¿Por qué estoy solo?. La soledad es una condición necesaria en determinados individuos. Es el precio a pagar por la libertad. Digamos que vivimos atrapados entre dos dictaduras. La del aburrimiento y la de la angustia. En una se suele estar solo y en otra acompañado, aunque eso no es obligante. En mi caso estoy solo, aburrido y angustiado al mismo tiempo. Me sucede como en las economías subdesarrolladas donde la inflación y el estancamiento conviven, formando así la temida “estanflaciòn”. Mi condición espiritual “estanflada” es complicada para la medicina y la religión. Se requiere de una “doble cura” que aún no ha sido descubierta. Sin embargo vale la pena estar solo porque uno puede aburrirse y angustiarse con libertad. Nadie me exige que debo sonreír cuando llego a casa. Puedo deprimirme a gusto y si lo deseo tomarme la píldora mágica que me llevará a los parajes de Morfeo. En otras ocasiones tengo la plena soberanía de decidir sin mato el aburrimiento con una película de Steven Seagal o adorno mi angustia con La Città delle donne de Fellini. Estoy llegando a los cuarenta y nunca falta alguien que me lo recuerde, que me diga que debo ir apurando las cosas para no quedar viejo y solo. No obstante también puedo decidir si vale la pena llegar a tan viejo. Es válido, sobre todo si no quiero convertirme en una molestia para mi hija. Hay gente que sostiene que mi hija me va a necesitar siempre. Pero yo replico con la idea de que moriré primero que ella (es lo único que pido). La libertad es terrible y genera cierto cinismo. Ella es leve como el aire y pesada como la atmósfera. La soledad requiere de una dosis de valentía. Es tomar decisiones sin nadie a quien descargar la responsabilidad del fracaso. Cada paso es un acto crucial donde el equilibrista coloca un pie adelante en la cuerda floja. Hoy estoy viviendo mi soledad con libertad. Me he alejado un poco de mi hija… y es una forma de protegerla de este trance que estoy viviendo. Volveré a ella como siempre lo he soñado y espero que sea pronto. Pagaré el precio
lunes, 28 de septiembre de 2009
vuela estrella
Estamos juntos y nos rodeamos de silencio. Mientras hacemos el amor busco en tus ojos, muy adentro, qué hay aparte de nuestras palabras. Hay mucho. Una mirada donde se deposita el mundo y su dolor. Una ventana que muestra lo que se esconde debajo de tu piel, la verdadera entrega. Llega el intermedio y nuestras manos se inundan de caricias. Un abrazo largo que se funde con la penumbra. Un ligero temblor que deja escapar lo solitarios que somos. En el silencio decimos lo que no nos atrevemos a través de las palabras. Cuando la quietud nos perturba llenamos nuestro espacio de música y deseamos que el sol no llegue tan pronto. He decidido no ser tuyo pero sí de ti. Como algo propio en un espacio distante de tu cotidiano. Me horroriza invadir tu vida de mis pequeñas miserias, de mis letanías. La cárcel no se hizo para nosotros. Vuela estrella y adorna mi cielo nocturno.
lunes, 21 de septiembre de 2009
extracto selective color woman (colores selectos)
Cae el día y mi obsesión se torna crepuscular. Salgo de nuevo de mis objetos cotidianos por fuerzas propias de un ser que envejece. Busco el mismo bulevar donde me hundo cuando estoy extraviado. Ya la mujer del trafico ha desaparecido. Mientras deambulo respiro muy hondo la atmósfera tardía de la ciudad. Un adagio calma los intensos latidos del mundo. Mesas, sillas, gente que sosiega su espíritu en lo que parece un milagro, un oasis extraño que les arranca de su inhóspito contexto. Busco una orilla bajo el sonido gratificante de la música. No es lluvia, son notas que caen desde la incógnita de Dios. Es la hora del regreso. Todos retornan a sus vidas. Yo escucho y observo con un profundo sentimiento de soledad. Cerca de mí noto la silueta que espera. ¿Espera?. La noche se anuncia entre los destellos del atardecer. Bajo la agonía de los colores ella parece disolverse en un lienzo. Su cara aguarda por mí, por mi alma cansada. Mi imaginación es un pincel que le da vida. Bajo el influjo de la melancolía se hace transparente el cristal donde miro. Pienso en mis actos, en los actos de los más grandes hombres y de aquellos que como yo, deliran anónimamente bajo la víspera de la luna . En este momento deseo que un golpe de juventud me saque de esta senil reflexión. Quiero abordarla e indagar, romper el silencio que nos separa.
