida</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;INICIOS DE UN TAXISTA NOVATO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;La idea me tentó un Lunes del mes antepasado, sudaba a chorros la sequía de Marzo. Después de revisar cuentas despejé todas mis dudas: los pagos del mes estaban honrados oportunamente pero los números no me cuadraban. Verifiqué y verifiqué con detenimiento los movimientos bancarios, contra documentos y facturas cronológicamente ordenados. Tuve que repetir diez veces la tarea para saber que el error no era matemático y que lo poco que quedaba, cifra moribunda y raquítica, no era un fantasma de mí compulsiva imaginación. El bendito error, entonces,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;era una flecha que apuntaba hacia mi estilo de vida, ese hogar donde se balancea el eje de mi espíritu,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;mi esposa e hijos. Algo sucedía afuera, contrario a mi persistente tranquilidad de empleado menor, minúsculo engranaje de una inmensa red financiera, con sucursales y agencias multiplicadas como arroz a lo largo y ancho del país. Era muy joven y temeroso cuando decidí esconderme bajo el ala corporativa de un gigante. El horario rígido y mi inamovible carrera horizontal se extendieron por dos décadas, brindándome la ansiada paz de los cobardes. No aprendí un oficio distinto a la tortuosa faena, calculadora en mano, de revisar cierres de caja. Siempre recibiendo halagos de los rostros exclamativos de mis compañeros; frases como “el artista de los números”. Algo totalmente falso. El arte necesita amor, y en lo que hago no hay corazón, pero si mucha concentración y experiencia. Mi intimidad es semejante. Llegar, saludar a los niños y estamparle un beso milimétrico a mi mujer. Luego vienen comentarios de rutina, que si la escuela de los muchachos, que si el condominio y alguna que otra esperanza casi perdida por ahí reflotando. Cuando nos ponemos subversivos buscamos consuelo en un chisme cualquiera, que pobre&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;de sutano, que mengano no da pie con bola. Todas las noches llama la suegra, a las ocho y media de la noche, y contesto por error siempre. Entonces me limito a un preciso y rítmico murmullo de la incierta palabra “bien”. Paso el auricular a mi esposa y durante cuarenta y cinco minutos, en promedio, se ellas se instalan a decir lo mismo de siempre. Luego me doy por enterado de una recurrente lista de dolores, haciendo especial énfasis en la cadera, vaporones, subidas de tensión, y más achaques de abuelita. Sin embargo viene la tregua de la mesa y sus delicias. Si me hablan mientras leo el periódico asiento levemente con la cabeza sedado de noctambulidad. En la sección de deportes me entero de las mediciones o “averages” del béisbol, fluctuaciones en el “performace” de los jugadores, en sus marcas superadas. Doy un vuelo de pájaro en las secciones de política y sociales. La de cultura por lo general sirve para absorber algún derrame por la casa.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;En un minibar guardo una botella de brandy. Dos veces al mes ingiero una dosis similar, así logro cumplir con el ritual de sexo estipulado. Sin embargo a lo largo&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;del tiempo las demandas de aquel elixir se han cuadruplicado; signos de una dècada de institucionalidad matrimonial&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Desde que la dura realidad decidió instalarse se quebraron las pautas del hogar. Al comienzo yo expresaba esas inquietudes y temores inesperados. Mi mujer le restaba importancia. Pero el refrigerador lucía desmejorado, algo jipato. Había disminuido en su contenido habitual. Mi esposa, entonces empezó a devolver también sus inquietudes y temores jamás esperados. Buscando alternativas reorienté el presupuesto, dejando algunos hábitos por fuera. Pero nuestra vida ya no se adaptaba a los viejos planes y mucho de lo sustancial quedaba excluido. El insomnio comenzaba a tocar la puerta alterando nuestro funcionamiento como sistema. Largas noches, quebraderos de cabeza, números y números que no encajaban. Comencé a reflexionar sobre la manera en que me ganaba la vida. Dos años obteniendo lo mismo mientras las exigencias del mundo se multiplicaban; me sentí vulnerable e impotente y pronto el miedo se apoderaba de mí.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Pronto no pude resistir el impulso de pedir explicaciones a mi supervisor directo. Él se excusaba alegando que no era potestad suya establecer compensaciones “Eso se maneja arriba”. Mi molestia crecía. Necesitaba acudir a la instancia responsable, así que di con el director de recursos humanos. Era un tipo almidonado y jamás le había visto en los espacios comunes del edificio. Con prudencia y mesura hice una síntesis de mi realidad. Parecía que le hablaba a una estatua. Él sólo me interrumpía para observar algún papel sobre el escritorio, sin verme a la cara. Un silencio incomodó marcaba la distancia entre nosotros. Después, con un tono solemne, fui recriminado por mi atrevimiento. Tuve que calarme el discurso de rigor, argumentos emocionales como el orgullo, el privilegio, el sentido de pertenencia, y el estatus; puros símbolos e ilusiones. No pude digerir la mierda, eso no es comestible. Al fin, la charla terminaba con un mohín dirigido a una puerta, dejando a mi voluntad la opción de la renuncia. Lo tomas o lo dejas, esto es lo que hay.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Llevaba tiempo observando a la gente en su calle. Muchos dominaban algo que yo ignoraba y le sacaban provecho. No estaba dispuesto a hacer esos trabajos sencillos pero tristes. Un&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;vendedor ambulante tocaba el parabrisas y fui presa de un escalofrío. Me sentía estupido e incapaz, pero la luz no tardó en hacerse. En una esquina acontecía una disputa a empujón limpio. Una muchedumbre luchaba por el servicio de un taxi. Era un carro destartalado, pero codiciado. Me llevé aquella impresión a la casa. Era un trabajo sencillo: sólo conducir para que el dinero venga.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;El siguiente mes fue peor. Bajo el falso pretexto de la dieta prescindimos de las carnes rojas, del jamón embuchado, de los quesos importados y los vinos. En el supermercado bajábamos la vista ante los lujos. El carrito solo llevaba de artículos de primera necesidad. Con fiambres baratos rematábamos el hambre. La experiencia extraordinaria de la mesa ya era un trámite más de la existencia. Con ello se nos esfumaba el único placer que superaba&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;nuestro lánguido sexo.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Pronto nos volvimos susceptibles. Aparecieron los gritos, los golpes sobre la mesa, los vasos estrellados contra la pared, los llantos histéricos de mujer, y la ira vanidosa de hombre. Harto de todo tuve la determinación de buscar el dinero en la calle.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Ahora comienza la verdadera historia, este es el día Llevo media hora analizando cual de las cuatro credenciales de taxi disponibles en el mostrador es la adecuada. El vendedor se impacienta. Nada de esto me agrada, pero a la mierda, me llevo la amarilla, algo que chille sobre el techo de mi carro. Mi plan es trajinar en esto después del horario de oficina. Pero antes, es necesario estudiar el terreno, empaparse del asunto. Salgo un poco antes, sigiloso, aprovechando una acalorada discusión de mis compañeros La tarde parece floja, muchos taxis y poca gente. Pero siempre hay alguien montado en uno. Eso me da aliento. Con cinco o seis carreritas al día recuperaré los placeres perdidos, a excepción del sexo. Doy vueltas por las calles más transitadas, busco hoteles, centros comerciales y clínicas. Palpo el escenario hasta que cae la hora pico. La gente se arremolina en las paradas de bus. El transporte comienza a escasear, aumenta la demanda. Me provoca colocar la insignia, pero me siento apabullado. Quizás mañana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Abro la puerta, los niños se lanzan sobre mí. Me extrañaban. Están agitados buscando el por qué de mi tardanza. “Papá tuvo mucho trabajo”. Ellos me atajan.: ”Tú nunca llegas tarde”. La exploración me deja agotado y al fondo, en la habitación más amplia, resalta una pierna de mujer. Ella, día a día, se hace más enorme y la carne se le llena de huecos. El tiempo le ha dado una fuerte ración de metralla. Yo no me quedo atrás. La barriga me cuelga y mi cuello se esconde bajo una cortina de grasa,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;sudoroso, sin notarse donde empieza y termina la papada. Ya meto cuarenta de pantalón y a veces dudo donde va la correa, si arriba del ombligo o debajo de la lipa. Ella me mira y pregunta burlona. “¿Qué tal tu nuevo trabajo?. No respondo. Mi mujer se aferra a la rutina, haciendo labores caseras, es una ejecutiva de lo doméstico. Ella ignora cuanto cansancio y resentimiento se oculta en mis entrañas. Esta vez omito el beso de saludo. Me pongo algo cómodo y voy a la cocina. No hay indicios de cena y me pongo a buscar&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;utensilios entre los trastos sucios. Hallo un cuchillo de untar y preparo una bala fría. Veo el calendario, volteo hacia mi vida. Siento una erupción desde lo más profundo del alma, y recupero la cordura haciendo lentas y profundas respiraciones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Voy al encuentro de mis niños. Los dos voltean a verme y vuelven a hundirse en un videojuego. Curioseo un poco y pregunto. Emocionados me explican, interrumpiéndose entre ellos, en qué consiste el juego. Impresionado, veo como el simulador de fútbol recrea de manera asombrosa a equipos y jugadores de las copas europeas y selecciones mundialistas. Con fascinación me involucro hasta meterme de lleno en la diversión. Es medianoche, se nos olvida que mañana tenemos que levantarnos temprano cumplir con nuestras responsabilidades, ellos en sus escuelas y yo en mi empleo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Un flechazo de luz penetra las persianas. La casa está sola, no escuché el despertador Corro al vestier y caigo aparatosamente sobre una torre de tacones, colección de&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;mi mujer. Maldigo a todo pulmón aprovechando la soledad de la casa. En pocos minutos estoy luchando contra el tráfico, convertido en una bestia. Me atravieso, me le coleo a los demás, infrinjo señales y semáforos. Pero igualmente llego tarde. El jefe pone rostro exclamativo y yo balbuceo una excusa cualquiera. Enseguida, los dos continuamos la marcha con aire satisfecho. He acostumbrado a la gente con mi puntualidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Faltan diez minutos para la hora de salida. Siento miedo, mis entrañas se aflojan. Voy al sanitario, desahogo mi cuerpo y algo de mi mente. Antes de partir hago una parada en el espejo, respiro hondo y lavo mi cara. Una vez en el ruedo, busco un desvío a pocas cuadras de las oficinas e instalo la llamativa señal de taxi. Procuro mantener el lado derecho, donde los rostros se apuran y desesperan. De la nada surgen “colegas”. Todos ellos son abordados pero el lugar de mi copiloto permanece vacío. Es mi primera experiencia, pero algo me llena de frustración y casi aborto la misión. “Apenas llevas una hora en la calle, tranquilízate”. Esta frase la repito lentamente, intercalando profundas respiraciones. Llega la segunda hora y aún deambulo entre las turbulencias de la ciudad. Cuando me doy por derrotado, una pareja rodeada de bolsas de mercado me devuelve la fe. “¿Señor, cuanto cobra pa’ las Adjuntas?. Me toman por sorpresa, pero en la desesperación les doy un precio cualquiera y no dudan en abordarme. Desde La Avenida La Paz a las Adjuntas el panorama se ennegrece, la despedida del sol anuncia las avasallantes aglomeraciones de los barrios pobres. La pareja, sentada atrás, polemiza. El tono de la discusión se hace intenso. Yo, desde mi asiento de conductor, trato de mantener la calma. La figura masculina está justo detrás de mí; él va tornándose violento. El retrovisor me ofrece una vista de su fisonomía. Es un tipo enorme, de rostro aindiado que se define entre fuertes ángulos y cicatrices; tiene ojos pequeños y rojizos. Un golpe cae en alguna parte de la cabina. Otros más se van sucediendo, algunos se estrellan contra el espaldar de mi asiento. La apariencia de aquel sujeto me inspira temor. Jamás he peleado y no me distingo en el arte de la persuasión. Una fuerte congestión vial prolonga el suspenso. Caigo en cuenta de que mi tarifa es inferior a su valor real. Me abro paso para apurar el destino. Les pido la dirección exacta y señalan un cerro inundado de luces. Es un barrio inmenso. Mientras más avanzo el espacio entre las viviendas se reduce y algunos vehículos viejos hacen más estrecho el camino. ¿Falta mucho?. El hombretón inyecta algo de maldad en su sonrisa y me responde “No mucho, no&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;mucho”. No me atrevo a contrariarlo. En el camino tipos mal encarados clavan en mí sus miradas. Otros Levantan sus franelas dejando al descubierto la culata de un arma. Es ya de noche y estoy cagado, muy cagado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Salgo ileso del trance. Ya lejos del peligro me persigno y beso un relicario heredado de mis antepasados. Los esmirriados y sucios billetes obtenidos de mi primera tarea como taxista pierden su valor ante la riesgo de la tarea. El poco coraje que poseo se resquebraja. Corro a la seguridad del hogar y siento que por hoy es suficiente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Odio mi mala leche y esta vida de mierda. Todo lo que deseo es robado por otro. Una nube negra se cierne sobre mí. Desde el vientre materno fui víctima de un compañero inescrupuloso, un intruso que me arrebataba el alimento. Vinimos al mundo siendo gemelos, el nacía rozagante, robusto y hermoso. Yo, en cambio, parecía una fruta seca. Así fue como el usurpador acaparó el calor materno, mientras yo, en una incubadora, me debatía entre la vida y la muerte. Cuando nos dieron nombre mi gemelo se llevó los laureles. Augusto Miguel era fuerte por los cuatro costados, y yo, bajo el pretexto de “se salvó de milagro”, fui el homenaje a un yerbatero, quien supuestamente había curado a mi padre de una culebrilla mortal. Así fue como me convertí en una víctima de la gratitud, marcado para siempre con el nombre de “Juan Sinforoso”. Desde la niñez fue evidente mi inferior condición física, a pesar de los parecidos Las pocas diferencias de forma terminaban siendo esos abismos de fondo que se interponían entre los dos. Se veía en el color de piel, que en mí siempre fue de un blanco acetrinado propio de la enfermedad; en cambio en el otro desembocó todo el rubor, un don admirado y comparado con el de los ángeles. También en su personalidad existía un brillo que jamás pude ni siquiera imitar. Su palabra siempre ágil se aliaba con eso que llaman “carisma”. En las reuniones terminaba rodeado de gente y su chispa era incansable. Yo intentaba aprender, pero siempre terminaba convencido de que no era una cuestión de méritos, aquello era un regalo que jamás obtuve, una gracia que se lleva por dentro desde siempre. Fue mi destino llevar el peso de un discurso aburrido, una la lengua lerda y un humor plagado de cinismo . Sólo pude sacar provecho de mi disciplina obteniendo el mejor rendimiento escolar. Sin embargo esto tampoco sirvió. Ya la familia se había acostumbrado a mis altas calificaciones, y esto, lejos de inspirarme, pasó a ser parte de la cruz que llevaría en el lomo. Por muchos años tuve que respirar bajo la sombra de Augusto Miguel, El Grande. No hubo aspiración en mí que no encontrase su frustración en él. Muchas mujeres a quienes quise poseer terminaron empiernadas entre sus sábanas. El robo se extendió haciaa mis amigos, quienes en su mayoría terminaron siendo sus compinches. Ya adulto e independiente una ciega voluntad empujó el distanciamiento definitivo con mi hermano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Cuando el sol entra a la habitación comienza la mismidad de mi existencia. Pero ahora, cuando el último crepúsculo despunta en el cielo, la incertidumbre de mi nuevo oficio rompe el martillar sordo de la monotonía. La radio, presencia a la cual he profesado gran antipatía, emerge como nueva compañera. Las voces surgen portando consigo esa fatuidad a la cual me aferro, como una droga,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;panacea de la angustia. Uno que otro colega me saluda a modo de bienvenida. La ciudad es el escenario de muchos micromundos, ahora pertenezco a uno de ellos. Todos parecen conocerse ya que intercambian códigos y señales que aún ignoro. Doy marcha hacia el Este de la urbe. Es hora del relevo, un mundo se devuelve por su cauce y otro nace para hacerse mar bajo la luna. En ese encuentro abundan las oportunidades. Giro hacia Altamira, centro donde lo urbano y lo empresarial conviven, su plaza es una sonrisa de la ciudad. Me mantengo por el lado derecho de la avenida para encontrarme con la fachada de un hotel y también con las formas de un hombre de traje y maletín. Soy abordado inmediatamente por el sujeto. Es de mediana edad y a juzgar por su expresión necesita un servicio ágil. Lo sospechado se hace cierto y el rumbo señalado es el Aeropuerto. No es difícil establecer el costo del servicio, el cual coloco por debajo de lo acostumbrado. Tomo como referencia algunos viajes de trabajo, conozco la tarifa y no arranco sorpresas en el cliente. El hombre habla por su móvil, recibe y realiza llamadas sin descanso, es alguien que se desliza constantemente entre negocio y negocio. El trayecto se hace amigable, la vía está despejada. Llego al destino y recibo con agrado el dinero. Emprendo el retorno a la urbe, un aliento de esperanza entra por la ventana y los faros de la autopista lanzan intermitencias sobre mi rostro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Mi compañera de vida se hace más etérea. Su ausencia espiritual no dista mucho de la física. Debe estar llevando a los niños a la escuela, su partida fue sutil y silenciosa. Un nuevo elemento ha roto el frágil cordón que nos unía. Otra vez yo había llegado a una hora extraña, tarde, cuando las luces estaban apagadas. El dinero ganado ayer ha pasado a un fondo de estabilización financiera, aún no es suficiente, apenas estoy comenzando y hoy me prometo ser más perseverante. Este pequeño paso me ha insuflado una confianza sin precedentes. Voy a la oficina y la radio suena. Recuerdo a mi viejo maestro de música y aquellos gastados bongòs que me obsequió con ojos de melancolía. El espíritu musical era mi talento superior, una cumbre desde la cual podría contemplar el mundo. Ahora padezco de esta opaca existencia que me consume, soy una máquina de sobrevivencia y desesperación, un producto de la debilidad. La fragilidad fue mi circunstancia, el giro determinante, suceso que empujaría a mis padres a confinarme en el presidio de la protección. Nací amando la música, un tema prohibido, un camino lleno de riesgos. El arte para ellos suponía un hábitat hostil, superior a mi constitución, mortal para mi delicada salud. Vivir entre límites me llevó a la geometría y al ritmo. El fuego celeste se oculta y el asfalto sigue transpirando bajo las vetas azuladas y rojizas de la tarde. No hay apuro, he encontrado una tregua en mi oficio de conductor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Prados del Este es un ambiente hostil al peatón. En una oscura esquina me interceptan unas sombras desesperadas; son muchos pero igual les abro las puertas. Hoy viernes, diez de la noche; siete adolescentes locos se apretujan en la cabina de mi taxi, están sedientos de vida. Me uno a la conversación, contagiado de alegría. La parada es un lugar donde los incomprendidos se reúnen, poseídos por una extraña sensualidad, suerte de embriaguez, de catarsis. Sus rostros rebeldes me resultan hermosos, ojos estallando de rabia y júbilo. Mis pasajeros me animan a entrar.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Accedo empujado por mi inquietud latente, la música que se negó a morir dentro de mí . No me resisto a los acontecimientos y me hundo entre seres peculiares. A través de extraños sonidos el baile es un ritual que los conecta. Repentinamente una chica&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;de negro me toma de la mano y me lleva a un rincón donde aguardan mis nuevos amigos. Les parezco divertido y dudo, una tendencia irrevocable me llena de malicia y creo que soy objeto de burlas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;La noche arde, hay un gigantesco recipiente donde resplandece una extraña poción verde. Después de varias negativas mis murallas ceden y doy un sorbo, y otro, y otro. La “Picadura de Serpiente” es un menjurje, mixtura de licores que inducen al frenesí. Su componente esencial es el “Curazao Blue”, exótica fuente de color y locura. Mi aspecto contrasta con esta gente. Son estilizados, vestidos a la vanguardia, están en algo. En cambio yo me desplazo como un elefante,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;alrededor de mi cuello una corbata languidece&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;entre los ocres y marrones de mi vestimenta,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;soy opacidad bajo lámparas ultravioletas. La sonrisa, la voz y la furia se atrincheran detrás de mi largo bigote. Entre dosis de veneno me disuelvo hasta ser un hombre sin tiempo, sin lugar. Vuelvo a la encrucijada, simulo la ruta abandonada presa del instante. Entre los latidos electrónicos de un nuevo sonido me reconcilio con la sorpresa, el descubrimiento, claves de una vida silenciada: mis años perdidos. La madrugada se tiñe de colores , hago contacto con el reloj, veo sus agujas implacables que anuncian claridad. La memoria vuelve y con ella las figuras expectantes de mis hijos, de mi mujer, de las paredes que me circundan. Emprendo el regreso, me siento prófugo, la puerta me espera para arrastrarme a una oscuridad reclamante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Un brusco sacudòn de mujer me despierta. No hay sentimientos explícitos, alusiones directas, tampoco palabras. Ella gira instrucciones, hay que bañarse, afeitarse y vestirse. En el comedor me espera un consomé, primer mensaje de descontento. La situación, sin embargo, es aprovechada al máximo. Como si nada hubiese sucedido soy un instrumento ciego en la gestión de aburridas diligencias sabatinas, de las cuales suelo mantenerme al margen. Una nueva forma de relación surge, producto del delito, la peniencia y el chantaje. Así, deambulando con mis hijos por los dominios de un centro comercial, espero que mi esposa termine su largo tratamiento de peluquería a cuenta de los precarios ingresos obtenidos de mi nueva ocupación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;El fin de semana fue un infierno mudo, pero hoy es lunes: comienza mi verdadero descanso. El trabajo en la empresa se ha extendido un poco. La calle es un río estancado en su ira parsimoniosa. Convencido coloco en el techo del carro la llamativa insignia de taxi. La aventura ha ganado terreno frente a la necesidad. Ruedo&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;sin detenerme, paso por alto semblantes aburridos lanzándome al encuentro de una emoción, algún pasajero extraño que me conduzca al vértigo. La noche arriba y con ella los pasos hormigueantes de la adrenalina sobre mi piel. Es comienzo de semana, las esquinas muestran la resignación de los lunes. Una figura tambaleante se lanza a la vía haciendo señales desesperadas, yo la esquivo con una rápida maniobra y me detengo más adelante. Con lentitud, la súbita presencia aborda mi nave. Me ordena seguir a un vehículo con la promesa de un buen pago. Es un hombre de edad con el rostro plagado de surcos, heridas del tiempo. Un fuerte olor a alcohol sale de su aliento. Maldice sin parar mientras me dirige a fin de no perder de vista el foco de su obsesión. La persecución se alarga, el objetivo deambula, haciendo pausas en diversos restaurantes. Finalmente estaciona en un lujoso local donde la gastronomía y la diversión se mezclan. Del carro sale una pareja, hombre y mujer. Ella es exuberante, recargada y voluptuosa. La acompaña un individuo de rasgos maduros y cabello engominado que resalta su porte mediterráneo. Mi cliente estalla entre el llanto y la ira. La mujer del Latin Lover y el Mercedes de lujo posee dueño: el hombre que gime a mi lado. La tarea, sin embargo, no ha concluido. Se me instruye a permanecer en el lugar, a la espera de un nuevo suceso. Los minutos se acumulan durante dos largas horas. Miro el reloj bajo el silencio del suspenso. El hombre no para de repetir “maldita puta” mientras coloca una de las manos sobre su pecho, como si en él hubiese una herida mortal. La pareja sale del lugar y se incorpora al tráfico. Esta vez el destino nos conduce con firmeza al lujoso Hotel Meliá, enclavado en la sordidez de la Avenida Casanova. Vuelven las maldiciones y esos ojos inyectados de furia y curda. De pronto mi pasajero saca un objeto brillante el cual esgrime sin aplomo. No obstante, para mi sorpresa y terror, dos detonaciones paralizan la calle. Mi reacción inmediata es acelerar, sin importar que el viejo idiota siga a bordo. Desesperadamente busco la vía que me conduzca a una autopista o algún paraje solitario. La huida desemboca en la quietud del Country Club, allì me detengo y sin poder contener un frenazo rompo la tranquilidad de la zona. No puedo expulsarlo, su mirada se pierde y sus labios caen flácidos y melancólicos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Me deshago del personaje en el mismo lugar donde lo dejé abordar. El hombre herido sale en silencio y me lanza un fajo gordo de billetes. Es de noche y no quiero ir a casa. Busco un escondite donde hacer tiempo, llego a un bar discreto. Es un sitio peculiar, de naturaleza indefinida. La gente es variopinta, pero hay muchos seres grises como yo y eso me da comodidad. Pido una cerveza y una mujer no tarda en acercarse. La observo con disimulo, veo el sufrimiento de los abriles marchitos. Su indumentaria de inspiración felina le da un toque dramático. Me lanza miradas insinuantes, en la boca, un pliegue escarlata es el vago recuerdo de sus labios. Pido una bebida más fuerte y de un trago la termino. Un híbrido entre bolero y balada le da cierto encanto kitsch al ambiente. La dama despliega su arsenal de seducción que me inspira una fuerte compasión. Entre disparos de alcohol se van abriendo compuertas olvidadas. El mundo es un yacimiento inagotable y me lo he perdido casi todo. De mi propio subsuelo emerge la belleza. Susurro sus silabas, con la voz la rescato para devolverla a mis labios. Clavo mis ojos en la desafortunada y van cayendo como naipes mis prejuicios. Imagino nuestros cuerpos desnudos, hechos uno. A pesar de su vejez y fealdad, ella es otra piel, puerta desconocida, quiebre de mi moribunda fidelidad. Pronto conversamos acercándonos más y más. Luego nuestros labios se funden. Ya es tarde para arrepentirme: de golpe quedo atrapado hasta el amanecer, entre besos de invierno y muslos tristes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Casi desnudo huyo de aquel motel barato. Me busco en el retrovisor, veo las huellas de un barranco. Hay mordidas en mi cuello y brazos. Un penetrante olor me cubre, perfume barato, rastros de mujer abandonada. Es mitad de mañana y soy un desaparecido. No hallo pretextos para esgrimir. El dulce hogar ahora es un patíbulo. Un clima denso complica mi ánimo, son esos nubarrones que me aplastan, es el calor de la calle que me asfixia. En la entrada de la residencia el vigilante me saluda, pero contrae el rostro, como si quisiera decirme algo. El portón abre, su lentitud huele a cárcel. Mi temor, mi culpa, mi hastío dudan y con ellos permanezco expectante e inerte. Una vez decidido, un movimiento se adelanta y abre; y el rictus demacrado de mi mujer me recibe, sus ojos destilan hiel y amargura. “¿Dónde estabas grandísimo desgraciado?”. Le hablo sobre un altercado en la vía, una pelea, un contratiempo que me había llevado a la comisaría. No me cree, me ve de arriba a bajo y con desdén me dice al oído: “Hueles a puta vieja”. “ Voy directo a la cama con la esperanza de una tregua, pero la ira vuelve como una guillotina ¿Y esas marcas?.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Las malditas mordidas me delatan. El peso de una cruz y las espinas de un día interminable me dan la bienvenida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Encuentro al jefe&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;sentado en mi escritorio. Me da las buenas tardes mirando su reloj de pulsera. ¿Pasa algo Juan?. “Es la segunda vez que te retrasas”. Balbuceo una excusa: estoy muy cansado, me cuesta salir de la cama. Acepta, pero sus ojos se encogen. Me incorporo como un robot hasta el mediodía. El hambre hace destrozos en mi mente, así que arreglo todo para el almuerzo, pero el jefe me intercepta y con una sonrisa me da un papel. “Firma tus vacaciones chico, no has tomado ninguna desde hace cinco años”. “Necesitas descanso”. Siempre temí tomar vacaciones, creía que me despedirían al regreso. Pero esta vez la situación es distinta. Ahora tendré el tiempo para seguir por mi calle, hacer algo de dinero y vivir más aventuras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;Un infiernillo me espera en casa. En la sala familiar tropiezo con varias maletas. En silencio mido el peso de cada una y la cosa me huele a mudanza. Voy al minibar y lleno un vaso hasta el tope. Me doy un trago largo y me instalo en el sofá grande. Espero la embestida. De pronto aparece el fantasma de Ana María, mi esposa y ahora enemiga. Nos miramos fijamente durante segundos que parecen horas. Su rostro transfigurado, endurecido como un vikingo, se va tornando rojizo. “Yo lo acepté, acepté siempre que eras un bolsa sin cojones, un imbècil, un cobarde, pero jamás cupo en mi mente que me montaras cachos con alguna perra de mala muerte”. Sus palabras me atraviesan como una ballesta. Ella está parada allí, desgreñada, con su dormilona de doña menopàusica, señalándome, condenándome. El temor se me transforma en ira, un deseo casi irresistible de golpearla me invade. Pero no soy capaz de hacerlo. En mi hogar no hubo gritos ni insultos. De papá aprendí el arte de callar y hablar a tiempo.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;“Aquí tengo todas estas maletas, de un lado están las tuyas y del otro las mías, tú decides quien se va” . Pregunto por los niños. “Ellos están con mamá”. “¡Así que andando, dime quien se va!”. Observo mi hogar, su mobiliario pasado de moda, sus adornos de madera, un aviso decorativo humorístico: “Aquí es al estilo Canaima, cada quien lava su vaina”. Me dan ganas de reír, tantas, que termino riendo a carcajada limpia. Ella queda atónita y para turbarla más le tiro un dardito verbal. “Vaya vaya, me sorprendes, no sabía que tenías imaginación, te quedó bueno el libreto”. Un cenicero de vidrió sale disparado y da con mi frente. Los reflejos me ayudan para que el impacto no sea tan grave, así que no me golpea en ángulo recto. De todas maneras es inevitable que un pequeño hilo de sangre baje a través de mi cara. Me levanto enseguida dispuesto a patearla, pero el peso de mi educación lo impide. “Me voy pal coño pendeja de mierda”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Mamá me recibe con regocijo. Un chupe delicioso aguarda por mí en el comedor. Ella llora y lava mi pequeña herida. “No es nada viejita, es un rasponcito nada más”. Se tranquiliza y me conduce al suculento manjar que aliviará mi golpeado ser. Mamá no para de hablar. “Yo lo sabía, esa mujer te iba a echar una broma tarde o temprano”. Le explico que fui yo el que puso la torta, pero como buena madre, siempre se pone de mi lado. Al terminar la comida voy a la habitación, la misma que me vio crecer, llorar, odiar y amar. La cama también es la de aquellos tiempos, pequeña, con el mismo edredón de carritos. Mamà no acepta que he crecido, que me estoy poniendo viejo, que tengo canas y unas entradas que llegan hasta la mitad de mi cabeza. Para ella soy el pequeño frágil y susceptible de siempre. De alguna manera lo sigo siendo. “Debes estar cansado mi amor”. Es verdad, así que dejo las maletas como están y me echo a la cama. Papá debe estar mirando desde el otro mundo, quizás más claro que todos los que aquí vivimos Es raro, poco a poco me voy quedando dormido. No siento angustia sino una extraña paz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Esta vez llego puntual a la oficina. Estoy de buen humor, preparo café para todos, sonrío a diestra y siniestra. La gente me ve como si estuviera loco. Con agilidad elaboro dos informes que tenía atrasados, los entrego al jefe y éste los ojea. “Muy bien Juan, pero hay un pequeño detalle: ¿No estás de vacaciones?”.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Desesperadamente intento revertir la decisión, pero es imposible, la empresa quiere que descanse. Es muy temprano, pienso en mis niños que ahora están en la escuela. La tristeza no tarda en tocar mis puertas, pero respiro hondo. Inmediatamente me hago a un lado y coloco el distintivo de taxi. De nuevo a la aventura, mi única alternativa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Pongo a sonar Led Zeppelín, un cd que se vino conmigo. Llevaba años que no disfrutaba esta música. En casa imperaba el new age y música de relajación, a veces daba la sensación de estar en un estudio de masajistas. Cuando volvía me encontraba con Ana María entregada a su programa de radio vespertino llamado “Lluvia de Corazones”, dirigido a las mujeres maduras. El contenido&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;del mismo era una suma de variedades. temas de sexualidad, romance, corazones rotos, cocina, moda y banalidades. La conductora era una tal “Susan Dreamer”. Su voz de mujer fatal combinaba a la perfección con su nombre, mezcla cursi de tonos y referencias. Yo, como buen hombre pasivo, había cedido todos mis espacios de recreación y en especial la música que jamás dejó de vibrar dentro de mí. Ahora un hombre de pelo largo interrumpe mis pensamientos, hace señales como loco; dando tumbos carga un gran estuche con forma de instrumento musical. El hombre se monta en los asientos de atrás, está apurado. “Coño e`la madre, me van a guindar por las bolas, otra vez tarde”. Le pregunto hacia donde cogemos. “Bello Monte hermanazo, Bello Monte”. Estamos en Chacalto y el tráfico es imposible. Apenas comienza la tarde, deben ser las dos. Apuro la marcha, esquivo, intercepto, paso por una acera y la gente me insulta. El pasajero sonríe. “No mi pana, no se preocupe, no es para tanto, vayamos tranquilos”. Indago sobre el contenido de lo que carga. Es un contrabajo. Él es músico y debe estar en horario de ensayo, Son las dos y quince de la tarde; nada podemos hacer, estamos sobre el tiempo. Le comento que de joven tomé clases de percusión y que mi profesor veía en mí un gran talento. “La música es hermosa, una gran amante y una grandísima hija de puta”, me dice con aire sarcástico y divertido. Celebra mi gusto por Led Zeppelín. Siento euforia y me vuelvo locuaz, el cliente la está pasando bien y la angustia se le pasa. Llegamos al destino, pero el retraso no es tan grave: quince minutos. Le cobro barato y el hombre, de pronto, me invita a su ensayo. Yo, sin la menor duda, accedo, preguntándome qué magnetismo hay en mi para ser convidado por desconocidos que abordan mi taxi&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Un caserón viejo es el espacio de trabajo. Su arquitectura podría remontarse a la década de los cincuenta. Está descuidada y desprovista de mobiliario, sin embargo el piso es una belleza decorada con materiales nobles, atravesada por dos largos surcos que se deprimen levemente como testimonio de innumerables pisadas. Sentadas en sillas de plástico gente joven se reúne. Llevan consigo una gran variedad de artefactos, guitarras, saxos, bajos, redoblantes y platillos. La construcción es de dos plantas. La inferior hace de recepción, un ambiente destartalado donde los músicos esperan el turno para la descarga. Mauricio, mi pasajero, pide que le acompañe a la planta superior, cuyas habitaciones son estudios de ensayo acondicionados con esmero para aislar el ruido. Soy presentado ante sus colegas. La formación es una banda de Jazz mestizo. Alguien fuma un pitillo escondido en un rincón, sus ojos están enrojecidos y ríe permanentemente. Charlamos un rato hasta que el toque comienza. La música es flexible, casi sin estructura. Improvisación, “Jamming”, es el estilo que les distingue. En una de las pausas me piden que les acompañe. Lleno de temor me niego, pero cedo ante la insistencia. Un bongò es colocado entre mis manos y pensamientos, y pronto un soplo subitáneo eleva mi alma a aquella juventud coloreada de sueños. Mauricio inicia un ritmo sencillo pero con buen peso. Me observa. Voy percibiendo en su ejecución las texturas de la salsa, así que me dejo llevar, tal cual como en aquellas lecciones de mi adolescencia. Poco a poco se van sumando los demás y mis sentidos van fluyendo entre las notas del contrabajo y las claves del baterista. Me quedo hasta el final y al terminar, el grupo decide celebrar en un local de la Avenida Casanova llamado “La Tasca de Salcedo”. Son las diez de la noche, no me contengo y me uno al clan. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;El local, más que una tasca, es un antro polifacético. Jamones embuchados de plástico cuelgan a lo largo de la barra. En las paredes languidecen viejas fotografías y otras más recientes. Son imágenes de gente famosa que alguna vez estuvo en este lugar, antes de su decadencia. Mis compañeros son recibidos con entusiasmo. Son asiduos del sitio. Piden un servicio de güisqui barato, yo me inclino por la cerveza. Hay poca gente. Mauricio me explica que el ambiente se pone bueno en la madrugada, cuando la fauna crepuscular quiere seguir la farra. Nos ponemos a beber. Ellos cuentan anécdotas, historias multicolores que viran inesperadamente y concluyen entre risas y brindis. De lo súbito y absurdo emerge una mujer que me recuerda a alguien. Pego un brinco y escondo mi cabeza entre los hombros. Mis compañeros me miran. “Epa, ¿Viste un espanto?. “Casi” me digo entre dientes. Es la felina del motel, del perfume apocalíptico, la fiera que dejaría sus colmillos tatuados sobre mi carne. Ela pasa detrás y deja una estela mortuoria. Que olor de mierda ese, es un tóxico elaborado para desencadenar estornudos y espasmos. Una ovación invade la mesa. El grupo la conoce y al parecer el mundo entero también. Unos&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;tipos vienen con ella, tienen aspecto cenizo, pelos resecos erizados como paja sobre sus espaldas. Siguen su camino y ocupan una larga mesa algo retirada de nosotros, casi al fondo, donde están los sanitarios. Me alarma eso porque siento el llamado fisiológico. Es hora de desechar parte de la cerveza. Aprovecho la distracción de la mujer con el barman y me escabullo sigiloso hacia el baño. Mientras alivio la vejiga urdo tácticas para salir ileso y furtivo. Un hombre gordo entra y la puerta abre con amplitud. Hago un panorama del espacio y me deslizo, aprovechando de nuevo otra situación oportuna. El antro se atiborra de gente. El extraño equipo que viene con la fiera se distribuye en un mínimo escenario mientras preparan sus instrumentos. Son músicos también. El colectivo está ansioso y apura el evento aullando y aplaudiendo. El cantante, flaco y ojeroso, se echa un trago cargado, seco, hasta el tope. La pequeña multitud estalla. Es la señal de inicio. La guitarra española vibra, es un lamento que se alarga entre los relieves de una bulerìa. Los músicos son excepcionales y la voz de mujer herida se transforma en llanto gitano. Son versos que caen como punzantes gotas sobre los corazones, narración que da vida a las adversidades, el desamor, el nomadismo de un pueblo sentenciado al ostracismo. Algo me identifica con esa lejanía, con sus sombras que se borran en el horizonte, desdibujándose en la bruma de un continuo peregrinar. En el fin de cada tema me uno a la explosión de los espectadores. Las palmas de mis manos enrojecen de estrépito. Mauricio se acerca al escenario y saluda a los dueños de la noche. La voz femenina presenta a la banda y da a conocer su nombre: Gioconda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Gioconda, es aquella criatura que dejaría su furia a la vista de mi mujer. Si bien su aspecto es la caída, el reclamo de la gravedad, inclemente, newtoniano nihilismo que la atiborra de soledades y sábanas desmemoriadas, su voz es un milagro que vulnera al más duro de los duros. En el clímax mis ojos estallan de llanto mientras bendigo estas lágrimas, cuya ausencia, convertiría nuestros corazones en desiertos. Y precisamente es la soledad es el tema recurrente de esta noche donde los solitarios se dan cita, para embotarse y expulsar aunque sea por vanos instantes el dolor del mundo. Me remonto a mi mismo a aquellas alturas donde la música hace de cielo. Evoco aquella infancia infinita en sus intimidades, selva de fantasías que sembré en el paralelo de mi existencia. De nuevo despierto, a una edad similar a aquellos intermedios del viejo cine. Y me pregunto otra vez si el amor es para estos momentos de Apocalipsis, si su lecho es de Armagedòn. Mientras tanto mi hígado hace un alarde inusitado de resistencia y bajo mis ojos se extienden valles de sombras. El alcohol es el bastón sobre el cual me apoyo para no caer en el cuestionamiento moral que surgiría de estar&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;rodeado de seres díscolos, condenados al placer. Una pareja se incorpora al ya hacinado lugar. Es un hombre acartonado sobre el cual las canas brillan bajo la faena de un habilidoso peluquero. Se exhibe con una mujer que al rato logro identificar como una famosa actriz de los ochenta venida a menos. La curiosidad me empuja a clavar mi mirada sobre ella, algo de deseo se entremezcla y para colmo… ella me la devuelve con una sonrisa maligna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;La actriz es la novedad de mi aventura. Fascinado por su reciprocidad juego al galàn de sus viejas telenovelas. Su acompañante no tarda en percatarse de mi actitud y se torna desafiante. Yo, algo envalentonado por el entumecimiento de mis sentidos, ensayo una mirada de hombre rudo. Recuerdo aquellos ojos que se encogían en las mejores escenas de “Dirty Harry”. Los músicos, mis compañeros, entran en alerta y me advierten. Les hago caso, sin embargo, mi rival queda “picado de culebra” y no me quita la vista de encima. Tambaleante me abro paso para ir al sanitario. Una cola de gente se aglomera en la entrada y al llegar mi turno me explayo en el urinario. Un brillo extraño surge de un espejo contiguo, es un objeto que cae, llevándome a la negritud total.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Lo que era una nube borrosa ha venido tomando forma. En un primer plano se define el rostro lloroso de mamà. Un dolor de cabeza se une a este advenimiento a la realidad. Trato de llevarme una mano a la fuente de padecimiento pero una red de tubos delgados me lo impide. . Màs allà se distingue las rechonchas formas de Ana María, que va distanciándose mientras me incorporo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;De repente sale el rostro redondo de mi hermano, el cual cambiado por el tiempo, no ha dejado de portar esa amplia sonrisa que raya en la impertinencia. “¿Ahora taxista?”. “De vaina te matan guevòn” deja soltar, mientras mamá me abraza sumida en llanto. La frase del gran carajo es una especie de bienvenida a casi dos décadas de ausencia. Intento hablar pero un peso enorme me lo impide. Tengo ganas de mandar a lavar el culo de aquel pendejo, que la vida y el descuido le han hecho casi idéntico a mí. “Logro susurrar algo: “Estás echo una mierda, ¿Que te pasó viejo”. Su decadencia me inspira simpatía. No tarda en responder: “La buena vida y el billete”. Pregunto por mis hijos. No estàn al tanto de mi situación. La habitación se convierte en un lienzo de mi vida. Un instante de mis cuarenta en el cual yazco ante tres figuras, tres encrucijadas de mi vida. Es el fin de mis días de taxi, y mientras los veo y me digo a mi mismo que la vida será en adelante lo que me plazca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-5085722762357253850?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/5085722762357253850/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/08/inicios-de-un-taxista-novato-version-no.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/5085722762357253850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/5085722762357253850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/08/inicios-de-un-taxista-novato-version-no.html' title='Inicios de un taxista novato / versión no corregida'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-4589733772747484150</id><published>2010-05-18T17:57:00.000-07:00</published><updated>2010-05-18T17:58:38.901-07:00</updated><title type='text'>La emboscada (extraída de mi libro inédito La emboscada y otros miedos)</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; Es         toy listo para atravesar medio país y encontrarme con Magda Alcántara. Hace dos años la vida me arrinconó contra las cuerdas de la desgracia. Después de esta etapa de sufrimientos, desde que mi pequeño negocio, mi hogar y todo lo demás sucumbió al terremoto de las circunstancias, heme aquí a las siete y media de la mañana sorbiendo el café, lo mejor que he hecho durante este tiempo. Aparte de regentar un viejo hotel, mugriento, polvoriento, donde turbias historias se mezclan con el moho del papel tapiz aterciopelado, paso mis horas en la Biblioteca Nacional, hurgando documentos olvidados, husmeando no en la Gran Historia, sino en las pequeñas historias de los ciudadanos comunes de mi ciudad. Jurisprudencias decimonónicas, libelos, alguna crónica sobre un marido enfurecido que demanda a su mujer, pero tratando de ocultar ante los ojos de la opinión pública los pormenores de su ira. Y lo mejor de todo ésta en las crónicas policiales de época En los entretelones de la vida ciudadana el adulterio es pieza fundamental en ese entramado conflictivo de la sociedad. En un documento me encontré con una oscura y turbulenta crónica sobre el Dr. Segismundo Alcántara Bonafina y su esposa Dolores, quienes serian tatarabuelos por línea paterna de Magda. Cuando éramos muy jóvenes aquel incidente era un rumor y el padre de Magda dedicó afanosamente sus esfuerzos a fin de borrarlo y limpiar el legado de la prestigiosa familia Alcántara, una estirpe de médicos brillantes que hicieron importantes aportes a la medicina de nuestro país. Sin embargo esta historia no tiene nada que ver con mi visita.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;Magda Alcántara Leañez era en mis tiempos de adolescente una hermosa rubia, cuyo ángel recordaba a las musas de Boticelli. De origen pudiente, esta joven era el delirio de los niños ricos de Caracas. Yo provenía de un hogar clase media, profesionales de orígenes provincianos cuyos padres los trajeron a la capital, aprovechando la urgente necesidad que tenia esta tierra de talentos en momentos de vertiginoso crecimiento. Gracias a esta tradición familiar tuve la oportunidad de estudiar en una escuela privada de la alta sociedad caraqueña. Cuando se hacían los fiestones, el contacto con mis compañeros de estudio me permitía asistir a éstos. Francisco Javier&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Del Olmo, mi mejor amigo, se encargaba de prestarme sus trajes de etiqueta. Debido a nuestra semejante complexión me quedaban como hechos a la medida. Y así, entre fiesta y fiesta, algunas veces coleado, otras “medio invitado”, fue que conocí a Magda Alcántara.. Sucedió en los quince años de Laurita Klein, una rubia gordita y rozagante, cuya familia de proveniencia judía nadaba en dinero. Siempre, era extraño, en el inicio de aquellos eventos los muchachos permanecían apartados de las féminas. Uno y otro bando se dedicaban al reconocimiento, en el cual se fundían el deseo, la crítica y el chisme. Recuerdo a Francisco Javier diciendo “Laurita parece un sofá con ese vestido tan ridículo”. Yo me mataba de la risa, de alguna manera todo lo vaporoso de la socialitè criolla quedaba crudamente expuesto por la mordacidad de los adolescentes. No me atrevía a hacerme visible en el espacio vacío que quedaba entre los grupos de ambos sexos. Las más empingorotadas me veían de arriba abajo, yo no estaba ungido por un apellido rimbombante o fortuna. Otras me observaban con cierto interés, como algo pintoresco o exótico. Pronto la mirada profunda de Magda arrebataría mi corazón. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;En la fastuosa celebración de Laurita nada de lo autóctono estaba ausente, había pasapalos de plátano, tequeños, cachapitas y una de esas bandas a los Billo’s Caracas Boys amenizaba el ambiente. La gente se lanzaba a la pista de baile, los hombres se colocaban los dedos haciendo de cachos a los lados de su cabezas y embestían a las mujeres al ritmo del paso doble. El padre de la agasajada, hombre sagaz, era un brillante emprendedor de negocios, pragmático, pero de una rebeldía que me agradaba. Para exasperar al círculo de la comunidad hebrea, el Dr. Salomón Klein ostentaba con aire divertido una hermosa imagen de la Virgen del Valle que relucía en su biblioteca. No sé por qué, en algún momento de la fiesta, este pequeño y rubicundo señor me dedicó una considerable atención. Me preguntó sobre mi familia, escuchaba con interés las aventuras de mi abuelo, quien desde las calientes tierras de Cantaura fue protagonista de una odisea en mula a Caracas. Entonces me condujo hacia esa biblioteca donde la Virgen hacía de guardiana de la sabiduría, extrajo un libro fascinante, “El Corsario Negro” de Emilio Salgari, y me lo obsequió. Después, haciendo un guiño y dándome una palmada en la espalda, me despidió diciendo “vuelve a la fiesta y saca a bailar a una de estas carajitas”. Yo era tímido e inseguro. Merodeaba alrededor de Magda, buscando y temiendo el profundo azul de sus grandes ojos. Para aliviar la tensión, yo me tranquilizaba con largos tragos de cuba libre. Así me lanzaba al ruedo y sacaba a bailar a mujer que se me atravesara. Para lograr ese simpático tumbao del merengue sesentoso caraqueño, yo seguía las recomendaciones de mi padre, quien era un militar retirado con el rango Capitán del Ejército, gracias a su alcoholismo. El aprendió a superar su introversión a punta de baile, cuando apenas era un cadete, al son de&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;¡“La marina tiene un barco… la aviación tiene un avión y los cadetes de mi barrio hoy están de promoción”!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;La mochila que he preparado pesa un poco más de lo debido. En ella llevaré muchos implementos de supervivencia, uno no sabe que puede pasarle a seiscientos kilómetros de casa. Aunque esa distancia no es tan larga, he estado por un tiempo prolongado anclado a esta ciudad. Mis vivencias han estimulado en mí esa mezquindad de los ermitaños, que no confían más que en ellos mismos y las cuevas que los protegen de la intemperie. Me llevo una pequeña tienda de acampar,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;sartén, cocina y lámpara de querosén, enlatados, impermeable, sábanas, bolsa de dormir térmica, navaja multiuso y demás implementos. Es una locura ver lo sobre equipado que voy. En caso de emergencia podría alquilar una habitación de hotel, sin embargo la casa de Magda está en las proximidades de Mérida,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;un lugar donde el paisaje muestra esa temible soledad del páramo. En un imprevisto de medianoche, allí donde no existe transporte público confiable, donde las temperaturas nocturnas oscilan en muy pocos grados sobre cero, sería una locura no estar correctamente preparado. El teléfono grita, su timbre repentino y agudo con frecuencia me arranca sobresaltos. Derramo un poco de café en mi franela y atiendo. “¿Què sucede?”, me interpela la voz inconfundible de las obligaciones. La madre de mis dos pequeños aún se divierte con mis peripecias de hombre solitario, cosa que me alivia debido a los sufrimientos que le di como hombre casado. Le digo que todo anda bajo control para no dar detalles de esta aventura. Confirmo envío del dinero para el pago de escuela. Hablo con mi hijo menor, pregunta cuando los iré a buscar, le digo que haré un viaje y apenas regrese los llevaré al parque y al cine. Su voz frágil invade mi ser, llegando a lo más profundo,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;allí donde lágrimas secretas riegan este pequeño valle de vulnerabilidad. El mayor, más hosco y rebelde, me trata como un adolescente más. Se le escapa una que otra muletilla, como esas de “pana” y “guevòn”. Acepto con dulzura su rudeza, la cual cede en los juegos cuerpo a cuerpo que a menudo realizamos y donde le enseño técnicas de ataque y defensa. Cuelgo y un hondo suspiro escapa de mi pecho. Coño… que vida tan jodida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;La señorita Alcàntara paseaba sus ojos con indiferencia, mientras se trasladaba casi en modo de levitación a través de la perplejidad de los presentes. Los jóvenes, a pesar de esa prepotencia y arrojo que la fortuna y el consentimiento de sus padres pronuncian,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;quedaban paralizados ante aquella presencia celestial. Mi padre siempre inculcaba en mí su orgullo de roca, el cual hoy en día y a los ojos de mi vasta experiencia, resulta una estupidez . Yo permanecía aferrado al amigo benefactor. Si bien yo no era el joven distinguido del Rolls Royce, el plantaje físico me ayudaba a ganar terreno en aquel campo de batalla cuyo escenario era “La Fiesta en el Country Club”. Estaba un poco ebrio y mi aplomo perdía terreno. Sin embargo esto no impidió que Magda se acercara a nosotros, un grupo de tontos adolescentes con aires de jugadores de Rugby y me lanzara una mirada con aire barroco. Mis compañeros me daban codazos, unos con más fuerza para drenar un poco de su envidia. Mi orgullo comenzaba a reflotar entre burbujas de champán y fogonazos de ron, si bien había funcionado, el mismo no contemplaba la estrategia de ataque sino de defensa.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Entonces con torpeza mal disimulada le cedí mi brazo más firme y la conduje a la pista de baile. Una balada de aquellas décadas marcaba un descanso en la agitada agenda musical, donde viejos y jóvenes se unían a una sola causa: bailar. Yo la llevaba con un poco de distancia y cautela para no botar aquel gran momento por la borda. Nuestras cabezas estaban tan cercanas, pero nuestras miradas se perdían sobre ambos hombros. Ella, de pronto, se acomodó de tal manera que nuestros ojos quedaran, sin remedio, frente a frente. Sabía que me pondría nervioso y esto le divertía. El exceso de alcohol explotaba en mi cabeza y reverberaba en mi estómago. Maldecía para mis adentros. Trataba de conversar pero las palabras salían aplastadas como despojos de carretera. Sentía en cada músculo del rostro como mi expresión se tornaba grotesca e imbècil. Y no tardé en joderla: Vomité su hermoso calzado francés. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;El autobús es cómodo. Me pareció buena excusa decirle a Magda que sufro de fobia a conducir. La verdad es que mi Malibù del 77 no es muy apto para viajes largos. Pero ella le restó importancia al asunto. Me sorprende lo que percibí en nuestras largas conversaciones cibernéticas; una mujer que no dejó el menor rastro de lo que conocí en aquella fiesta. Hace pocos años se retiró a aquel lugar , después de un corto matrimonio y un largo divorcio. En las fotografías actuales ella luce tan distinta a aquella niña sacada de un cuento de hadas. Ahora, quizás por la edad y las vivencias, sus grandes ojos azules se convirtieron en esa mirada fotográfica, llena de sensualidad y malicia. Ya no es aquella chica aséptica que se contorsionaba de asco ante los más primitivos actos carnales. Algo de hippie se entremezcla con la felina sexualidad de las cuatro décadas. El deseo devela mi agenda oculta, turbia; ahora soy un macho herido que se lanza a las aguas de la revancha. Aparto esta realidad de un manotón. Pero es inevitable. Quiero escribir la continuación de una historia. Soy el mismo tonto, pero más viejo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;La fiesta de Laurita Klein fue un episodio crucial. Era apenas un adolescente y mi personalidad era una masa púber sin consistencia alguna . La burla, los crueles comentarios generados a partir de aquel desafortunado evento, donde mi comportamiento errático fue la pieza clave, marcaría muchas de las decisiones que tomaría en el futuro. El Dr. Klein se apiadaría de mí, quizás por la simpatía que le inspiré, y por eso me llevaría a una de las habitaciones de su amplia casa para que durmiera la borrachera. Aun recuerdo esa mañana del día siguiente, con vergüenza residual, en el lujoso comedor donde fui objeto de la cálida hospitalidad de aquel señor. Sin embargo sus tres hijos (incluida Laurita) no me dirigían la palabra, apenas y me lanzaban una que otra mirada despectiva. Con profunda pena abandoné aquel hogar con mi tomo del Corsario Negro bajo el brazo, vistiendo unas ropas de Aarón, el gigantesco hermano mayor de Laurita, las cuales me quedaban ridículamente grandes. Mi padre me recibió e identificó en mí aspecto toda su historia. Lejos de entenderme (o aceptar hacerlo) me propinó un bofetón humillante con su mano de campesino. Francisco Javier, sin embargo, no cedió espacios a la vergüenza y el chisme, permanecía firme en aquella amistad que nos unía. Él me defendía, si era posible, a puños limpios. ¡Y vaya que los sabía usar!. En aquellos años no existían las tecnologías de comunicación que hoy proliferan asombrosamente. No hubo manera de hallar a Magda y pedirle disculpas por mi error. Tan solo contaba con un árido teléfono gris de discado. Así pasaron los años, con el estigma de aquella tonta tragedia que me acarrearía mi destierro de aquella minúscula y hermética sociedad. Sin embargo, en la intimidad de aquel círculo, cualquier cosa era posible, entre ellas las idioteces que presencié con sobriedad y màs cordura que el promedio. La verdad es que jamás formé parte de ellos. Yo tenía una frágil concesión que fue cancelada por un leve desliz. Papá jamás me lo perdonó. Terminando la secundaria fui cambiado a un colegio más clase media. Allí me sumergí en la rebeldía de un precario movimiento punk. Entonces volví a las fiestas, pero en calidad de patotero, esgrimiendo cadenas y bates para disolverlas. Eran peleas memorables y aquello signaría el distanciamiento definitivo de mi último amigo: Francisco Javier Del Olmo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;Estiro mi espalda llegando a Mérida. El autobús tomó una ruta más cálida a través el El Vigía, un caluroso y horripilante pueblo, por lo tanto no he tenido la oportunidad de admirar estos majestuosos páramos de la cordillera andina. Hacemos la última parada en el antiguo Aeropuerto de la ciudad, cerrado por los altos riesgos que la geografía impone al tráfico aéreo. Esta ruta me trae inconvenientes ya que debo tomar un transporte hacia el páramo, cosa que alarga el trayecto. Saco la libreta y pregunto, me percato que Mucurubà está a treinta kilómetros de la ciudad. Busco un taxi confiable. Me atiende un señor mayor con un inconfundible acento, que tiene algo de canción, algo de montaña, de calles empedradas y olor a leña. Acento que se hunde en esta ciudad ya afligida por las tensiones de las urbes: el tráfico, el costo de la vida y la inseguridad. En el camino él se da cuenta de que estoy “mas perdido que el hijo de Lindbergh”. Me informa que Mucurubà es un pueblo agrícola muy pequeño y no es “las afueras de Mérida”, tal como dije. Mientras hablamos sus ojos verdosos se humedecen levemente, dejando al descubierto la mácula que dejaron algunos germanos en aquellos remotos tiempos de siembra y ganado. El hombre nació y vive aún allí, pero debe ganarse el pan a unos cuantos kilómetros, entre el ruido, la incipiente contaminación y la prolija estupidez de los turistas. Media hora de camino y hacemos entrada en un humilde pueblo de apenas dos calles, aunque muy limpio. Le pregunto al taxista donde está un lugar llamado “El Rincón de Magda”. Al hombre le chispean los ojos y exclama “Ah, la posadita de la catira! yo lo llevo hombre!. Es mitad de día y ya estoy molido por ese largo y pesado viaje nocturno. Una montaña hermosa se levanta oronda al oeste, bañada de ocres, naranjas y verdes. Se ven algunos minúsculos caseríos a lo lejos y el clima templado taladra mis huesos ya acostumbrados a los incansables hornos de la capital. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;¿Qué le pasaría a Magda?. Siempre esquiva, supo escurrirse de las preguntas importantes, de todo compromiso. Algo la persigue y&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;respuestas genéricas, casi prefabricadas esconde algo y mi fascinación aumenta. Un acertijo no resuelto viene desde el tiempo sus incógnitas se interponen a cambio de respuestas . El camino cambia de colores, asì como aquella “princesita” que hoy por hoy&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;se refugia en un recóndito poblado, sin clubes sociales, sin viajes alrededor del mundo, sin crónicas sociales y eventos anunciados con bombos y platillos en la prensa. Ella, en cierto modo, es mi colega, aunque su posada distará mucho del cetrino hotel que yo dirijo, y del cual extraigo ganancias extras gestionando las fechorías sentimentales de uno que otro ejecutivo medio palo, de esos que abundan en mi gran ciudad. En algún momento estuve cerca de conquistar una abundante fortuna, pero los excesos y mi disoluta suerte me llevaron al derroche, a la existencia pródiga de burdeles caros, bares, discotecas y paraísos artificiales. En este instante todo mi ser apunta a aquellos ojos que me llevan al intenso encuentro que produce el mar esa trìada maravillosa entre luz, fondo y superficie. A pesar de todas las ataduras que definen mi adultez , aquel niño tonto renace. Soy aquel que se preparaba para una fiesta, signado por la pequeña tragedia cuyo desenlace fue sería la pérdida de un hermoso calzado francés , sigue latiendo veloz como el corazón de un recién nacido. Casi en el último rincón de aquellas dos calles que se llaman Mucurubà, mi amigo el conductor me deja al tanto que hace entrega de una tarjeta con sus números de teléfono. La atesoro en mi billetera. Aquí estoy, en la entrada de una casita que se ve a la distancia, precedida por un camino angosto de tierra y grama, rodeado de frailejones y rosas multicolores. Abro la reja con confianza por la ausencia de timbres, campanas o dispositivos que anuncien la llegada de un visitante o turista. Mientras me acerco a la construcción principal observo como se extiende la posada de manera ascendente, apareciendo pequeñas cabañas de colores vistosos. Tienen nombres de flores, como Cayena, Margarita, Nenúfar, Crisantemo y otros que se escapan de esta endeble memoria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;No me atrevo a gritar su nombre. Avanzo a través de la pequeña vereda floreada, inundada de abejas y colibríes. Una honda ternura me embarga. El lugar cambia aquella temprana perspectiva de la adolescente caprichosa y en cierto modo cruel, que usaba sus ojos como arma para subyugar a incautos como yo. Una forma humana surge de una de las cabañas y se va acercando a mí, revelando con suavidad sus relieves de mujer. Tiene guantes de trabajo y un delantal, mas sus movimientos serenos y armoniosos me recuerdan a la chica de aquella pista de baile, que casi levitaba dejando a su paso expresiones lánguidas. Diviso su rostro y poco queda de esa piel nacarada que rozaba mi mejilla bajo el aura de una cursi balada americana. Es una piel de trabajo, pero cuidada con esmero, algo tostada por el sol sobre el jardín, entre abejas y pájaros. Es Magda, con el mismo azul profundo, pero en unos ojos más pequeños, bordeados por finas líneas de expresión. Se acerca y sonríe mientras su cabellera cae levemente sobre el rostro, dibujando un misterio en uno de sus ojos que permanece casi oculto; su rubia fronda hoy no es el oro reluciente del pasado, sino trigo brillante que responde dócil a los llamados del viento. Las rubias han sido mi debilidad aunque la vida me llevó al altar con aquella mulata cumanesa, de ojos miel y negros rizos. Tres noches ardientes dieron vida a nuestros amados hijos. Sin embargo mi todo desemboca en Magda, en su abrazo que ablanda mi rígidez de bestia herida. Un viento pretérito nos envuelve como aquellas notas de vibráfono que abren “The little Wing” de Jimi Hendrix. Mi el llanto se asoma, pero no lloro&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Sólo pasan ante mí las noches de embriaguez que encontraban su clímax en la atmósfera de aquella inolvidable composición. No puedo creer que pasé más de media vida enamorado de esta ilusión-mujer que ahora me rodea con sus brazos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;“Namastè” es su saludo. La sigo a la construcción principal, cuyo interior es de materiales nobles, pocos elementos pero recursos ricos en gusto. Va a la cocina mientras me pongo cómodo. Prepara un te con ingredientes que no revela. Aquel saludo me ha dejado inquieto. Parece una contraseña hippie, que tiene mucho de Lennon y quizàs del otro lado, la psicodèlica tiniebla de los Manson. Me relajo, y tomo el té confiado. Atravesé medio país para encontrarme con Magda Alcántara Leañez. Ahora estoy frente a una trabajadora del campo, cuyo preparado está llegando a mis entrañas y apenas nos hemos dirigido poco más que una palabra. Le pregunto cosas de rutina, que cómo está, que como le va con su actividad, que es lo que opina de esto y lo otro. Ella mira mis ojos. Mis preguntas acaban. “Esta noche vienen unos amigos muy agradables y quieren conocerte” me dice sorpresivamente. ¿Por qué diablos querrían conocerme?. No es que pretenda (¿O sì?) convertir su casa en nuestro tórrido lecho de amor, pero esto de los amigos suena a multitud. Echo un ojo a la pesada mochila pero esa delicada mano me hala con agilidad para pasearme por la posada. Magda insistió en que llevara a mis hijos y los quise mantener al margen de este encuentro, este cierre íntimo de una frustración silenciosa que rezuma en todas las vísperas de mi sueño. Atardece y pronto comienzan a aparecer rostros nuevos. Se hacen las presentaciones respectivas, son “los amigos agradables que quieren conocerme”. Entre ellos destaca una especie de figura principal, un pequeño y gordo hombrecillo de tez morena. Se hace llamar “Hanumat Rampaya”, una suerte de nombre sustitutivo krishna. En el transcurso de la conversación me entero de que su verdadero nombre es Ismael Cordido, quien era empleado de banco pero descubrió una nueva fe que lo salvó del mundanal tedio de Carora, árido y desconsolador pueblo de las planicies larenses que desembocan en el piedemonte andino. Lo acompaña Vrindavana, una no menos gorda mujer, de unos cincuenta años (como èl). Con ellos vienen un tal Prahbupada y Goura Priya. De repente se hace silencio y todos me observan. Río con nerviosismo. Quien de estos tres tristes tigres naufraga en el divino vértice de Magda?. ¿Por qué me miran de esa manera?. En un descuido olvido la naturaleza de estos huéspedes y pido por una cerveza. Magda me ataja suavemente. “No tenemos alcohol amor”. Carraspeo a ver si los idiotas “amigos agradables que quieren conocerme” salen de la catatonia. Lo logro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;Prahbupada, un larguirucho y pálido joven es al parecer el más animado y menos “personaje” de todos. Tiene veinticinco años y saca a la luz sus días de surfista en las costas, no solo de Venezuela, sino de Hawai y California. Del gordo entiendo esa huída del sopor caroreño, pero ¿Por qué este flaco ha de escapar de todas esas playas maravillosas para meterse en estas montañas de brisa y silencio?. Hay vainas incomprensibles. Yo no le quito la vista de encima a Magda. La charla se va encaminando a temas de fe, de existencia. Lo venía presintiendo por las tendenciosas preguntas acerca de mi estilo de vida, de mi gusto por el alcohol y el cigarrillo. Pido permiso para echar un poco de humo afuera, ellos aceptan incómodos, a mi se importa un carajo, sólo quiero a esa mujer que va y viene de la cocina con entremeses vegetarianos. Jamás tuve inquietudes religiosas y menos bajo el látigo recio de un padre militar. Les hago ver mi visión pragmática sobre la existencia. Repentinamente Magda, por vez primera, se dirige frontalmente a mí. “Cuando te abracé sentí lo lejos que estás de ti mismo, eres pura mente, eres un ser cerebral”. “Si vas a entrar a mi mundo, quiero que conozcas un poco de mi nueva vida”. Así logra embelesarme de nuevo. Pienso y pienso en esa pequeña frase “vas a entrar a mi vida”. Poco a poco, su dulce voz me va guiando hasta que acabo desnudo a lo largo de una camilla y sobre mí, las manos de Goura Priya haciendo su extraño trabajo ayurvèdico. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;No recuerdo cuando me quedé dormido. Escuchaba voces y música propia de esos ambientes nueva era, las manos de Goura habían sacado dolor de mi cuerpo y pronto caería extenuado. Si no fuera por un fuerte olor que me espabila hubiese seguido de largo en mi sueño. Pero me encuentro con el gordo ahora en el lugar del callado masajista, hurgando en un rincón donde sólo mi mano y mis amantes han tenido acceso. De un salto me incorporo, turbado por la halitosis del invasor y una desagradable sensación de humedad en mis partes nobles. “¿Qué coño está pasando compadre?, ¿Te volviste loco?. El gordo se acerca sin precaución y lo derribo de un puñetazo en ese preciso lado de la mandíbula que apaga el conocimiento. Con él, la camilla sale disparada y para sobre la mesa de exquisiteces vegetarianas. El resto de los presentes abren sus bocas ante la sorpresa, cosa que se da muy poco por estos lados. Un tarro de aceite aromático derrama el mismo líquido que lubrica en este preciso instante mis genitales. De nuevo, pero en otra situación más bizarra, me encuentro tal cual en aquella pista de baile, pero desnudo, con un gordo exánime a los pies y la mirada desorbitada de Magda. Ella grita “!Swami, Swami!”. Con otro salto alcanzo la gran mochila, la abro y saco de manera desordenada otras prendas de vestir, quedando regadas en el piso varias hojas con dibujos y textos. Me encierro en el baño desesperado. Reconstruyo los hechos, veo terribles desproporciones en mi alma, las mismas que hacen de la gran urbe un campo de concentración. Dentro de mí las palabras de Magda caen como una lluvia dominguera: “Si vas a entrar a mi vida.. si vas a entrar a mi vida”. Lo irracional es parte de mi naturaleza cerebral, intelecto, lógica, sofismas para embellecer lo más bajo de mis apetitos. Me visto y aguardo en el baño . Se oyen voces, la de Magda sobre todo, animando al infortunado hombrecillo que entró sin pedir permiso a lugares restringidos. Pasan varios minutos y se hace el silencio Me armo de valor y salgo. Encuentro a Magda desencajada y el resto ha desaparecido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;Nueva sorpresa. Sus manos temblorosas sostienen aquella crónica del Dr. Segismundo Alcántara Bonafina y su esposa Dolores. Sin acercarse alza la voz. “¡¿Qué es esto?!. “¡¿Por qué traes esta mierda a mi casa?!”. “¡Morboso!”. ”¡Enfermo!”. Magda llora por aquella vieja historia familiar que llevaría en sus espaldas, que sería un arma con la cual hasta aquel esposo violento la atacaría: “Puta como tu tatarabuela”. Su padre se hundiría en el rencor de no poder borrar tan funestas páginas de la historia familiar. Me pregunto como fueron a parar a mi mochila esos documentos que obtuve por mera casualidad y que reproduje por simple curiosidad de investigador amateur. Intento explicar, pero algo lo impide. Cansado de dar tantas razones, de tratar de enmendar permanentemente mis errores y descuidos, recojo mis cosas. El llanto de Magda fluye como la quebrada que corre detrás de su posada, lugar levantado por suaves y delicadas manos llenas de amor, pero también huidizas de tormento y tristeza. Tanto que la busqué y jamás imaginé, cuando al fin hallé sus rastros en ese vasto universo cibernético, que esto sucedería. Apenas logro decirle que la amo y me voy para no volver.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;Es de madrugada. Intento llamar al amigo conductor pero no tengo éxito. Todo es soledad en este paraje agreste. La tienda está armada y el candil de querosén alumbra la historia de los Alcántara. El amable hombre del taxi ya me había advertido de una serie de asesinatos hechos a mano limpia por algún asesino furtivo no identificado. Su técnica, parecida a la de aquel psicópata español de los años sesenta llamado “El Arropiero”, es la de romper el cuello de la víctima con&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;un golpe seco. A este asesino montañés le llaman “El Verdugo del Páramo”.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Me entrego al destino y ojala no suceda nada malo, pero si algo ocurre… eso es otra historia&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-4589733772747484150?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/4589733772747484150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/05/la-emboscada-extraida-de-mi-libro.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4589733772747484150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4589733772747484150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/05/la-emboscada-extraida-de-mi-libro.html' title='La emboscada (extraída de mi libro inédito La emboscada y otros miedos)'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-1220441408566716531</id><published>2010-01-19T04:03:00.000-08:00</published><updated>2010-01-19T04:09:57.798-08:00</updated><title type='text'>velada extralaboral (yo-cumental, ficciòn)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 51); font-family: 'lucida grande'; font-size: 48px; line-height: 14px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Hoy me levanté tarde (de nuevo). Mientras me cepillo los dientes hago ciertos arreglos en la habitación. La peor parte ha sido la cama que nunca termina de quedar bien. Siempre escucho música clásica para calmar mis tempranos nervios, mientras busco la billetera lleno de angustia. Es una lastima que me pierda el amanecer que se asoma con majestad en mi estudio, donde no hay paredes exteriores sino una gran extensión transparente, hecha de pequeños vitrales. Pero antes de partir al matadero, perdón, al trabajo, jamás dejo de echarle una ultima ojeada al hermoso jardín, donde no hay especie del reino vegetal que deje de ser hermosa bajo el cielo despejado de enero. Una vez en el tráfico la música vuelve a ser el centro de la experiencia, con su ayuda el tiempo es una buena excusa para alargar la dicha de no estar aún en la “flamante oficina de recursos humanos de un ente gubernamental donde he logrado aferrarme durante dos décadas”. Y así logro llegar, con los residuos de una serena sonrisa, a mi encuentro con el escritorio, con los mensajes escritos pegados al monitor del ordenador. Hace tiempo dejé de dar excusas por la hora de llegada, tan solo les obsequio esa expresión parca y amable de los buenos días. Trato de hacer la rutina lo más rutinaria que se pueda. En ella hasta los sentimientos se planifican, se ajustan a la agenda cíclica de mi eterno retorno. Hay gente que exclama “¡Què triste!”. Pero no lo es, debido a que ese sentimiento, por rutina, queda excluido automáticamente bajo el efecto narcótico de las horas que vuelven sobre sí mismas. Abro la gaveta y escondo un libro para que nadie me pregunte de qué se trata y luego comiencen a “recomendarme” títulos de autoayuda. He mantenido una firme estrategia de “pasar desapercibido”. Es decir, no ser ni muy inteligente, ni muy bruto, ni muy callado, ni muy dicharachero, ni muy culto, ni muy procaz. Sin embargo la gente es curiosa. A veces se me acerca alguien a hacer preguntas, a ojear el escritorio con mal disimulo. Una vez dejé, por descuido, un título de Kundera llamado “La Broma” y a los pocos minutos, un locuaz y regordete maracucho no paró de ametrallarme con sus chistes. Jamás me molesté e explicarle en qué consistía el libro. Uno debe saber, a esta edad, donde y cuando disparar. Las municiones de la vitalidad cada día que pasa son más escasas. Luego viene la hora de comer y es un tiempo sagrado. Allí busco siempre un lugar apartado del amplio comedor industrial, para saciar el hambre y darle continuidad a la lectura del libro de turno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo hoy, vuelve a sentarse a mi lado la misma mujer habladora que desde hace días me busca conversación. Para no ser antipático, o que se yo, interrumpo mi sacrosanta actividad y la oigo con tranquilidad mientras mis pensamientos hilvanan ciertas ideas concernientes a las últimas páginas leídas. Ella es atractiva a pesar del recargo que pesa sobre su indumentaria. Debe estar, como yo, rondando los cuarenta abriles. Pero su figura esbelta, su blanca piel cuidada y mantenida con esmero, la hacen ver más joven. Siempre me habla de su aburrido trabajo, o de la sobrina preferida (es soltera y sin hijos por lo visto), o de la tía que adora y sufre de gota, o del hermano desempleado, o de su madre cuyo carácter es difícil y ella no soporta. Veo sus uñas, muy largas y coloridas para mi ya copada capacidad de recibir información. Y de repente, en la mitad de su monólogo hace una pausa y me invita a su casa a cenar. Trato de evadirla, pero su estilo perseverante y cálido logra colarse entre las fisuras de mi escudo sentimental. Yo acepto, no sin sentirme arrepentido de antemano. Entonces me dice, ya con más confianza, “Eso sí, sonríe, te la pasas demasiado serio chico”. Esta frase me preocupa y siento que de alguna manera le he cedido derechos sobre mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega la hora de la salida y yo he olvidado el compromiso que asumí con anterioridad. Cuando estoy a punto de abandonar el escritorio suena el teléfono y atiendo descuidadamente: oigo esa voz femenina que ha invadido mis horas de almuerzo. Un profundo pesar me agobia y veo mi plácida tarde derrumbarse por una invitación que no rechacé a tiempo. Evoco las formas bajo su ropa, esa piel juvenil y me digo a mi mismo que no es tan mala idea, para aligerar el peso de lo que se viene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica me espera en la salida del edificio. Me dice que no ha traído carro porque le está haciendo ciertos arreglos menores. Una esperanza se asoma entre los nubarrones de mi entendimiento. Quizás mi carro, viejo y descuidado, le cause mala impresión y abandone la iniciativa de meterme en su casa a una hora cuando, como dijo un viejo pensador, “La esperanza es una mala cena”. Sin embargo le presta poca atención a este asunto una vez que estamos en marcha a su hogar. Ella habla, habla, habla y habla mientras me da las indicaciones del camino. La tarde ha caído y una sólida masa de carros inunda las calles. Extraño mi cama y mi música, pero no puedo evitar echar una que otra mirada a sus lindos muslos. Entonces digo a mis adentros “Has estado muy solo últimamente viejo, a lo mejor sale algo interesante”. Vuelve a referirse a su tía, solterona y aquejada de gota, de como ha velado por todos sus sobrinos, de lo noble pero maniática que es. No puedo evitar pensar que va por el mismo camino, pero sus muslos por ahora, le salvan de esa realidad. Doy muchos giros inesperados, subidas, bajadas, las avenidas han quedado atrás y vamos rodando a través de una incierta urbanización de suburbio. Me preocupa no sólo mi hora de regreso, sino la manera de salir de este amasijo de calles anodinas sin perderme. Más tarde que pronto llegamos a un edificio de color indeterminado. Podría ser verde, naranja o azul, pero una capa grisácea oculta la personalidad de la fachada. Una vez en la entrada tenemos que cruzar tres o cuatro puertas y rejas para llegar a un minúsculo ascensor, cuyo olor tiene el inconfundible tenor de la clase media pujante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pongo “cómodo” en un rígido sofá con ciertos rasgos rococó. Huele ya a comida. Sale una señora obesa y me la presentan. Me da la bienvenida con fuerte acento italiano. Es la tía buena, que sufre de gota, maniática y que ha dedicado su vida a los hijos de sus hermanas. La chica llama a su madre pero esta no atiende el llamado, se queda enclaustrada en sus aposentos. Entonces me pongo nervioso. Desvío mis pensamientos. Veo el legado de los inmigrantes en algunos elementos del viejo apartamento, fotografías, cerámicas con figuritas de pastores, motivos campesinos, cuadros bucólicos y a veces de cierto sentimentalismo kitsch. Ese mismo legado se hace presente en los ojos de mi compañera (o invasora) de almuerzos, la nariz perfilada y la boca pequeña. Rasgos que se vuelven sensuales con la mezcla criolla de nuestras tierras caribeñas. El monólogo continúa, pero algo en mí se vuelve más benévolo y menos mordaz. Comemos abundante y exquisito. El monólogo continúa. Termina la cena y se descorcha un vino tinto. Acepto con reservas. Veo la hora y nada más interesante que la tía buena, que sufre de gota, que ha dedicado su vida a los hijos de sus hermanas, está ocurriendo. Abre la puerta un tipo de unos treinta y tantos, atlético, con barba de tres días y una mochila de hacer ejercicio. Me saluda con desgano. Es el hermano desempleado. Ha transcurrido tiempo, veo fotos y fotos de bebés, primitas, sobrinitas. Por ningún lado sale una figura paterna. Mala señal. Yo me pregunto qué hago aquí. Hasta ahora no se ha interesado en saber quien soy. Lo máximo que ha llegado a interesarle es mi “cara muy seria, chico”. Pronto nos quedamos solos, la tía se ha esfumado, el hermano desempleado se ha encerrado y la mamá incógnita jamás se ha revelado. La botella de vino va por la mitad. Poco a poco dejo de ser ese amigo callado que asiente amablemente y le hago preguntas maliciosas mientras me evade. Ella, en el transcurso de la conversación y las copas, comienza a hablar de su vida sentimental. Los hombres son unas mierdas, es lo que se deja colar entre líneas. Yo esquivo y sonrío. Sus muslos resaltan bajo la luz amarillenta de una pesada lámpara hecha de lágrimas de cristal, de la cual me mantengo apartado en caso de desprendimiento. Ella afirma con energía “Los hombres me llueven y yo me los sacudo”. “Los tipos mal interpretan, uno sale con ellos y ya te quieren coger”. “Los hombres lo que quieren es sexo” (cierto). La invitación se convierte en una interpelación, un juicio bajo una de las lámparas del Titanic. Le pregunto si tiene algo de música para poner. Me muestra su corta colección de tecnomerengues, rancheras, baladas de Luís Miguel, Arjona y descarto la idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La botella de vino está casi vacía. La chica conversa, tartajeante y confusa por el alcohol. Su alegría se ha esfumado. Ante mí surgen sentencias lapidarias que se acentúan entre largos tragos de vino. Aquella libido incipiente se ha ido por la pequeña ventana del apartamento y yo que quiero irme con ella. ¿Qué ha pasado con toda esa alegría y optimismo que durante los almuerzos estallaban como fuegos artificiales?. Ella no sonríe ahora y yo le digo “sonríe chica”. Está ebria, despeinada y malhumorada. Algo no deseado está a punto de ocurrir y quiero salir disparado. Entonces ocurre: Llora. Lagrimones bajan por su cara vueltos perlas negras por el maquillaje. Trato de abrazarla y me empuja. Le pregunto por la salida. Me dice “maldito, lo que querías es cogerme”. Respiro hondo, mantengo la calma y mido mis movimientos con fría serenidad. Las leyes venezolanas dan una protección mórbida a las mujeres y yo ando en el lugar equivocado. Ella grita de llanto. Sale la familia y me pongo en guardia. Ellos, sin embargo, me ven con vergüenza. La tía buena, que sufre de gota, que ha dedicado su vida a los hijos de sus hermanas, sale con expresión preocupada. Se la lleva. Todo ha terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en la calle, enciendo un cigarrillo y miro hacia arriba, el cuarto piso. Es ella que me observa y se esconde. Yo sigo hacia mi carro. Ella era tan distinta de mí hace unas horas y ahora nos parecemos tanto. Siento que nos une una profunda tristeza. Sin embargo he descubierto a un ser más infeliz que yo. Enciendo el carro. Pronto he salido del amasijo de calles, he escapado de aquella urbanización de suburbio cuyo nombre jamás supe, sin preguntar, sin perderme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(relato corto, "yocumental" fabulado). Todo lo relatado es ficciòn&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 11px; "&gt;,&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-1220441408566716531?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/1220441408566716531/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/01/velada-extralaboral-yo-cumental-ficcion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1220441408566716531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1220441408566716531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/01/velada-extralaboral-yo-cumental-ficcion.html' title='velada extralaboral (yo-cumental, ficciòn)'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-6581680493054320196</id><published>2010-01-15T13:37:00.001-08:00</published><updated>2010-01-15T13:37:57.380-08:00</updated><title type='text'>taller mecànico</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 51); font-family: 'lucida grande'; font-size: 11px; line-height: 14px; "&gt;Es una de esas mañanas miserables. El clima de este país, muy cálido y pegostoso, hace que la calle parezca un gran sartén resbaloso, impregnado de aceite hasta los tuétanos. Acabo de llegar al taller mecánico. Mi carro es un pozo sin fondo, que pide y pide como esos minúsculos pajarracos recién salidos del cascarón. En este lugar parezco un condenado, de alguna manera alguien me va a joder, de cualquier manera yo voy a salir jodido. Es la ley de la calle. Pero en mi país esa ley tiene una praxis muy especial. Digamos que ella rige todas las relaciones entre la gente. Padres e hijos, hermanos, tìos, sobrinos, todos ellos la ponen a funcionar en sus mismos hogares. El proceso de ratería colectiva, indetenible y ostensible, se vino incubando desde el calor del hogar. Papá, el vivo, el avispao, al que "nadie lo jode", enseña a su hijo como no dejarse joder, o mejor dicho, como joder. Toda esa mierda, de la que me niego seguir exponiendo detalles, es un una especie de jardín fètido que cobra forma en este maldito taller mecánico. Una fauna variopinta hace vida en este antro. Casi todos son hombres, entre 25 y 45 años, obesos y mal hablados, miserables, pero eso sì: con tremendas camionetas ùltimo modelo. Dedican especial tiempo en sacarle información a los mecánicos, para no tener que pagarles, pero los mecánicos también hacen lo suyo: tratar de joderlos. Y aquì estoy yo, un pendejo que lo que le gusta es leer, que llora cuando lee un buen poema o ve una buena pelìcula o escucha una pieza formidable,m metido entre este poco de mierdas. Sì, dije mierdas, con todo el derecho del mundo, con toda la serenidad que me da la austeridad de mis actos y mi mi rígida composiciòn de principios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mecánico hace su trabajo y al mismo tiempo empieza a angustiarme con sutiles ademanes y gestos, para que caiga en la trampa y ponga el repuesto que èl quiere, de la forma que èl quiere y asì sacarme el triple del dinero acordado inicialmente. No se lo permito, no por mi astucia sino por mis malditas finanzas destruidas por la inflación económica y la inflación de los apetitos de un colectivo enloquecido. Una especie de hombre-embutido devora una empanada que se le desborda por la comisura de los labios. Entre chasquido y chasquido no deja de hablar de su "culo" (su mujer), el cual tiene unas tetas de la puta madre. Menciona, de manera muy confusa y heroica, cómo la puso en cuatro patas y el resto. Yo me pregunto en que lugar le habràn puesto la paloma a semejante cagada. Sus ojillos de animal acorralado chisporrotean, quizás de mentira y odio. De pronto se voltea y se dirige hacia una camioneta Hummer que tenía rato estacionada. Se mete en ella y la para cerca de mì. Vuelve a hablar con el mecánico. Dentro de la camioneta un estruendo de no-mùsica estalla. Me alejo de ella pero me acerco al hombre-embutido que se encuentra charlando animadamente El hombre en cuestión empieza a explicar còmo hizo su fortuna. Todo la trama es una red de contactos privados, datos y contactos gubernamentales de pequeña calaña. De pronto aclara todo cuando menciona la palabra Cadivi y dòlares. Quizás porque yo lo miraba entre atento y asqueado el hombre creyó que yo apaludìa con amor toda su charla. No me pregunten por què el hijo de puta se dirige a mì y me dice: asì es la vaina pana, uno tiene que joder primero, el que jode primero jode dos veces. Entonces me sonreí, le palmeé la espalda, escupí cerca de sus pies y me retiré. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Yo no sè escupir, pero una fuerte energìa me hizo hacerlo mejor que Scarface)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buen cuento. He comprado 5 o 6 películas de acción. En ellas los malos son acribillados y sus sesos decoran las paredes. Espero obtener un poco de venganza con eso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurrido en el dìa de hoy, taller mecànico de los altos mirandinos a la 1 y media de la sofocante tarde&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-6581680493054320196?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/6581680493054320196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/01/taller-mecanico.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/6581680493054320196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/6581680493054320196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2010/01/taller-mecanico.html' title='taller mecànico'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-8850799886334282200</id><published>2009-12-04T06:23:00.000-08:00</published><updated>2009-12-04T06:43:31.174-08:00</updated><title type='text'>Modales y formas asépticas del lenguaje / Breve reflexión sobre mi arrechera</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(85, 85, 85); "&gt;&lt;span id="status_text"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;En los modales y las formas asépticas del lenguaje subyace una estrategia de dominación, donde el hombre borrego, el hombre domesticado, el hombre peón, el hombre esclavo, en fin, todas las modalidades de seres oprimidos y reprimidos, son despojados de la contundencia, de su capacidad subversiva y por ende del pensamiento propio para seguir caminando con apatía bajo el yugo del amo. Si bien este blog adolece por completo de una propuesta positiva, para mí como sujeto sobre el cual obran todos los placeres y miserias, sublimaciones y profanaciones propias del ser humano, es totalmente legìtimo encontrar un espacio donde hacer catarsis, vomitar, regurgitar, hacer gàrgaras y mucho màs. Con el tiempo, quizàs, dominarè mejor eso que llmana "comunicaciòn". Mientras tanto, seguirè escribiendo sobre mi dìa a dìa y la agonía que allì se genera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(85, 85, 85); "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(85, 85, 85); "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;-------------------------------------------------------------------------------------&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(85, 85, 85); "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color: rgb(85, 85, 85); font-family:arial;"&gt;Mi discurso diario se maneja con una que otra palabrota. Pero hoy amanecí atravesado. No culpo a nadie por esto, pero tampoco voy a estar "salvàndole la patria"  a otro para defender sus intereses, mezquindades, inclinaciones y tendencias propias de la bajeza humana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color: rgb(85, 85, 85); font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(85, 85, 85); "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="color: rgb(85, 85, 85);  font-family:'lucida grande';font-size:13px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color: rgb(51, 51, 51);  line-height: 14px; font-size:11px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Es frecuente para mì escuchar las mismas preguntas: ¿Por qué te arrechas?, ¿Por què no te relajas?. ¿Què ganas estando arrecho? También suelo encontrarme con consejitos como “Al mal tiempo, buena cara”, “La rabia es mala para la salud (Ley de impuesto para los Bolsas)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a responder de una a esas preguntas y consejitos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué te arrechas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, por que se me viene la regalada gana de arrecharme y en segundo lugar porque no hay razones tampoco para estar celebrando. Si usted, mi amigo inquisidor, tiene algo de sentido común, se dará cuenta de la gran mentira en la que estamos sumidos bajo esa deformidad que “mientan” sociedad. Que el mundo va cuesta abajo gracias a nuestro puto paradigma de “mejoramiento continuo”. Me arrecho para no reblandecerme ante la postración intelectual, para no rendirle culto a esos ìdola a los que nos tienen acostumbrados, COMO POR EJEMPLO:: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser exitosos&lt;br /&gt;Competir y ser mejores que el otro&lt;br /&gt;Si el otro es mejor entonces jòdelo pa que lo pongas atrás, &lt;br /&gt;Ponte en la cumbre de la pirámide al precio que sea&lt;br /&gt;Compra esta mierda y esta otra mierda y la otra de la otra mierda para que eleves tu estatus&lt;br /&gt;¿Ves al guevonote ese que está allí en la pantalla de tu TV?... créele y lucha por sus intereses&lt;br /&gt;¿Viste a Sutanito, Perencejo y Guelepeo lo que se compraron?... ¿qué esperas para comprarlo guevòn?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora… yo no practico nada de lo anterior. Usted, mi amigo inquisidor, me preguntará de nuevo con sórdida terquedad: ¿Entonces por qué te arrechas?. A lo que yo responderé, sin duda alguna: Porque me da la putìsima gana y ademàs : Por ahì viene un mamaguevo que sì lo hace y con eso se lleva todo por delante. Y en ese todo estoy yo, por cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no te relajas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me relajo, en primer lugar, porque no se viene la regalada gana de relajarme. En segundo lugar; si me relajo mucho, ¿Ves la anterior respuesta entera?, Bueno, eso se convertirá en un dildo gigante el cual, por supuesto me lo querrán introducir con cuota balón (o valòn?) y todo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué ganas estando arrecho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, estando arrecho me gano mi propio derecho a estar arrecho. En segundo lugar, me evito el dildo mencionado en la respuesta anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis respuestas a los consejitos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Al mal tiempo, buena cara”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, la expresión de felicidad, regocijo, dedometidoenelculo, buena gente, bonachón y el mierdero subsiguiente a mì no me queda bien. Es decir, si yo salgo con una de esas caras “smiley” a la calle , mìnimo me echan un agarròn de culo por apendejeao. En segundo lugar: Si el tiempo es tan coño e’ madre e implacable. ¿Por qué coño le tengo que poner buena cara al hijueputa ese?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La rabia es mala para la salud (Ley de impuesto para los Bolsas)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y peor para la salud es que te vean la cara de guevòn todo el dìa y traten, con terca persistencia de meterte la pala hasta el fondo… es mas… estoy arrecho.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="color: rgb(85, 85, 85);  font-family:'lucida grande';font-size:13px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="color: rgb(85, 85, 85);  font-family:'lucida grande';font-size:13px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="color: rgb(85, 85, 85);  font-family:'lucida grande';font-size:13px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-8850799886334282200?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/8850799886334282200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/12/modales-y-formas-asepticas-del-lenguaje.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8850799886334282200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8850799886334282200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/12/modales-y-formas-asepticas-del-lenguaje.html' title='Modales y formas asépticas del lenguaje / Breve reflexión sobre mi arrechera'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-959575962613786007</id><published>2009-11-30T22:21:00.000-08:00</published><updated>2009-11-30T22:53:34.940-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hay que sacar todo del pecho. Exorcizar la tragedia y despegarse del sinsentido. Es absurdo que un ser humano coseche bienes como única forma de entender su realidad. Para nosotros las respuestas son cuantitativas.  Cuanto necesitamos del número para sobrevivir, para valorar el universo. Desde que Pitàgoras viò en el número el principio de las cosas el mundo comenzó a joderse. Las almas se postraron ante la maldición de lo cuantitativo. Sin números no hay verdad posible. Ahora estoy en la cama escribiendo pendejadas. Pero es mejor hacerlo y no morir de pena&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-959575962613786007?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/959575962613786007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/11/hay-que-sacar-todo-del-pecho.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/959575962613786007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/959575962613786007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/11/hay-que-sacar-todo-del-pecho.html' title=''/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-5756288623809591818</id><published>2009-11-06T22:07:00.000-08:00</published><updated>2009-11-06T22:30:25.909-08:00</updated><title type='text'>rumbo a casa</title><content type='html'>Las tardes son horas tristes. La gente regresa a sus casas y a menudo el día les  deparó mucho menos de lo que aspiraban. Un célebre pensador (no recuerdo el nombre) dijo que la esperanza es un buen desayuno pero una mala cena. En mi caso mi primera comida es una rebanada de pan con queso y un café caliente y mi cena una ensalada y proteínas. Nunca me voy con la esperanza haciendo estragos en la digestiòn de mi mente. Pero vivir sin esperanzas para no ser infeliz es una farsa. Hace poco dije que no como esperanzas, pero a fin de cuentas escribir algo para alguien o para mì es una expectativa, un anhelo, un grito que busca aquello que se oculta detrás de la fe. Hace años sostuve una extraña conversación con un pastor adventista. Yo era joven y mi rebeldía conducía la charla hacia la confrontación. Aquel hombre estaba decidido a reclutarme en sus filas. Nada de lo que me dijo hizo mella en mi determinación de no dejarme manipular. Pero dijo algo muy cierto: muy pocos seràn salvados y entrarán al reino celestial. Esa sentencia es concreta, es tan veraz que no encuentra asidero en la próxima vida, en la eternidad prometida. Su aplicación, su ejecución se lleva a cabo en esta vida. Si vemos alrededor es de notar que la pobreza es la realidad de una mayorìa y la dicha material alcanza a unos pocos. La riqueza mal repartida es el ejemplo. Mientras me desplazo con esta manada de zombies metàlicos observo a una mujer en el vehìculo màs cercano. Ellla està sola y sus ojos ven, no solo la carretera, sino más allá. Su mirada se pierde en la quimera de una nueva vida. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-5756288623809591818?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/5756288623809591818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/11/rumbo-casa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/5756288623809591818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/5756288623809591818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/11/rumbo-casa.html' title='rumbo a casa'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-994418202787989039</id><published>2009-10-12T05:04:00.000-07:00</published><updated>2009-10-12T05:14:56.041-07:00</updated><title type='text'>Un dìa màs</title><content type='html'>Una semana de infierno. Entre espasmos de pecho, una taladrante tos ha hecho mella en mi voluntad. El cuerpo se enferma y el alma ensombrece. Acabo de incorporarme al nuevo dìa. El reloj marca las 7 y media de la mañana y toda una jornada de tedio y aburrimiento amenaza con caerme encima. Hoy no me siento enamorado. Corro las persianas y el cielo muestra la sonrisa del sol de oreja a oreja, mientras a mi mente entran pensamientos suicidas de manera involuntaria. Es una mierda vivir asì, entonces me levanto de mi derrota y preparo un cafè cerrero de esos que levantan muertos. Algo debo hacer, no quiero permitirle a este nihilismo inspirador convertirse en un asesino. Mi vida pende de un hilo... pero Mahler suena y cierro los ojos. Recuerdo a Nietzsche: "Sìn mùsica la vida serìa un error"&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-994418202787989039?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/994418202787989039/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/10/un-dia-mas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/994418202787989039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/994418202787989039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/10/un-dia-mas.html' title='Un dìa màs'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-834715163639746161</id><published>2009-09-28T17:40:00.000-07:00</published><updated>2009-09-28T17:41:21.067-07:00</updated><title type='text'>una cuestiòn de libertad</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;¿Por qué estoy solo?. La soledad es una condición necesaria en determinados individuos. Es el precio a pagar por la libertad. Digamos que vivimos atrapados entre dos dictaduras. La del aburrimiento y la de la angustia. En una se suele estar solo y en otra acompañado, aunque eso no es obligante. En mi caso estoy solo, aburrido y angustiado al mismo tiempo. Me sucede como en las economías subdesarrolladas donde la inflación y el estancamiento conviven, formando así la temida “estanflaciòn”. Mi condición espiritual “estanflada” es complicada para la medicina y la religión. Se requiere de una “doble cura” que aún no ha sido descubierta. Sin embargo vale la pena estar solo porque uno puede aburrirse y angustiarse con libertad. Nadie me exige que debo sonreír cuando llego a casa. Puedo deprimirme a gusto y si lo deseo tomarme la píldora mágica que me llevará a los parajes de Morfeo. En otras ocasiones tengo la plena soberanía de decidir sin mato el aburrimiento con una película de Steven Seagal o adorno mi angustia con La Città delle donne de Fellini. Estoy llegando a los cuarenta y nunca falta alguien que me lo recuerde, que me diga que debo ir apurando las cosas para no quedar viejo y solo. No obstante también puedo decidir si vale la pena llegar a tan viejo. Es válido, sobre todo si no quiero convertirme en una molestia para mi hija. Hay gente que sostiene que mi hija me va a necesitar siempre. Pero yo replico con la idea de que moriré primero que ella (es lo único que pido). La libertad es terrible y genera cierto cinismo. Ella es leve como el aire y pesada como la atmósfera. La soledad requiere de una dosis de valentía. Es tomar decisiones sin nadie a quien descargar la responsabilidad del fracaso. Cada paso es un acto crucial donde el equilibrista coloca un pie adelante en la cuerda floja. Hoy estoy viviendo mi soledad con libertad. Me he alejado un poco de mi hija… y es una forma de protegerla de este trance que estoy viviendo. Volveré a ella como siempre lo he soñado y espero que sea pronto. Pagaré el precio&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-834715163639746161?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/834715163639746161/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/09/una-cuestion-de-libertad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/834715163639746161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/834715163639746161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/09/una-cuestion-de-libertad.html' title='una cuestiòn de libertad'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-649511976647421829</id><published>2009-09-28T15:03:00.000-07:00</published><updated>2009-09-28T15:04:22.646-07:00</updated><title type='text'>vuela estrella</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Estamos juntos y nos rodeamos de silencio. Mientras hacemos el amor busco en tus ojos, muy adentro, qué hay aparte de nuestras palabras. Hay mucho. Una mirada donde se deposita el mundo y su dolor. Una ventana que muestra lo que se esconde debajo de tu piel, la verdadera entrega. Llega el intermedio y nuestras manos se inundan de caricias. Un abrazo largo que se funde con la penumbra. Un ligero temblor que deja escapar lo solitarios que somos. En el silencio decimos lo que no nos atrevemos a través de las palabras. Cuando la quietud nos perturba llenamos nuestro espacio de música y deseamos que el sol no llegue tan pronto. He decidido no ser tuyo pero sí de ti. Como algo propio en un espacio distante de tu cotidiano. Me horroriza invadir tu vida de mis pequeñas miserias, de mis letanías. La cárcel no se hizo para nosotros. Vuela estrella y adorna mi cielo nocturno.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-649511976647421829?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/649511976647421829/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/09/vuela-estrella.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/649511976647421829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/649511976647421829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/09/vuela-estrella.html' title='vuela estrella'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-8109393458785466753</id><published>2009-09-21T19:37:00.000-07:00</published><updated>2009-09-21T19:46:50.966-07:00</updated><title type='text'>extracto selective color woman (colores selectos)</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Century Gothic&amp;quot;"&gt;Cae el día y mi obsesión se torna crepuscular. Salgo de nuevo de mis objetos cotidianos por fuerzas propias de un ser que envejece. Busco el mismo bulevar donde me hundo cuando estoy extraviado. Ya la mujer del trafico ha desaparecido. Mientras deambulo respiro muy hondo la atmósfera tardía de la ciudad. Un adagio calma los intensos latidos del mundo. Mesas, sillas, gente que sosiega su espíritu en lo que parece un milagro, un oasis extraño que les arranca de su inhóspito contexto. Busco una orilla bajo el sonido gratificante de la música. No es lluvia, son notas que caen desde la incógnita de Dios. Es la hora del regreso. Todos retornan a sus vidas. Yo escucho y observo con un profundo sentimiento de soledad. Cerca de mí noto la silueta que espera. ¿Espera?. La noche se anuncia entre los destellos del atardecer. Bajo la agonía de los colores ella parece disolverse en un lienzo. Su cara aguarda por mí, por mi alma cansada. Mi imaginación es un pincel que le da vida. Bajo el influjo de la melancolía se hace transparente el cristal donde miro. Pienso en mis actos, en los actos de los más grandes hombres y de aquellos que como yo, deliran anónimamente bajo la víspera de la luna . En este momento deseo que un golpe de juventud me saque de esta senil reflexión. Quiero abordarla e indagar, romper el silencio que nos separa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-8109393458785466753?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/8109393458785466753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/09/extracto-selective-color-woman-colores.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8109393458785466753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8109393458785466753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/09/extracto-selective-color-woman-colores.html' title='extracto selective color woman (colores selectos)'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-610663405299743198</id><published>2009-08-18T18:52:00.001-07:00</published><updated>2009-08-18T18:52:57.875-07:00</updated><title type='text'>anclaje</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Nada valen&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Aquellos grandes barcos &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Que a la lejanía se llevan los sueños&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Ni los deliros donde cabalgan las guerras&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Nada valen&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Las pàginas que dieron a luz dioses&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Ni las càpsulas donde&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Las ideas traspasan el cielo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Nada valen&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Estos libros que descansan&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Sobre mi mesa&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;A la espera de una reflexión menguante&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Nada vale la pena&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Si en la víspera&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Si en algún final&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;En el epílogo de un día incierto&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;No hay un beso&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Donde anclar el alma&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-610663405299743198?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/610663405299743198/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/anclaje.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/610663405299743198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/610663405299743198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/anclaje.html' title='anclaje'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-2691155839680947636</id><published>2009-08-13T18:32:00.001-07:00</published><updated>2009-08-13T18:32:44.899-07:00</updated><title type='text'>compañero de viaje</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ahí dejo correr las notas, los matices electrónicos de&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;la música. Surface de Air, estimulante creación de The Chemical Brothers. Es droga, la mejor de todas. Remonto el vuelo, paso por rostros, la geografía de cuerpos ardientes, aquel porro en la playa y su pelo sobre mi pecho. Son los buenos momentos. Bailo por dentro y la luz resplandece en intermitencias de fiesta. Las decepciones se convierten en preludios de la sabiduría. A través de la música las heridas apuran su sanaciòn. Es el milagro más excelso del ser humano. Creo que el único milagro. La música es lo que salva al ser humano de su propia miseria, de su mezquindad de especie dominadora del mundo. He perdido tanta gente querida. Gente que muere y lo va dejando a uno sin ese pasado que se hace presente. Ser pesimista es un arma poderosa. Sin fe, sin esperanzas de un mundo mejor, sin&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;“great expectations”, surco las aguas sin brújula. La tormenta se hace amiga, cómplice de ruta. No me detengo a pensar cuan justo o injusto es esto o aquello. La página pasa rápido, está de más mirar atrás o despedirse. A veces, cuando no me siento bien en un lugar, solamente salgo de allí y no volteo. Cuando alguien desaparece de mi vida no intervengo, no impido, no precipito, no indago, e incluso dejo de recordar. Hay episodios de mi vida que he borrado; la línea experiencial queda bombardeada por misiles de olvido, se crean lagunas y mi existencia se va convirtiendo es una colección de imágenes. Lo escribo y lo leo, todo se reafirma. Poco importa la pobreza o riqueza. Cuento conmigo, me veo en el espejo cuando amanece y anochece. Allí estoy yo, Allí está mi mejor compañero… y me sonríe&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-2691155839680947636?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/2691155839680947636/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/companero-de-viaje.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/2691155839680947636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/2691155839680947636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/companero-de-viaje.html' title='compañero de viaje'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-335871938257514166</id><published>2009-08-12T16:56:00.000-07:00</published><updated>2009-08-12T16:58:11.822-07:00</updated><title type='text'>leve ataque de intolerancia</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="font-size:14.0pt;mso-ansi-language:ES-VE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Ocho horas de mi vida transcurren cada día en esta oficina. A lo largo de la jornada una radio permanece encendida y lo que suena es salsa y más salsa. La gente aquí vive su rutina y al parecer no tienen idea (o no lo aparentan) de que existe una vida más allá. Conversaciones que recorren el intrincado mundo de la ropa íntima, toallas sanitarias, marcas de biberones, pañales, carros, motos; así mismo todo lo referente a bebidas alcohólicas. Todo gira en función de los microprocesos y las pobres rutinas del ser humano. La salsa arrecia en el artefacto de mala calidad cuyo sonido hiere los oídos con la sutileza de un machete. Todo es bailar, la idea de la música es bailar, todo es malditamente bailable. En este preciso momento escucho las quejas del vecino, quejas acerca de cuando pagarán un bono y de como sacar lo que queda en la caja de ahorrros porque el dinero no alcanza. Su tragedia es mi tragedia, sin embargo yo giro en torno a lo universal. Es una manera de soportar la vida en pequeña escala. A veces llego sin dinero, apenas con una pequeña cantidad de casabe y queso, Hurgo la Internet, mis libros, hurgo papeles sueltos, escarbo viejos apuntes, escudriño el horizonte que cuelga sobre la panorámica de la sala de casa. Llamo a mi hija y le pregunto como está y le mando amapuches telefónicos. A veces llega mi amigo Gandolfini y trabajamos sobre nuestro proyecto literario, que va lento pero seguramente edificador. Con lo que me queda de dinero planifico un viaje a alguna playa, montaña o río. Escribo bajo las tinieblas de la luna nueva, otras iluminado por la órfica atmósfera de la luna llena. Ahora, intento escribir estas líneas, y el vecino del otro lado mantiene una conversación con otra vecina a viva voz, entre carcajadas y gritos agudos. Su timbre de voz de gallináceo semidegollado agrede mi ser. Tengo ganas de pararme, ir a su escritorio y patearle la cara. Tengo ganas de golpearle, de tomarle por el pelo y estrellarle la fren&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;te con su computadora. Respiro hondo y cierro los ojos. Comienzo a transformar maldiciones en bendiciones. Coloco a ese ser en un lugar donde necesita ayuda, es un ser humano necesitado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; de compasión. Pido por él. La ira pasa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-335871938257514166?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/335871938257514166/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/leve-ataque-de-intolerancia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/335871938257514166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/335871938257514166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/leve-ataque-de-intolerancia.html' title='leve ataque de intolerancia'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-8317428561251713826</id><published>2009-08-11T18:33:00.000-07:00</published><updated>2009-08-11T18:44:08.063-07:00</updated><title type='text'>sentido</title><content type='html'>Hoy me invitaron a cenar. Estoy agotado. Pero cuando el teléfono suena dejo de sentir esa sensación de muerte que es la soledad. La voz apaciguadora de mi hermano, de un amigo, de alguien que verdaderamente me cuida. Una llamada es un rescate. Yo llamo también, cuando el cieloraso me cae encima, cuando las paredes, las cerraduras,. las persianas e incluso el piano melancòlico del cuarto se vuelven lluvia y frío. Coloco el blues màs triste de todos, he olvidado el nombre de quien lo ejecuta. Uno de mis escritores favoritos es Cioran, lo leo mil veces y me sorprende. Demasiado apegados a esta minùscula bacteria que somos, la fugacidad que se ahoga en la eternidad de un breve planeta. Cioran es un maestro. Sus palabras retumban: vinimos al mundo a no hacer nada&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-8317428561251713826?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/8317428561251713826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/sentid.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8317428561251713826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8317428561251713826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/sentid.html' title='sentido'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-1952539984997003569</id><published>2009-08-11T12:11:00.001-07:00</published><updated>2009-08-11T12:11:33.812-07:00</updated><title type='text'>la luna y la guerra</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="mso-ansi-language:ES-VE"&gt;El martes es un día pesado. Después de la Luna la Guerra. Así es despertar de un Lunes a un Martes. Preparado para la batalla entro a la ducha y poco a poco la tibieza del agua se va haciendo fría. Salgo de allí con todos los sentidos abiertos. Me he repuesto de la llamada. Poseo un procesador que sabe digerir los malos bocados. Experiencia, pura experiencia. En el tráfico mis ojos asisten a un banquete. Mujeres bellas, más mujeres bellas. Una hermosa chica espera el colectivo, el tráfico me lleva al lado de ella. Le lanzo una mirada cortejadora. He olvidado que a mi carro, prácticamente nuevo, lo puse en venta y ahora ando en una nave que tiene casi tres décadas. La chica se asusta y no la culpo. Sonrío y sigo mi camino. Ella baja la guardia y me observa mientras me alejo con el caudal. Quizás mañana la vea a esta misma hora y le haga el mismo lance. Mi cara se le hará familiar y le tomará cierto cariño a mi batimovil. Hoy me inscribiré en el gimnasio y produciré muchas endorfinas. Mi mente suspirará de placer y el nihilismo se retorcerá a gritos y se preguntará… ¿Dónde coño pusieron mi odio?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-1952539984997003569?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/1952539984997003569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/la-luna-y-la-guerra.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1952539984997003569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1952539984997003569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/la-luna-y-la-guerra.html' title='la luna y la guerra'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-3249611972390392888</id><published>2009-08-10T23:03:00.000-07:00</published><updated>2009-08-10T23:08:27.628-07:00</updated><title type='text'>esa llamada</title><content type='html'>a las 10 de la noche recibì su llamada. con voz apurada me dijo "no me llames màs", te bloqueè en internet, mi situaciòn es complicada". no me quedò màs que decirle"tranquila, he pasado por eso". mi pensamiento se perdiò en la espesura de la noche, se extraviò entre las estrellas salpicadas en la negritud del cielo nocturno. hay mujeres dispuestas a guerrear, mujeres que se irìan con un hombre al mismìsimo infierno y desde allì construìr un mundo mejor. eso le sucede a los afortunados... a mì no&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-3249611972390392888?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/3249611972390392888/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/esa-llamada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/3249611972390392888'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/3249611972390392888'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/esa-llamada.html' title='esa llamada'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-7136897233233313826</id><published>2009-08-10T16:06:00.000-07:00</published><updated>2009-08-10T16:21:25.527-07:00</updated><title type='text'>breve delirio polìtico</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;La vena política se me ha inflamado hoy. Una fuerza catártica me lleva a descargar en este blog, de manera desordenada y hasta ingenua,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;mi entender político respecto a mi país. Desde que mi tierra es patria, y mucho antes también, la vida social se ha fundamentado sobre la opresión y el maltrato. Basta con pasar raudo y veloz por la Historia para darse cuenta sobre qué terreno putrefacto se ha construido esta sociedad. La conquista dejó su legado de sangre, después los conquistadores fueron expulsados para dar paso al mantuanaje rancio caraqueño que mantuvo con ferocidad un sistema de castas, que aún muestra su genética en el venezolano de hoy. Revoluciones y màs revoluciones se&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;han sucedido, ellas han trìaìdo consigo exterminio y miseria. Pero las revoluciones son necesarias. Las grandes conquistas de la civilización han necesitado de muerte y destrucción para saltar de ser de sueños a ser realidades. La abolición de la esclavitud, el derrumbamiento de la monarquia en Francia, El aniquilamiento de los zares rusos y la venida de la revolución soviética, los procesos independentistas (el nuestro fue grandioso y sanguinario) , la lucha sindical que derrumbó el patrón cuasiesclavista de la revolución industrial. Es interminable la lista. Nosotros vivimos hace diez años una curiosa revolución pacifica. Es tautológico repetir la historia. Fijando el foco en el presente, una polarizaciòn de vieja data ha revivido entre compatriotas. El status quo de una sociedad colonial, que se fue colando a través de la historia, hoy dìa se ve seriamente amenazado (Por lo menos en el siglo XX y XXI). Sin embargo la opresión y un modelo económico perverso siguen&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;vigentes con virulenta fuerza. La lucha política sigue su curso sobre las ruedas del&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;capitalismo. Siempre fui un convencido joven de izquierda. Desde niño fui objeto de los amargos experimentos sociològicos que se adelantaban en un colegio del Opus Dei.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Desde allí, un selecto grupo de burgueses, diseñaba la futura estructura de la oligarquía, o mejor dicho, la continuidad de esta. Siempre supe que mi rol de clase media era el de ser en la adultez un ejecutivo o ficha burocrática de las emergentes generaciones de oligarcas venezolanos quienes hacían ebullición en las aulas de esa nefasta institución educativa. El curso de esa “paideia escuálida” fue fracturado en el caracazo y posteriormente quebrado con la elección de Chávez. Diez años han transcurrido y sobre nuestra geografía transcurre la historia de dos países. Uno el Capitalista y el otro Socialista. . En ambos me debato con una gran dosis de sufrimiento. En la Venezuela capitalista mi carro se deteriora y los repuestos se han convertido en un artículo de extra lujo. La inflación sigue beneficiando a aquellos que detentan el poder económico (ya no el político). Mantener a mi hija ha requerido de esfuerzos extraordinarios donde la búsqueda implacable de dinero amenaza mi integridad espiritual y física.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Caracas sigue mostrando una faz opulenta, donde el “güisqui” corre como agua negra por la calle, y la gente que lo disfruta es la misma de hace décadas. Mientras un minùsculo grupo de privilegiados se ahoga en sus excesos, los pobres siguen con su ancestral calvario. El otro país, el socialista, es donde se me exige una cuota de entrega “metafísica”, compromiso revolucionario, mística y desapego a lo “material”. Por ende, en la economía socialista, el salario es un privilegio burgués. En el universo socialista, los lideres van y vienen del país capitalista y sus divinos placeres. El día a día me ha llevado a pensar que la revolución es más necesaria que nunca. La revolución es de vida o muerte. Algo ha sucedido en Venezuela, que la revoluciòn no termina de “cuajar”. La historia me dice que ha faltado el ingrediente esencial para que esta se de: la sangre. Los líderes, entre aduladores y doctorados “horroris causa” se van convirtiendo en enemigos de sus pueblos. Es necesaria una revolución para aniquilar ese monstruo de mil cabezas que es el capitalismo. ¿Pero quien está dispuesto a derramar su sangre?&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-7136897233233313826?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/7136897233233313826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/breve-delirio-politico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/7136897233233313826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/7136897233233313826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/breve-delirio-politico.html' title='breve delirio polìtico'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-1901825506204845675</id><published>2009-08-04T15:04:00.000-07:00</published><updated>2009-08-04T15:24:48.227-07:00</updated><title type='text'>Breve ensayo sobre el Sr. Impecable</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Como buen idiota he intentado acercarme a Estrella. Algo en mí se niega a aceptar la derrota. Si bien ella es amable y de manera muy leve dice que me extraña, se nota la nueva distancia entre nosotros. Mi olfato es muy fino y poseo mucha agudeza para leer todo lo que sucede alrededor. El señor impecable se ha llevado todo. Lo imagino vestido de marca hasta lo insólito. Para mí alguien que se forre de “marca” denota una grave carencia de clase. Por lo general, las personas de nivel y roce, poseen ciertos artículos de lujo finamente escogidos, pero sus vidas las llevan con inteligente mesura.&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia;"&gt; &lt;/span&gt;He ido a muchos lugares de esta ciudad, que a veces logra cierto cosmopolitismo. He visto muchos rostros, conozco gente. Para ser un nihilista tengo buena propensión a socializar. Me gusta lo bello, lo estético. Aunque mis ideas son radicalmente de izquierda le huyo a lo precario y feo. Sin embargo, la belleza se siente cómoda dentro de la sencillez y el gusto. Sencillez no es más que llevar los elementos necesarios para que los atributos no se ahoguen en lo artificial, en la desmedida del consumo. Un hombre apestoso a perfume, forrado de prendas de lujo, que no se despeina, que no deja ver su propia naturaleza, equivale a una mujer con los labios inyectados. En la Caracas actual, la bonanza y la distorsión de una economía petrolera, trae como consecuencia esos reductos urbanos y suburbanos. Gente que camina por Chacaíto con la convicciòn de estar en una calle de Milán, París o Londres. Atiborrados de Versace, Gucci, Mont Blanc ante la mirada atónita de los pobres y el acecho de los malandros. No se trata de menospreciar a mi querido país, pero sí de darle una justa mirada. En esta ciudad existe lo bello y lo sublime. No muchas, pero si una buena masa de mujeres y hombres llevan con gracia su ropa, sus accesorios, sin&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  ;font-family:Helvetica;font-size:12px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;necesidad de gastar grandes fortunas. Sólo requieren del buen gusto para que cada cosa esté en su lugar. Este escrito, lejos de querer convertirse en un ensayo sobre moda, aspira a darle duro y sin piedad al Sr. Impecable, a quien el culo le debe oler a Jean Paul Gaultier y la mierda a Mont Blanc. Menos mal que existe este blog, donde puedo poner lo que se me venga en gana. Estoy despechado y lo mejor para esto es ser honesto con uno mismo, no adoptar posiciones magnánimas, no dejarle espacio a esa tolerancia obligada destinada a los perdedores. Sí, al que se jode siempre le dicen “ve más allá”, “sal de tus prejuicios”, “se objetivo”. En el despecho es un insulto ver más allá, salir de los prejuicios y ser objetivo. Estrella a lo&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;mejor se debate entre los buenos momentos conmigo y la novedosa “ostentación” del Sr. “fucking” Impecable, mas aún confìo en su revolucionario corazón. No soy hippie, me limpio el culo con el Sr. Impecable&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-1901825506204845675?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/1901825506204845675/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/breve-ensayo-sobre-el-sr-impecable.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1901825506204845675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1901825506204845675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/breve-ensayo-sobre-el-sr-impecable.html' title='Breve ensayo sobre el Sr. Impecable'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-460771868383541141</id><published>2009-08-04T04:20:00.001-07:00</published><updated>2009-08-04T04:20:48.951-07:00</updated><title type='text'>un poco de rencor no es malo</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Dicen que el rencor es perjudicial, pero no es malo dejar un poco de él sobre la mesa, para no tropezar de nuevo con la misma piedra. Anoche no bebí, llegué exhausto a casa. Ayer, antes de cerrar los ojos, puse en el ambiente una canción nostálgica, instrumental. Es una banda canadiense, Broken Social Scene. Así, la mirada se me fue apagando poco a poco bajo una densa paz. Se me vino a la mente un amigo que recientemente tomó la decisión de quitarse la vida. Se estaba divorciando y la esposa, con mucha furia, se daba a la tarea de saquearle todos sus bienes. Él había cometido un gran error. Tenía una amante y la había embarazado. Su esposa no podía tener hijos. Ramón, atrapado por la culpa, intentaba enmendar la plana con ambas mujeres. Pero ellas, sumidas en un odio implacable, ejercían toda clase de iniquidades cada una por su lado. Mi amigo, atormentado hasta el delirio, se había entregado a la vorágine del alcohol. Me llamaba frecuentemente para compartir su pena. La esposa y&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;la amante ya tenían quien les consolara. La del hijo lo torturaba a través de la criatura, lo mantenía bajo una constante amenaza de no ver al niño. La esposa se había apoderado del apartamento y allí disfrutaba de los favores del semental de turno. Un dìa, harto de verlo sufrir como un crucificado, le dije que ya había pagado el error con creces. Le exclamaba “manda pal coño a ese par de mierdas”. Él lo intentaba, pero siempre aparecía la amante (la peor) y lograba manipularle a través de un chantaje sexual y otro emocional. Ramòn mantenía su cuenta bancaria con el saldo suficiente para costear su destructivo alcoholismo. El resto se lo llevaban las dos furias, que como salidas del infierno, pululaban con odio alrededor de él. Yo viví algo parecido con la madre de mi hija, pero no hasta ese punto. Un día se enamoró de un hombre y decidió dejarme en paz. Hoy en día le rindo homenaje a ese señor que llegó como un arcángel, a salvarme de la ira implacable de mi exmujer. Està claro que no puedo comparar a Susana y a Estrella con esos personajes. Especialmente a Estrella, quien es una artista y un hermoso ser humano. Ella leva su cruz también. La entrega completa a su arte ha sido fundamental para que sus relaciones íntimas no duren. Ella me aclaró mil veces que no debía enamorarme. Pero yo le aclaré dos mil veces más que no me pidiera eso. Con mucho pesar imagino al caballero impecable besándole y haciéndole el amor (o el sexo). Es un instinto de exclusividad lo que me hace sentir tan herido. Sin embargo, ese galán es un ser humano. Por algún lado el casco exhibe un boquete. A lo mejor es un sujeto frìo y manipulador. Quizàs posea alguna debilidad por las prostitutas. O puede ser que de noche en noche gima bajo el látigo sadomaso de un zambo, en algún hotelucho de Caracas. No deseo que esto sea verdad. Pero dentro de todo me permite no ser duro conmigo mismo. Me permite no llenarme de esa falsa humildad que me lleva a decir “por algo me dejaron”. Soy un buen tipo. No importa que mi carro se parezca a Keith Richards, que viva alquilado en un remoto anexo, que los muebles de mi&lt;/span&gt; hogar sean de quincuagésima mano. No importa que el dinero me alcance para tres o cuatro cosas, nada de eso importa. Soy un buen tipo. Y el rencor, de alguna manera, será mi protector&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-460771868383541141?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/460771868383541141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/un-poco-de-rencor-no-es-malo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/460771868383541141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/460771868383541141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/un-poco-de-rencor-no-es-malo.html' title='un poco de rencor no es malo'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-5988874127325770436</id><published>2009-08-03T14:23:00.000-07:00</published><updated>2009-08-03T14:25:27.290-07:00</updated><title type='text'>el día después</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;E&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;l sol asalta mi profundo sueño. Después de bajarme la botella de ron caí prácticamente inconsciente. Me duele la cabeza. Echo mano a una jarra de agua que reposa sobre mi mesa de noche y me la bebo entera. Estoy apaleado, pero aún no me matan. Por más que se empeñe el destino, la naturaleza, la calle, la humanidad entera, sigo parado, jodidamente parado. A pesar de mis condiciones me coloco sobre mis dos pies y acto seguido tomo una ducha. Refuerzo mi visión, esa donde me convierto en un individuo invulnerable de sentimientos. La experiencia y los libros me brindan una herramienta: el pragmatismo de superviviente. No permitiré que me hagan daño, no les daré el gusto. El reflejo del espejo me lanza un piropo. Si bien no tengo una figura de modelo y mi cuerpo carga con unos pocos kilos de más, mi porte es fuerte. En mi veo una estirpe de antiguos conquistadores que a fuerza de espada sembraron el terror en tierras nuevas. Caja torácica amplia, brazos robustos y mirada de odio encendida, como los guerreros antiguos que oteaban el horizonte&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;en busca de sangre. Aparece una carta arrugada, una vieja carta de Susana que aún conservaba. La destrozo y la lanzo a la basura. Escondo toda evidencia de Estrella, sus regalos, souvenirs y objetos amorosos. Reviso mi lista telefónica y me detengo en el número de Fernanda, ese lindo rostro juvenil a quien llevo una cantidad considerable de abriles. Recuerdo sus senos duros, sus glúteos amplios pero firmes. Esa sonrisa de andaluza que arranca exclamaciones. Ella aún me lanza sus anzuelos. A veces nos encontramos en una que otra fiesta y me busca con semblante felino dispuesta a dar el zarpazo apenas me descuide.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Yo la evado convencido de mantenerme fiel a mi compañera. Pero soy libre, hoy soy libre. Las mujeres firman mi emancipación con duros golpes. Ellas son prácticas, cuando sienten la necesidad de cambiar lo hacen sin piedad. Lo tiran a uno al pozo de las inmundicias e inmediatamente se prendan de su nueva adquisición. Los hombres dejamos de querer, es cierto. Pero una noción de la compasión hace que procuremos un luto digno a la pareja. Tratamos de que no nos vean acompañados por un tiempo. Les llamamos, nos preocupamos y de cierta forma, el sentimiento de culpa nos vuelve dulces y comprensivos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Puede ser una generalización burda esta que hago. Pero es lo que he visto y ha sido mi práctica. Salgo a la calle, voy a trabajar con energía y dolor de cabeza. He tomado un café y un calmante. Mucha hidratación y ganas de mandar a la mierda lo que me turbe. Sí, soy un macho, eso que tanto odian las feministas. En poco tiempo estaré jadeando, frotando mi lujuria sobre un cuerpo tierno de mujer. Hundiré mi alma en su boca y enterraré mi historia en su vientre. Ella hará lo mismo, me poseerá. Fumaremos buen cannabis. Me reiré de ellas, de sus retratos que languidecen en la galería de la infamia&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-5988874127325770436?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/5988874127325770436/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/el-dia-despues.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/5988874127325770436'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/5988874127325770436'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/el-dia-despues.html' title='el día después'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-2352066468090881772</id><published>2009-08-03T14:16:00.000-07:00</published><updated>2009-08-03T14:23:07.491-07:00</updated><title type='text'>el regreso de un extraño</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;h1&gt;&lt;span lang="ES-VE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Cuando uno se ausenta suceden muchas cosas. Digamos que la dinámica social de nuestro tiempo posee una velocidad ultrasónica. Salir de la clínica, después de varias semanas de desintoxicación etílica, es caer en otro mundo. Hoy me he sentido como aquel sujeto que se perdió por años, siendo incorporado por sus seres queridos a la dimensión de los muertos. Sin embargo él regresa, como un extraño. La gente le recibe con alegría, pero cuando el tiempo pasa se da cuenta que en verdad nadie le reconoce. Es un desconocido y pronto un invasor que incomoda a aquellos que le echaron de menos. Así sucedió con Estrella. Mi ausencia breve se hizo eterna en&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;este mundo arrollador. Al parecer un elegante caballero ha llegado a su vida. Él, un tipo próspero, casa impecable, traje impecable, modales impecables, dicción impecable, culo impecable y carro último modelo. No es de extrañar que me olviden, que me boten como un cachivache. No soy tan impecable, mi casa tiene muebles viejos, mi carro parece un jubilado en vísperas de lluvia, no visto de Versace y mi Mac tiene problemas en el teclado. En fin, después de constatar estas verdades, me siento un anciano. Entonces me voy a un pequeño café de suburbio para ahogar mis penas en un capucchino caliente. Me provoca beber. En una tienda contigua funciona una licorería. Pienso en la cara del médico, en esa expresión entre alarmante y juzgadora, diciendo que mi &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;hígado no puede más. Algo me empuja a pagar la cuenta y abalanzarme sobre las botellas de la vitrina. No logro contenerme y compro un litrón de ron cacique. Apuro el paso hacia el carro. La desesperación se apodera de todo. Pronto, encerrado entre cuatro puertas, echo un largo y ardiente trago. El hoyo en mi pecho se apacigua. Bajo el vidrio y veo a una mujer hermosa caminar de manos con un tipo malencarado. La reconozco, me reconoce. Es Susana, aquella chica que hace algunos años desapareció de mi vida sin dejar rastro, sembrando en mí una árida desolación. Me observa sorprendida, se detiene, pero el mala facha le hala. Un retortijón golpea la boca de mi estómago. Salgo disparado a buscar un baño. Una vez adentro me miro en un espejo sucio y con resignación espero. Ya repuesto de tanta tristeza y sorpresa abandono el sanitario, pero algo sucede. Es Susana, sola, parada cerca de la puerta. Nos topamos de frente, ve mis ojos con profunda búsqueda. Sólo le doy mi silencio pero ella menciona mi nombre con la voz quebrada, abordándome con una intención de abrazo. A fin de cuentas no fui capaz de soportar tanto, así que zafándome emprendí la huida, no sin lograr reprimir un: ¡Maldita sea!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-2352066468090881772?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/2352066468090881772/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/el-regreso-de-un-extrano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/2352066468090881772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/2352066468090881772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/el-regreso-de-un-extrano.html' title='el regreso de un extraño'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-8026460547588750808</id><published>2009-08-02T19:18:00.000-07:00</published><updated>2009-08-02T19:25:33.199-07:00</updated><title type='text'>regreso</title><content type='html'>he estado tan lejos y tan cerca. el frío de la muerte arrastro mi alma a ese lugar donde los locos escupen verdades aisladas, verdades en pedazos, verdades que se arrebatan con furia de un hermoso jardín. pétalos destrozados que resplandecen en el suelo para ser triturados por la marcha uniforme de enfermeros y médicos. el nihilismo y el manicomio han danzado mano a mano durante décadas. recuerdo a aquel prodigio del pensamiento que terminó sollozando abrazado a un caballo maltratado por su dueño. así, esa mente brillante, llegó a la apoteosis, a la locura. estoy de nuevo aquí, ni tan igual, ni tan distinto. he tardado en clamar por tus besos en esos rincones donde el ojo de la humanidad no nos traspase como un puñal. así es que te amo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-8026460547588750808?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/8026460547588750808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/regreso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8026460547588750808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8026460547588750808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/08/regreso.html' title='regreso'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-4820583345546204845</id><published>2009-06-22T18:42:00.000-07:00</published><updated>2009-06-22T19:05:59.767-07:00</updated><title type='text'>huella</title><content type='html'>Es inútil caminar sobre las preguntas que, incontables veces, el ser humano se ha hecho a lo largo del tiempo. La botella de ron se vacía a pasos agigantados entre trago y trago. A fuerza de preguntarme vainas sin el rigor de investigar las respuestas, mi vida se esfuma en la incógnita del alcohol. Hoy regresé apaleado por la realidad. En mi empleo, esa quimera sobre la cual me aferro con desesperación, la edad me convierte en un objeto caduco. Mi disoluta historia es un continuo apocalipsis económico. Me inmolo en una ruina financiera que no es más que una metáfora real de mi vida, un continuo destruirse, un continuo renacer, una supuesta génesis triunfal de ave fénix que no concluye.  Nada de esto, sin embargo, resulta un drama para mí. En el permanente saldo rojo de mi balance contable existe una irreductible soledad, nave donde  mi espíritu de aventura marca destinos sorprendentes. El capricho es la riqueza del pobre de solemnidad. Pocas esperanzas aligeran la mochila existencial. Mi hija se convierte en un exclusivo vínculo con el corpus existencial de la rutina. Procuro producir lo necesario para su crianza y educación.  Con habilidad esgrimo mis técnicas para mentir, ellas proporcionan credibilidad a esa imagen de trabajador indispensable que a lo largo de dos décadas se ha incubado en el insólito imaginario de una corporación decadente. El resto de mis fuerzas son esto que ahora descarga en este blog. Quiero elevarme sobre este cúmulo de dolores, sobre este epistolario de quejas. Por eso escribo un libro&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-4820583345546204845?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/4820583345546204845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/huella.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4820583345546204845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4820583345546204845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/huella.html' title='huella'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-2526423656335771447</id><published>2009-06-16T16:52:00.000-07:00</published><updated>2009-06-16T17:16:34.105-07:00</updated><title type='text'>la hermenéutica de la supervivencia</title><content type='html'>Hay un paréntesis de la vida, ese paréntesis es la amistad. En la antropofagia de la rutina emerge la hermenéutica de la amistad. ¿Qué seria de esas horas perdidas en el trafico, en un empleo devastador, allí donde la mirada se pierde en el infinito de los amores no correspondidos?. Tanta vivencia, tanto rock por las calles de una ciudad cuyo nombre surge de especulaciones canìbales. Todas las frustraciones, también aquellos estandartes que triunfales enterramos sobre la superficie del tiempo, todo ese bagaje encuentra asidero en la amistad. Las tertulias donde las anécdotas se hacen literatura. En vano el padecer se hace vida si no existe un amigo donde verterlo, y de èl sacar sabidurìa. Notas sobre una vida que se consume, existencia que se hace papel y tiempo que funge de fuego. Casi todo se va, pero algo queda. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mientras escribo, Estrella llega a mi vida por pedazos. Ella es un acertijo, un enigma donde mis interrogantes llegan a un oasis, a un goce.  ¿Quien eres Estrella?. Eres la encrucijada donde mi alma cansada decide. Ahora escribo un libro, una siembra que se nutre de la fraternidad y el amor. El arte salva, y tu cuerpo espera por este ser de tinieblas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-2526423656335771447?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/2526423656335771447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/la-hermeneutica-de-la-supervivencia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/2526423656335771447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/2526423656335771447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/la-hermeneutica-de-la-supervivencia.html' title='la hermenéutica de la supervivencia'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-4714458452805229312</id><published>2009-06-09T20:08:00.000-07:00</published><updated>2009-06-09T20:23:31.127-07:00</updated><title type='text'>escribir algo</title><content type='html'>no puedo irme a la cama sin decir algo. hace unos días pasé por una insulsa librería, los estantes se desbordaban de libros de autoayuda. me fui de allí, no solo aburrido, sino convencido aun más. estoy atornillado a mis convicciones, las he blindado magistralmente... el problema es que se me quedé dentro del blindaje. El mundo no va bien, el optimismo es una próspera industria. donde hay grandes necesidades hay grandes mercados.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;hace una hora tomé un te de tilo. mis pensamientos bailan en torno a ella. tiene esa feminidad fecunda, su belleza nada frágil, es un cuerpo salvaje. el guerrero la conquista, pero ignora a fin de cuentas algo: está clavando un estandarte sobre la tierra que lo llevará a la esclavitud&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-4714458452805229312?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/4714458452805229312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/escribir-algo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4714458452805229312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4714458452805229312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/escribir-algo.html' title='escribir algo'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-3959472150140110790</id><published>2009-06-05T15:46:00.001-07:00</published><updated>2009-06-05T17:56:04.111-07:00</updated><title type='text'>la paradoja del vividor</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/Sim81m8kyqI/AAAAAAAAABQ/Dwfq7F6ZJEw/s1600-h/Untitled.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 93px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/Sim81m8kyqI/AAAAAAAAABQ/Dwfq7F6ZJEw/s200/Untitled.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344010062025509538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="mso-ansi-language:ES-VE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Hace dos tragos abordè una nave con destino a la embriaguez. Pronto tomarè un destino intermedio a la ciudad, donde me esperan viejos amigos y nuevos rostros. En el trayecto inicial ojeè un libraco obeso y aparentemente aburrido, escrito por un tal Franz Hinkelammert (el nombre le hace honor a lo intrincado del tema). El libro se titula “El Sujeto y la Ley. El Retorno del Sujeto Reprimido”. En el conglomerado linguìstico de esta obra tropecè con la “paradoja del vividor”, cuya premisa es “”la vida es tan cara, que me voy a pegar un tiro para ahorrar lo poco que tengo”. Segùn el autor esrta premisa trata del lìmite de la racionalidad, donde lo poco que se tiene se anula, si se lo quiere ahorrar, a travès del suicidio. El fin es ahorrar y dejar de vivir es el medio. El azar me ha obsequiado una vez màs alguna clave. Me irè pronto a la ciudad con esta idea danzante. El ron està bueno, no lo arruinarè con aditivos. El efecto del alcohol se manifiesta en el color subido de mis orejas. Una alegrìa artificial me mantiene saltando entre el ordenador, el sonido de la mùsica y la caja de cigarrillos la cual coloco a cierta distancia. Esta parte de la vida es divertida, me siento libre y alterno entre esta reflexiòn y la idea de un poema. Soy una màquina letal, disparo palabras que van directo al corazòn de la puta vida. Me aferro a esta paradoja, con ella puedo inocular mi corrupta lògica a fin de olvidar, por ahora, la idea del suicidio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-3959472150140110790?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/3959472150140110790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/la-paradoja-del-vividor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/3959472150140110790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/3959472150140110790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/la-paradoja-del-vividor.html' title='la paradoja del vividor'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/Sim81m8kyqI/AAAAAAAAABQ/Dwfq7F6ZJEw/s72-c/Untitled.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-2807764510982432164</id><published>2009-06-05T15:08:00.001-07:00</published><updated>2009-06-05T17:23:02.684-07:00</updated><title type='text'>viernes</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="tab-stops:.75in"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="mso-ansi-language:ES-VE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;En otros tiempos, los viernes encarnaban una celebración sagradamente profana. Para mí el móvil sin motivo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;era muy sencillo: el espacio vacío donde convertirme en nada. Convertirse en nada tan solo requiere de un estado de alteración mental. Para tal fin, poco antes de terminar la jornada, iba directo a una licorera cercana al trabajo y me pertrechaba de una botella de ron. Una llamada delictiva era suficiente para obtener el euforizante cuya mezcla con el alcohol era el sueño esperado durante la semana. Hoy es viernes, pero la mezcla de otros tiempos ha salido de mi vida. Desde temprano me he comunicado con mis amigos, evitando desesperadamente quedar solo esta noche. Un temor ha estado incubándose durante los últimos días. Hace poco, el susurro de una voz interna mencionó la palabra&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;“suicidio”. Esta voz es un impulso, pero yo le llamo voz, porque al fin y al cabo me habla. Su acción es insidiosa, se cuela a través de las rendijas de mi alma como un reptil. Una vez adentro, su sibilino verbo lanza pequeñas frases que se van adhiriendo a las paredes de mi entendimiento. Así comienza a bullir ese pequeño remolino que al cabo del tiempo no soy capaz de frenar. Ayer, ignoro por qué, le confié a Estrella un episodio de mi vida que permanece en la censura. Le di detalles sobre aquella noche, que siendo yo un adolescente, tomé la decisión de poner fin a mi vida. No me juzgó, ella es un alma templada y robusta. Estrella está de viaje, y en la pantalla de mi portátil emerge su nombre una que otra noche. La distancia, quizás, hizo más fácil confesarle aquella verdad infame que aún hace vida entre mis demonios. Tengo miedo, hoy en tres oportunidades me sorprendí a mi mismo reflexionando sobre las maneras de hacerse un corte en las muñecas, un corte certero que no deje dudas a la hora de hacer verter toda la sangre de un cuerpo robusto. Tal pensamiento comienza con siniestra ingenuidad y se camufla en cierta obsesión lúdica que caracteriza a mi personalidad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="tab-stops:.75in"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="mso-ansi-language:ES-VE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="tab-stops:.75in"&gt;&lt;span lang="ES-VE" style="mso-ansi-language:ES-VE"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;A mediados de la tarde mi gran amigo, Pablo Gandolfini, me informó sobre cierta reunión en casa de otro buen amigo, el Prof. Alejandro Costes. Una lumbre de emoción ilumina mi turbada mente, estaré en compañía y la garra diabólica de esa temida voz no me atrapará por esta noche. En otra oportunidad hablaré sobre mis amigos. Nosotros, con los años, hemos afianzado una amistad que se basa sólidamente en la conversación, en el compartir trascendental y en la tertulia de la vida. Entre los hombres, desde tiempos remotos, la amistad ha sido la semilla de los más importantes descubrimientos. Sócrates dio un giro radical a la consciencia desde la tribuna de la amistad. El diálogo fue su estrategia y la amistad un legado que quedaría inmortalizado en la obra de su discípulo Platón. Hoy me espera un buen vino y una animada reuniòn, donde el Prof. Costes abre las puertas a sus amigos y discípulos. Allí, una vez más, estaremos nosotros, los melancólicos….&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-2807764510982432164?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/2807764510982432164/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/viernes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/2807764510982432164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/2807764510982432164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/viernes.html' title='viernes'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-457476192435493994</id><published>2009-06-03T19:53:00.000-07:00</published><updated>2009-06-05T17:24:10.058-07:00</updated><title type='text'>bajo el azote de tu belleza</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="  line-height: 14px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Oh, cuando cesarán estos fragmentos&lt;br /&gt;de memoria&lt;br /&gt;Cuando dejarán de deslizarse sobre mis&lt;br /&gt;venas como&lt;br /&gt;cuchillas ardientes&lt;br /&gt;Cuando la luna dejará de ser un canto interminable &lt;br /&gt;sobre mi febril alma&lt;br /&gt;Como a los torturados&lt;br /&gt;tu belleza me asiste, es una promesa&lt;br /&gt;y yo la transformo, no en oro&lt;br /&gt;sino en lágrimas&lt;br /&gt;Mi espera desesperada&lt;br /&gt;allana con violencia tu recuerdo&lt;br /&gt;coloca en él toda&lt;br /&gt;la música necesaria&lt;br /&gt;esparciendo colores&lt;br /&gt;sin cuidado, sin cautela&lt;br /&gt;sólo con una ciega voluntad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y&lt;br /&gt;sólo me pregunto&lt;br /&gt;si tu belleza&lt;br /&gt;es capaz de palidecer&lt;br /&gt;como yo&lt;br /&gt;bajo&lt;br /&gt;el azote de la melancolía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-457476192435493994?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/457476192435493994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/bajo-el-azote-de-tu-belleza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/457476192435493994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/457476192435493994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/bajo-el-azote-de-tu-belleza.html' title='bajo el azote de tu belleza'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-3689081649361344644</id><published>2009-06-01T15:56:00.001-07:00</published><updated>2009-06-01T15:56:52.239-07:00</updated><title type='text'>estrella</title><content type='html'>cuanto te extraño&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-3689081649361344644?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/3689081649361344644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/estrella.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/3689081649361344644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/3689081649361344644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/estrella.html' title='estrella'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-4351252361491209890</id><published>2009-06-01T15:18:00.000-07:00</published><updated>2009-06-05T17:24:39.765-07:00</updated><title type='text'>nuevo empleo</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El abatimiento otra vez me pegó a la cama. Logré a duras penas incorporarme a la realidad, tal es mi rutina de depresivo incurable. He conseguido un nuevo empleo, un eslabón más en la mediocre trayectoria de un burócrata. La sociedad, la puta sociedad y sus cánones me aprisionan contra las cuerdas del fracaso. Los juicios aunque no importen, duelen como una madre puta. Es sencillo el trabajo, parte de mi estrategia de supervivencia es optar por posiciones que estén muy por debajo de  mis capacidades, posiciones donde el ojo del compromiso no me descubra y escudriñe. El cansancio ha consolidado mi terror a la competencia, por otro lado en mi actua la una manifiesta rebeldía que me embarga con ahinco dia a dia. Estoy jodido, la selección natural me aparta a pasos agigantados de los fuertes. Soy un proscrito de la especie, que harto se lanza con tensa parsimonia al ruedo de la vida. Esta mañana una bucólica funcionaria me guió por el recorrido de mi nueva vida organizacional. Uno a uno fui presentado ante los rostros impávidos de mis futuros compañeros de rutina. Haciendo gala de una simpatía, que solo la experiencia sabe hacer aflorar, toqué diversos temas del uniforme y plano discurso de los ratones de oficina. Elogios al café preparado por la secretaria, a la temperatura del lugar, al clima y dos o tres frases motivacionales me sirvieron de pasaporte para acomodarme de nuevo en mi existencia de sietecueros. Por las noches me enfrasco rabiosamente con bocetos, ensayos y poemas. Mi portátil cayo enferma, mañana la llevo al medico, afortunadamente tiene garantía y esta no ha vencido aun. Recuerdo cuando fui a los sanitarios de mi nueva oficina, me mire al espejo y maldije una y otra vez. Llegue al escritorio y de repente tropecé con una mirada plana como un afiche. Era uno de mis nuevos compañeros. Este escuchaba con lerdo regocijo baladas de Ricardo Arjona. Inmediatamente me saludo con una sonrisa vacía mientras bamboleaba su cabeza de un lado a otro. Y yo sonrei de oreja a oreja no solo para devolverle el gesto… también para celebrar no estar tan jodido como muchos otros.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-4351252361491209890?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/4351252361491209890/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/nuevo-empleo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4351252361491209890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4351252361491209890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/06/nuevo-empleo.html' title='nuevo empleo'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-1957565087675241118</id><published>2009-05-21T10:01:00.000-07:00</published><updated>2009-05-21T10:02:43.197-07:00</updated><title type='text'>océano</title><content type='html'>Muy hondo respiro esta hora predilecta&lt;br /&gt;me siento sobre las olas&lt;br /&gt;me vuelvo ancestral, tanto que soy&lt;br /&gt;hermano del tiempo&lt;br /&gt;rijo las aguas del mundo y a mi lado&lt;br /&gt;un eterno monstruo me acompaña,&lt;br /&gt;Mi reino es una cosecha de versos&lt;br /&gt;para los arrojados, los desafiantes&lt;br /&gt;ellos rompen  las mareas de mi furia&lt;br /&gt;soy tempestad, sólo ella lleva&lt;br /&gt;frutos a la orilla&lt;br /&gt;espíritus elevados celebran&lt;br /&gt;hasta la muerte misma&lt;br /&gt;Las bestias de las profundidades&lt;br /&gt;me arrastran&lt;br /&gt;y sólo un murmullo llega a la arena&lt;br /&gt;trae consigo claves de un secreto&lt;br /&gt;un mensaje de mar adentro&lt;br /&gt;más allá de la tormenta&lt;br /&gt;y el perenne clamor de las&lt;br /&gt;almas perdidas&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-1957565087675241118?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/1957565087675241118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/oceano.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1957565087675241118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1957565087675241118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/oceano.html' title='océano'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-6685041482022654294</id><published>2009-05-14T07:03:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T12:06:56.549-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='estrella'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='artista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crepúsculo'/><title type='text'>estrella</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/Sg29Q6IZoZI/AAAAAAAAABI/bJ58tGH5RBk/s1600-h/estrella.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336129231683953042" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 188px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/Sg29Q6IZoZI/AAAAAAAAABI/bJ58tGH5RBk/s200/estrella.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Estrella es una artista. Ella vive el arte y éste configura cada partícula de su ser. Ella tiene un secreto y yo soy la mitad de éste. El crepúsculo es el signo de nuestro encuentro. La belleza de Estrella no se corresponde con la idea hegemónica que tiraniza a nuestras mujeres del trópico. Pero no deja de ser bella. A veces, antes de vernos, me escondo en un rincón sin que ella se percate. Su rostro fulgura en la multitud. Ojos anhelantes que escudriñan el horizonte de la vida. Su sonrisa es un regalo, un bálsamo que consuela. Yo estoy allí recibiéndole, llenándome de su aura. Cuando mi mano se posa en su espalda ésta aterriza en una firme geografía. Su cuerpo venusto deja ver formas representadas en otros planos de la historia. La luna festeja sobre su piel nacarada y en ella el pincel ha dejado traviesos pigmentos que me cautivan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El arte la ha conducido al espinoso derrotero de la soledad. Estrella sonríe con plenitud pero su alma a veces llora en secreto. Si bien no me lo ha hecho saber, posee un brillo en la mirada que sólo las lágrimas saben pulir. El dolor, al contrario que a mí, ha templado su carácter soñador. Bajo la penumbra nuestros besos arden. Ellos relampaguean en la órfica bruma que nos rodea. El recuerdo la fija en mí platónicamente. Somos seres de la estepa que de cuando en cuando juntan sus cuerpos para darse calor. Inexorablemente su presencia evoca a un viejo amor cuya impronta fue este corazón mutilado. Desde entonces ha pasado mucho. Su espíritu de aventura reclama, debe irse a otro lugar. Lejos, lo incierto escribirá sus líneas. Estrella es el amor que toca a mi puerta… pero no entra.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-6685041482022654294?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/6685041482022654294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/estrella.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/6685041482022654294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/6685041482022654294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/estrella.html' title='estrella'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/Sg29Q6IZoZI/AAAAAAAAABI/bJ58tGH5RBk/s72-c/estrella.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-957882030438586255</id><published>2009-05-12T08:26:00.000-07:00</published><updated>2009-06-05T15:13:27.162-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='demonios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crónicas del crepúsculo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fantasmas del pasado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Último fantasma'/><title type='text'>el último fantasma</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/Sg26Wn2LyYI/AAAAAAAAABA/WYly7r1mzYc/s1600-h/escultura.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336126031320041858" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 319px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/Sg26Wn2LyYI/AAAAAAAAABA/WYly7r1mzYc/s320/escultura.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;La alarma dio su señal muy temprano, como siempre. La diferencia estribó en una fuerte migraña que taladró mi ya angustiada cabeza. Tomé diligente el medicamento indicado de mi abultada farmacia. Noto cierta hinchazón en mis manos. Me preocupa mi salud,; cierta obsesión mórbida comienza a hacer su trabajo. Sospechas mortales desfilan con indisciplina frente a mis ojos. Casi me convenzo de que sufro un grave problema de tensión arterial. Respiro hondo y poco a poco se desvanece la fatalidad. Pero el daño está hecho: he vuelto mierda mi día. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;En mi habitación rodeado de objetos y ensoñaciones, escuchaba música en la clandestinidad. Los cuadernos, víctimas del olvido, yacían aún en el bulto La avanzada tarde me sorprendía en la plenitud de una sesión de Led Zeppelín. Era lógico inclinarse hacia esta maravilla que a la aburrida jornada de tareas escolares. De pronto se escucha un estruendo en la entrada y un mal presagio se apodera de mi espíritu. Intento sacar los cuadernos pero olvido apagar la música. Una bofetada cruza mi rostro y caigo de lado en el piso. Intento recuperarme, lo logro a medias. Un cinturonazo cae con precisión sobre mi espalda y resbalo. No me da el tiempo, una brutal fuerza tira de mi pelo sacudiendo mi pequeña humanidad de un lado a otro. Se hace interminable la lluvia de latigazos. Aquello termina con una patada en mi costado. La escena culmina con un ser humillado, tirado en el suelo en&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;lo que debió ser un llanto, pero no lo fue. De súbito despierto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Esta recurrencia se ha apoderado de mis noches durante tres décadas. El ser indeseable se enseñorea de mis sueños. Nada ha curado aún este mal. Durante años mi alma se sumergió en múltiples terapias y antiterapias. Saliendo de la adolescencia me sumí en variados estados de sedación. Abría el closet y alguna medicina me esperaba a fin de darle una densa y artificial calma a mi mente. Pronto, milagrosamente me convertí en un ser sociable. En algún lugar de la Caracas de finales del siglo XX, la opulencia de una época me trajo una compañía que cambiaría mi vida. Un polvo graso y blancuzco me brindó una larga fiesta. Fueron años buenos.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;Sin embargo el devenir erosivo transformó esa celebración en un tormento. La locura hizo su entrada triunfal. Y así caí en el manicomio una y otra vez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Con el tiempo, el “cerbero” que atenazó mi infancia fue saliendo de la cotidianidad. La última vez que le ví estalló la crónica de una muerte anunciada. Mi mano cruzaba su rostro. Un certero puñetazo lo enviaba a la lona de la vida-. Aquel gesto, sin embargo, no fue suficiente para reivindicar toda una edad donde los sueños escaparon por el caño. El ser indeseable aun no ha sido expulsado de mis sueños.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;No albergo esperanzas de exorcismos. Esta realidad me acompañará hasta la tumba. Es un estilo de vida. Cuando el memorioso olvido sepulta la iniquidad, por las noches el retrovisor de los sueños echa su mirada pretérita. Ya no hay tragos opiáceos ni polvos mágicos, pero sí poesía:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="LINE-HEIGHT: 14pt; mso-pagination: none; mso-layout-grid-align: none"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;Créame señor, aún hay noches de cataclismo&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;de sombras asaltantes, presagios de sal&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;carabelas malditas&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;pero usted no desembarca&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;Créame señor, hay monstruos, algo se forja&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;en un oscuro sótano, abajo el miedo&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;es metal&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;pero mi materia es terca&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;Se que le arrebaté mi trémula espera&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;y el temor a su truenos&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;cuando escapé de esparta el tiempo&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;le transformó en barro&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;Créame señor, cuando usted salta la acera&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;sus hombros forman un triste arco&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;bajo mis ojos&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;Y no puedo cambiar&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;soy una bestia&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;en llamas&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="LINE-HEIGHT: normal"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;La chica estrella me manda un mensaje, un bálsamo que hace desaparecer demonios. El último fantasma huye entonces. El sol remonta el cielo y con él una esperanza.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-957882030438586255?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/957882030438586255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/el-ultimo-fantasma.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/957882030438586255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/957882030438586255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/el-ultimo-fantasma.html' title='el último fantasma'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/Sg26Wn2LyYI/AAAAAAAAABA/WYly7r1mzYc/s72-c/escultura.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-1975133328588337952</id><published>2009-05-10T20:21:00.000-07:00</published><updated>2009-05-10T20:23:50.428-07:00</updated><title type='text'>El sexo de los ángeles (Ludovico Silva)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="color: rgb(0, 51, 102);  font-family:'Book Antiqua';"&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align: left; margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;El sexo de los ángeles&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align: center; margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align: center; margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;Mis ángeles son ángeles con sexo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;Yo, nada teológico, pero erecto y divino&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;veo una mujer ángel en mis sueños.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;Tiene espíritu y carne&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;y  tiembla cuando la toco,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;vuela en torno mío&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;como una mariposa de cristal&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;y  se detiene en lo alto de mi torre&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;de mármol.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;Como invitándome a escalarla.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;Mi angelesa me cuenta, por las noches,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;después de la tormenta del amor,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;cosas acerca de la soledad de dios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;Dios está helado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;en su propia memoria,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;recordando a Lucifer&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;el ángel de la luz que lo alumbraba&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;cuando estaba prisionero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;del tedio de la eternidad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;Mi angelesa me sigue a todas partes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;Como una mujer fiel.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;Yo amo su sexo puro y hermoso&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt;como el tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 200px; margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(255, 255, 255);"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-1975133328588337952?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/1975133328588337952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/el-sexo-de-los-angeles-ludovico-silva.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1975133328588337952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1975133328588337952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/el-sexo-de-los-angeles-ludovico-silva.html' title='El sexo de los ángeles (Ludovico Silva)'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-1389325565756473318</id><published>2009-05-10T19:57:00.000-07:00</published><updated>2009-05-10T20:18:36.739-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor bajo el crepúsculo'/><title type='text'>aparición</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Eres una aparición. Un recuerdo bajo tenues reflejos. Tu busto se yergue, lo despojo de sus suaves telas. Tu mirada entorna con suave indiferencia, La luna festeja sobre tu divino torso de &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;diosa. Ante ti tiemblo, los duendes danzan bajo el frío. Soy un niño sorprendido, soy la inocencia que se quiebra. Un hondo deseo emerge desde los primeros días, aquella sorpresa, aquel descubrimiento jamás fueron ceniza. Eres una aparición que se despide. Ya lejana, tus ojos son los últimos que se pierden. El dolor aparece… de nuevo mi corazón es mutilado.&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-1389325565756473318?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/1389325565756473318/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/aparicion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1389325565756473318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/1389325565756473318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/aparicion.html' title='aparición'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-4359992167495015453</id><published>2009-05-08T08:06:00.000-07:00</published><updated>2009-05-08T08:07:53.153-07:00</updated><title type='text'>una contienda llamada rutina</title><content type='html'>Heme de nuevo en el cuadrilátero. El esfuerzo de vivir sería merecedor del sacrificio si éste se circunscribiera a los grandes ideales. Por lo visto ellos terminan sepultados bajo la absurdidad de la rutina. Rutina es ganarse el derecho a cualquier cosa, obtener lo necesario para sobrevivir a las exigencias de la sociedad, que día a día se hace más implacable. La mentira es vital en la tarea de justificar la existencia, para no decir otra cosa. Otra cosa pudiera ser Dios y demás ideas ulteriores (se incluyen ideologías de turno).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La odisea comenzó hace pocos días. Mi vehículo cayó enfermo. La contingencia me forzó a usar el transporte público para trasladarme al suburbio donde en el ocaso pongo mis huesos en descanso. Los pobres sufren tanto, se ve en el día a día. Millones de seres son condenados al vejamen de no tener dinero. Cansados, crepusculares, hacen maromas para no caerse en el vaivén del microbús o el tren, muchos cargan con criaturas recién traídas a esta locura de existencia. Rostros compungidos, en ellos no existe la dicha. La risa es un rictus. Caminan al filo de la supervivencia a través de este mundo, que no es más que una jungla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegar a casa tomó tres horas. Lapso donde ocurrieron pequeños eventos desafortunados. El Metro fue un escenario más de la permanente humillación a la cual se somete a un pueblo. Supuestos problemas eléctricos obligaron a muchas personas a abandonar los vagones y buscar en la superficie la manera de llegar a sus destinos. En el trayecto, el hacinamiento y la  precariedad hacen mella en la voluntad de vivir. Hay que hacerse de una coraza, hacerse insensible para seguir andando. Detenerse es la muerte. No importa si alguien agoniza en la acera, el tiempo apremia. La abyección se va apoderando del espíritu; el pan es primero. Pan, además de comida, en griego tiene la acepción de “Todo”. El pan se convierte en todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pobres que sirven en hogares clase media y alta son lanzados a la odisea de llegar a sus lugares de trabajo. Allí les espera, en muchas ocasiones, el trato despreciativo de una señorona o un “don”. Son empujados a andar calles hostiles al peatón, sin una calzada digna. Esquivando autos de lujo zigzaguean las mezquinas vías de una urbanización donde los sólo pudientes tienen el exclusivo derecho a existir. Cuando la odisea se hace imposible el tiempo falla. Entonces la señorona espera sólo para regatearles el pago.  No es de sorprenderse que los pobres posean un resentimiento letal. Resentimiento que en el fondo no es tan irracional. Se nace en la pobreza y por lo general pobre se muere. Soy en apariencia afortunado, pero no me consuelo, sería un insulto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las maravillas de la vida quedan en el mito. Toda idea de redención es inmediatamente rebatida por otra, que a su vez tiene el mismo destino. Capitalismo, Socialismo, Dios, El Matrimonio: todos caen por su propio peso. Sólo queda vivir la vida lo mejor que se pueda. Invoco a Schopenhauer y me brinda este amargo bocado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La manifiesta desproporción entre nuestros esfuerzos y los resultados que de ellos obtenemos nos hace ver la voluntad de vivir como una meta que perseguir – objetivamente hablando – o como un delirio – desde el punto de vista subjetivo – que atrapa a todos los seres vivos y que, exigiendo el agotamiento de todas sus fuerzas, los empuja hacia algo que carece por completo de valor” (El mundo como Voluntad y Representación”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de llegar a la guarida hice un alto para abastecerme. En bolsas traje algunos embutidos, frutas y jugos. Sin embargo algo se coló de improvisto. Una botella de cierto vino dulce y terriblemente barato. Apenas abrí la puerta, vertí el bacanal elixir en un gran vaso. Poco a poco la embriaguez fue taponando algunas heridas del día (y otras de la vida). Dejé que estallara algo de música. Los Pixies me llevaron a una edad donde el sufrimiento apenas era una promesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta el próximo asalto y preparen sus guantes… la vida no parará hasta vernos muertos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-4359992167495015453?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/4359992167495015453/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/una-contienda-llamada-rutina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4359992167495015453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4359992167495015453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/una-contienda-llamada-rutina.html' title='una contienda llamada rutina'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-4104883089699576664</id><published>2009-05-05T07:20:00.000-07:00</published><updated>2009-05-05T07:30:41.316-07:00</updated><title type='text'>ungidos por la pérdida</title><content type='html'>Cansado pero firme. El entorno no pierde su hermosura bajo el plutónico hechizo de la noche. Cierta fortuna, suspiro o tregua de la vida me ha provisto de este lugar donde es posible el descanso. El ocaso devino, fui testigo de una bella caída. Los acordes de una composición índigo ponen el escenario de la despedida. La despedida de un fugaz movimiento de rotación terrestre. En ese breve rotar de la Tierra suceden muchas cosas y la vez nada sucede. Es maravilloso evocar aquel célebre título “La Insoportable Levedad del Ser”, realizado por el prodigioso escritor Kundera. Nos aferramos a este microscópico ápice llamado vida. Este leve resplandor es todo para nosotros; a la vez es la carga más pesada. El día ha sido un desperdicio visto desde la óptica de la trascendencia. No hice mucho por el Universo pero puse mi mediocre grano de arena. Sin embargo un primitivo impulso fue suficiente para encarnar la continuidad, mi hija. Pienso en ella y mis ojos se vuelven manantiales. ¡Que leve origen tiene la trascendencia!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente las líneas que escribo sean lo más útil del recién fenecido día. Algo dejo: un testimonio más sobre nihilismo y la ausencia de sentido. A través de la ventana apenas se divisa un poste de luz a quien aparentemente le ha asaltado la melancolía. Parece flanqueado por dos cables que tristemente le dan aspecto de crucificado. Crucificado a los coñazos. Suelto una risa cuando reflexiono sobre las genialidades, el humor inconsciente de quienes instalaron el maltrecho artefacto. Prosigo con mis reflexiones. El día ha sido uno más del montón, a no ser por el episodio del sismo mañanero. Sin embargo vuelve a mi memoria una mujer cuya aparición se envuelve en un halo de misterio. Pensar en ella, olerla a distancia, tocarla en el recuerdo ha provisto de matices a mi unidimensional apatía. Pero ella seguirá su rumbo. Mi propósito es no quedar maltrecho. Me mantengo cauto, enamorarme es un lujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer es el ingrediente imprescindible de mi existencia. La tormentosa historia que ellas han escrito a sangre y lágrimas ha transformado mi ideal en una realidad de mujer. La realidad es más sencilla, ella es música, notas que saltan entre un rostro y otro. Sus incontables tonos, timbres, texturas y colores. Es gratificante procurarse un lugar en el espacio público y verlas transitar, unas con desparpajo, otras con timidez, otras con sinuosidad. Pero el simple espectáculo sucede mientras la sombra de la búsqueda me acompaña. Nacimos en la búsqueda. Parece que desde el primer momento, por instinto, nos empujaron al hallazgo. Nacimos y de antemano nos ungió la pérdida. El temporal acoplamiento del hombre y la mujer es una especie de alegoría. Condenados a buscarnos siempre y jamás encontrarnos. Triste de nuevo. Es hora de dormir, de súbito cae como lluvia una canción de Joe Cuba. Surge ella, la abrazo en el deseo, sus labios hermosos irrumpen y susurran…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"to be with you"&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-4104883089699576664?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/4104883089699576664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/ungidos-por-la-perdida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4104883089699576664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/4104883089699576664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/ungidos-por-la-perdida.html' title='ungidos por la pérdida'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-8565431341373077865</id><published>2009-05-04T08:00:00.000-07:00</published><updated>2009-05-04T08:06:44.609-07:00</updated><title type='text'>despuès del temblor</title><content type='html'>Entre las convulsiones de la madre tierra soy sacado de los parajes de Morfeo. Como buen desprevenido, el acontecimiento me toma en total desnudez, tal como vine a este oprobioso mundo. Me incorporo de una manera fantochesca a la realidad, con pronunciada ridiculez me coloco un paño alrededor. Veo el pequeño espejo contiguo a la cama. Cara de idiota infraganti. Enciendo la TV y me encuentro con que los factores de poder no desaprovechan media oportunidad para ganar terreno. Una desgreñada infame declara en el canal del gobierno, dice que el sismo es algo maravilloso y natural “La Tierra tiembla y los hombres tiemblan”. ¿De què manicomio sacan a esta gente?. País de mierda en un mundo de mierda, menuda suerte. No ha habido muertos ni heridos en el sismo. Bueno, llevo herido más de la mitad de mi vida. Casi lamento que el techo no me haya aplastado, de nuevo soy lanzado al coliseo. Vuelvo a preparar un café apestoso y me pregunto cuando coño esta terrible infusión quedará decente. Supongo que he sido tocado por la fortuna en comparación con el casi ochenta por ciento restante del planeta. Me pregunto entonces si esto será el mismo infierno. Llamo a la madre de mi hija (título adquirido después del divorcio) y me cercioro que la niña esté bien. Temo por ella. Ojala no llegue el día cuando me reproche el haberla traído a este planeta de condenados. Bebo de la amarga pócima, fumo un cigarrillo madrugador. El sismo me elevó la adrenalina. De pronto me asalta la última parte de un verso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mantente alejado de dios&lt;br /&gt;permanece angustiado&lt;br /&gt;deslízate”&lt;br /&gt;(Charles Bukowski)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente se persigna. No lo hago, pero pienso en aquella chica y me pregunto algunas cosas. La soledad es un látigo para el ego. Me siento solo, mi ego es castigado sin compasión. Siento desconfianza, pero esta no frena mi impulso erótico. Voy directo al abismo. Poco me importa, llevo el arnés y un paracaídas. He cambiado, el amor no me mata. Ha pasado el temblor&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-8565431341373077865?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/8565431341373077865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/despues-del-temblor.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8565431341373077865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8565431341373077865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/despues-del-temblor.html' title='despuès del temblor'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-5073778061197519477</id><published>2009-05-03T11:21:00.000-07:00</published><updated>2009-05-03T11:25:46.474-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenizas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hostal barato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poema'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='optimismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crepùsculo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='bombillos rojos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='semblante'/><title type='text'>Hostal barato</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=" "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;No obstante mi actitud&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=" "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;elegíaca&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=" "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;y las sombras que se ciernen&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;sobre mi verbo&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;y las cenizas que bajo el&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;crepúsculo dibujan&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;ilusorios relieves&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;sobre mi semblante &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Podría decir que&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;hay un lugar para&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;ciertas esperanzas&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Sin embargo, alerto sobre éstas&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;a los ingenuos&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;reformadores de almas&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;No hay en ellas rencores&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;deseos frenéticos&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;o algo del odio positivo&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;que alimenta al optimismo &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Tan solo son ángeles&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;cansados &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;que buscan sosiego&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;como viajeras, &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;como amantes&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;como exiliadas&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Ellas, despechadas&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;borrachas&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;encuentran en mi corazón&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;un hostal barato&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;donde a veces&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;se encienden&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;bombillos rojos&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-5073778061197519477?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/5073778061197519477/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/hostal-barato.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/5073778061197519477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/5073778061197519477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/hostal-barato.html' title='Hostal barato'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9172041598024755877.post-8221026059354718180</id><published>2009-05-03T10:57:00.000-07:00</published><updated>2009-05-03T15:11:31.303-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuarentón'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tristeza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crónicas del crepúsculo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='melancolía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='existencialismo'/><title type='text'>desiderata</title><content type='html'>Mediodía del domingo. Ha llovido toda la mañana, aún siento el amargo de un café preparado con negligencia. Es tiempo de ensayar un poco, de afilar la pluma contra la vida. Me produce molestia ese permanente deber de celebrar. La desesperación sigue su curso entre las filas de la humanidad. Asalta sus filas de manera inclemente, sin embargo la gente continúa su curso desprevenido sumida en el opio del agradecimiento. Siento un volcán en mi pecho. algo brota y quema mis entrañas. Siento en el diafragma el grito del magma. Llevo años intentando interpretar esa erupción que con  el declive se convierte en vacío. Los primigenios días del odio se convierten en ceniza, poco a poco la tristeza forma un paraje agreste y azulado.  Exploro un poco de poesía, tropiezo con Gustavo Pereira:&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La locura de perdernos bajó de los infiernos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;se acurrucó en el lecho &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;     &lt;/span&gt;y simplemente nos arrasó&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De allí la bella derrota que somos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tengo dos filos entre mis manos, clavo en el  hígado el que me apunta. Así interpreto la vida, por el lado que hiere. Llegó casi a la letalidad. Siento un dolor leve en el esternón, entonces retiro todo pensamiento abrumado por el miedo. Mientras me afeito hago una pausa.  Una línea es trazada entre esa otredad del espejo y yo. Soy un conjunto cuyos elementos van desvaneciéndose sistemáticamente. No doy con lo extraviado. Soy el crepúsculo tardío y voy cayendo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9172041598024755877-8221026059354718180?l=cronicasdelcrepusculo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/feeds/8221026059354718180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/mediodiadel-domingo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8221026059354718180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9172041598024755877/posts/default/8221026059354718180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cronicasdelcrepusculo.blogspot.com/2009/05/mediodiadel-domingo.html' title='desiderata'/><author><name>Joe Garagnon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03362412404225266332</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_SqWjRw9jK7o/StKHfS0Qd1I/AAAAAAAAABg/wUvyuUImRqo/S220/Photo+4.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
